La noche de los Grammy

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El pasado domingo tuvo lugar en Los Ángeles la 59ª edición de los premios Grammy, que reconocen lo más destacado de la música del año anterior, concretamente entre octubre de 2015 y septiembre de 2016. Todos los géneros están representados en la ceremonia; en el caso del country y sus estilos asociados (americana, góspel) estos fueron los protagonistas:

Sturgill Simpson, nacido hace 38 años en Kentucky, se alzó con el premio al mejor álbum country por su trabajo A Sailor’s Guide to Earth, nominado, además, como mejor álbum del año en la categoría general: no lo ganó, pero su sola presencia en ese “club” ya es un hito para el country. La competencia de Simpson para este premio era:

Brandy Clark, Big Day in a Small Town

Loretta Lynn, Full Circle

Maren Morris, Hero

Keith Urban, Ripcord

Maren Morris fue el artista country que más nominaciones acaparó esta edición, un total de 4. Al final ganó el de la mejor interpretación country por su single My Church.

Esta tejana de 26 años se vio las caras con:

Brandy Clark, Love can go to hell

Miranda Lambert, Vice

Carrie Underwood, Church Bells

Keith Urban, Blue ain’t your color

En la categoría de mejor interpretación en dúo o grupo, el premio ha recaído en una reinterpretación de un clásico del country, Jolene, obra de Dolly Parton con más de 40 años a sus pentagramas. Ahora la ha grabado de nuevo en una versión junto con el grupo a capela Pentatonix, compuesto por cinco miembros.

Los nominados para este premio eran:

Different for Girls, Dierks Bentley y Elle King

21 Summer, Brothers Osborne

Setting the World on Fire, Kenny Chesney y Pink

Think of You, Chris Young y Cassadeee Pop

Los compositores reciben el premio a la mejor canción country, que este año distinguió a Lori McKeena por Humble and Kind, interpretada por Tim McGraw.

Se impuso a:

Blue Ain’t Your Color, escrita por Clint Lagerberg, Hillary Lindsey y Steven Lee Olsen

Die a Happy Man, escrita por Sean Douglas, Thomas Rhett y Joe Spargur

My Church, escrita por Maren Morris

Vice, escrita por Miranda Lambert, Shane McAnally y Josh Osborne

Saliendo de las categorías netamente country, conviene mencionar a otras figuras que suelen dedicarse a estos menesteres. Así, Hillary Scott, una de las componentes de Lady Antebellum, ha presentado un álbum gospel en solitario, Love Remains, con el que ha ganado dos Grammys: el de mejor álbum de música cristiana contemporánea y la mejor interpretación de un single gospel por Thy Will.

En cuanto al mejor álbum de raíces evangélicas, el premio ha recaído en Joey+Rory por su álbum Hymns. Como recordaréis, una de las componentes de este dúo falleció el año pasado.

Willie Nelson también “cazó” su Grammy: el correspondiente a sus grabaciones de temas de George Gershwin para su álbum Summertime.

En las categorías de música americana los vencedores han sido:

Mejor álbum de Americana: This is where I live, William Bell

Mejor interpretación de Americana: House of Mercy, Sarah Jarosz

Mejor canción de Americana: Kid Sister, The Time Jumpers

Mejor álbum bluegrass: Coming Home, O’Connor Band con Mark O’Connor

Disco del mes (febrero)

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El 26 de febrero salió a la venta el último disco del veterano Willie Nelson, de 82 años. Summertime: Willie Nelson Sings Gershwin ha sido editado por Legacy Recordings, la discográfica actual del maestro.
No es la primera vez que Nelson nos deleita con su cariño por los estándares del jazz. En 1978 alcanzó gran éxito con su álbum Stardust, que incluía una versión del clásico de Gershwin Someone to watch over me, que también aparece aquí y escucharemos luego.
Cuando en noviembre del pasado año a Willie le dieron el Premio Gershwin, anunció su intención de grabar un disco con algunos de sus temas. Hace unas semanas, el cantante explicaba en un vídeo promocional que no le había resultado nada fácil la selección de 11 canciones, y que tomó como base la recopilación que en su día hizo Frank Sinatra, uno de sus cantantes preferidos.
En el disco podemos disfrutar de dos dúos: uno con Cindi Lauper, Let’s Call the Whole Thing Off, y otro con Sheryl Crow, Embraceable You.
Escuchemos ahora la última pista del álbum y la que le da título, Summertime. Se trata de una composición de 1934 que apareció el año siguiente en la ópera Porgy and Bess, con música de George Gershwin y letra de DuBose Heyward. Parafraseando otra canción de Gershwin, ¿quién podría pedir nada más?

Este es el dúo entre Nelson y Cindi Lauper de Let’s Call the Whole Thing Off, canción compuesta en 1937 para la película Shall We Dance.

Termino con su versión de Somebody to Watch Over Me. Gershwin la compuso con letra de su hermano y colaborador habitual, Ira, para el musical Oh, Kay (1926).

Summertime: Willie Nelson Sings Gershwin en Amazon

La Emperatriz del Blues

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Una de las mejores definiciones del blues que he oído nunca aparece en la película Bessie, que se estrenó en España el pasado 1 de julio: “El blues no se trata de que la gente te conozca, sino de que tú conozcas a la gente”. Es lo que Ma Rainey, interpretada por Mo’Nique, le dice a una joven Bessie Smith (1894-1937), encarnada por Queen Latifah, antes de que esta decida dedicarse en cuerpo y alma al blues (aunque la colaboración entre Rainey y Smith comenzó en 1912, no se conservan grabaciones de ese momento).
Dirigida por Dee Rees para la HBO, Bessie se adentra en la biografía de esta pionera del blues: comienza cuando se queda huérfana de madre (su padre murió cuando era un bebé) y su hermana Viola (Khandi Alexander) se hace cargo de ella.
La cinta hace referencia a momentos históricos como la Prohibición en EE.UU. (la carrera de Smith se desarrolló sobre todo en esos años) y el segregacionismo (la artista nació en Tennessee y murió en Mississippi, dos de los estados con mayor población negra del país), y sobresale por su cuidada ambientación, que nos traslada a los tumultuosos años 20.
El primer contrato discográfico en solitario de Smith fue, en 1923, con Columbia Records, sello para el que realizó más de 160 grabaciones, en unos años en que las cantantes femeninas de blues estaban arrasando; en 1920, Okeh Records había fichado a Mamie Smith con gran éxito. Bessie se casó con Jack Gee, que se convertiría en su manager, pero el matrimonio no acabó bien por las infidelidades de ambos; uno de los amantes de la estrella fue Richard Morgan, con quien viviría hasta su muerte.
Empecemos ya con la selección musical. Una de las primeras canciones que grabó fue Cemetery Blues.

En el mismo disco en que apareció el tema que acabamos de escuchar, figuraba su mayor éxito, Downhearted blues (1923), que fue incluida en la Biblioteca del Congreso en 2002. Escuchémosla.

Saint Louis Blues (1925) tuvo tanto éxito, que cuando el cine sonoro dio sus primeros pasos la artista fue llamada a rodar una película homónima en 1929.

Alexander’s Ragtime Band, compuesta por Irving Berlin en 1911, fue una composición tremendamente popular durante el primer tercio del siglo XX. Bessie Smith la grabó en 1927.

Escuchemos ahora Nobody knows you when you’re down and out (1929).

En los aciagos años de la Depresión, Bessie Smith interpretó I need a little sugar in my bowl (1931), escrita por Clarence Williams, J. Tim Brimm y Dally Small. Cansada de sentirse sola porque su hombre la ha dejado, la narradora necesita un aliciente: “un perrito caliente entre mis muslos, un azucarillo en mi cuenco, un calor abrasador en el suelo”.

El estreno de Porgy and Bess, de George Gershwin, en el Colonial Theatre de Boston el 30 de septiembre de 1935 fue toda una revolución, ya que todos los actores eran de raza negra. Poco antes de morir en un accidente de tráfico, algo que no se menciona en la película, Bessie Smith hizo esta versión de su canción más famosa, Summertime.

Tal como dijo Frank Walker, el directivo de la Columbia que la descubrió, “cuando Bessie cantaba el blues, lo hacía de corazón. El blues era su vida”.

Es verano y la vida es fácil

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Como apunta el título de hoy –extraído, claro está, del Summertime de Gershwin–, River of Country da la bienvenida al segundo verano de su existencia.
Según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, ayer, a las 18:38 hora peninsular, comenzó el verano, estación que nos acompañará hasta el próximo 23 de septiembre. Imbuido ya de su espíritu, he preparado una selección de canciones country relacionadas con esta época del año, que obedecen a una temática común que se suele asociar al verano: librarse de las preocupaciones, meses llenos de sol, pasar tiempo en la playa o vivir un romance estival. Veamos algunas de ellas, ordenadas por orden cronológico.
¿Cuáles son vuestras favoritas o las que mejores recuerdos os traen?
Margaritaville. Jimmy Buffett grabó esta canción en 1976 y la incluyó en su disco Changes in Lattitudes, Changes in Attitudes, que vio la luz a principios del año siguiente. Llegó al número 8 de la lista Billboard y se convirtió en el mayor éxito de Buffett en solitario. Este cantautor comenzó a escribir la canción en Austin, Texas, y la finalizó en los Cayos de Florida, inspirado por los turistas que frecuentan ese archipiélago. La letra celebra el placer de estar de vacaciones y bebiendo un margarita tras otro.

Fishin’ in the Dark. Este tema fue escrito por Jim Photoglo y Wendy Waldman, que se lo ofrecieron a The Nitty Gritty Dirt Band, quienes la grabaron en 1987 dentro de su álbum Hold On. Evoca una cita entre el narrador y su pareja una noche de verano, cuando le propone que vayan a “enamorarse en el medio de la noche y pescar en la oscuridad”.

Water. Escrita en 2009 por Brad Paisley, Kelley Lovelace y Chris DuBois, formó parte del álbum American Saturday Night, del primero de ellos. En la canción, el narrador nos ilustra sobre el papel que el agua ha jugado en su vida: desde los años de la piscina familiar, cuando nadaba en el río con sus amigos, o cuando empezó a salir con chicas y se bañaban juntos.

El sueño de una noche de verano

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Probablemente os intrigue ver un título shakespeariano en un blog de música country. Os explico. Hoy os voy a hablar de la noticia del día, que por una vez no tiene nada que ver con Felipe VI, sino con un hecho que pasa todos los años y que siempre provoca alegría, al menos a mí. Me refiero, claro, a la llegada del verano que, según el Observatorio Astronómico Nacional, tiene lugar hoy a las 12:51 hora peninsular. Con nosotros se quedará hasta el 23 de septiembre, fecha en la que hospedaremos al otoño.
Una de las mejores canciones que se han compuesto sobre esta estación –con permiso de Summertime, de George Gershwin– es Summertime Blues (1958), grabada y co-escrita por Eddie Cochran y Jerry Capeheart. No nació como una canción country, pero, a lo largo de su historia, ha tenido multitud de versiones, y una de las mejores se la debemos al cantante country Alan Jackson, quien la catapultó al número 1 de las listas. Apareció en 1994 dentro de su álbum Who I am, y Jackson reconoció que su inspiración fue la versión de 1988 de otro de los grandes del country, Buck Owens.
La canción, de ambiente festivo, nos habla de la tristeza de un adolescente que tiene que pasar el verano trabajando “para intentar ganar un dólar”. El joven está tan desolado, que se propone llevar su “problema” a las Naciones Unidas o incluso a un congresista, y este último le contesta que le gustaría ayudarle…, pero que es demasiado joven para votar.