Stand by your man. Tammy Wynette y Billy Sherrill, 1968

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Hoy os traigo una canción con la que el movimiento feminista nunca ha simpatizado, pero que, vista con los ojos actuales, no deja de ser divertida. De hecho, se ha convertido en una de las canciones country más populares de los años 60, quizá por la controversia que suscita.
Muchas mujeres consideran que la letra defiende la supeditación del género femenino al hombre. “Tendrás malos momentos, él tendrá buenos momentos haciendo cosas difíciles de entender, pero si le amas lo perdonarás porque, después de todo, es sólo un hombre”.
Lo que está claro es que los autores consiguieron movilizar –y encender– los ánimos de ambos sexos, lo que se tradujo en un notable éxito comercial. Es tan emblemática, que en 2010 la Biblioteca del Congreso la incluyó en su Registro de Grabaciones.
Hay una anécdota referente a este tema: probablemente, muchos de vosotros recordaréis el llamado escándalo de Monica Lewinski, que salpicó al entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton. Pues bien, unos años antes, cuando Clinton era todavía gobernador de Arkansas, la historia se repitió con Gennifer Flowers, quien dijo haber mantenido una relación con él durante 12 años. El futuro presidente y su mujer Hillary fueron entrevistados por la CBS para aclarar el asunto, y en esa entrevista Hillary mencionó la canción, diciendo que apoyaba a su marido porque creía en él cuando decía que las acusaciones eran falsas y no porque fuera simplemente una mujercita “standing by my man”.
El tema también ha sido utilizado en el cine en repetidas ocasiones: Mi vida es mi vida (1970), Juego de lágrimas (1992), Algo para recordar (1993) o Cuatro bodas y un funeral (1994), entre otras.
Escuchemos el single de Tammy Wynette, una de las co-autoras, aparecido en septiembre de 1968.

Entre sus muchas versiones, traemos aquí la de Loretta Lynn, que la grabó en su disco Woman of the World/To Make a Man (1969).

Patti Page hizo su propia versión.

En 1970 Candi Staton le dio este toque soul.

David Allan Coe la incluyó en su disco Invictus Means Unconquered (1981).

There goes my everything. Dallas Frazier, 1965

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Qué mejor, en la semana en que se han entregado los premios de la Asociación de Música Country, que escuchar el tema que ganó en su primera edición de 1967. La canción, una romántica y estremecedora balada, fue compuesta por Dallas Frazier en 1965, pero no fue hasta el año siguiente cuando triunfó realmente en las listas. Jack Greene –fallecido en 2013– fue el artífice de esta versión en un single editado por Decca y producido por nuestro conocido Owen Bradley (quien había sido productor de Patsy Cline).
El compositor, Dallas Frazier, declaró en una entrevista que la idea de la letra se la inspiró un amigo que se estaba divorciando. La canción narra los pensamientos del protagonista tras la ruptura: “Ahí va mi razón de vivir, ahí va la única de mis sueños, ahí va mi única posesión, ahí va mi todo”. Escuchemos la versión más conocida, la de Jack Greene.

Este tema ha conocido infinidad de versiones, entre ellas la de Loretta Lynn de 1967.

En el mismo año, otra de las grandes voces femeninas del country, Tammy Wynette, nos regaló esta interpretación.

En el mercado británico, la versión de más éxito fue la de Engelbert Humperdinck, en 1967.

En 1971, Elvis Presley la incluyó en su álbum Country Elvis: I’m 10000 years old.

George Jones, el trovador del country

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Nuestro protagonista nació en el este de Texas en 1931, en plena Depresión económica. Lo hizo en el seno de una familia muy pobre, y de niño sobrevivió cantando en las calles. Durante su adolescencia, se despertó su interés por la música y, hacia 1950, ya cantaba en la radio con un amigo. Fue entonces cuando empezó su adicción al alcohol y a las drogas, de la que se trataría con el apoyo de su cuarta mujer, Nancy Sepulvada.
En la segunda mitad de los años 50, Jones empezó a brillar en la escena musical country y ya en los 60 era considerado uno de los grandes intérpretes del género. Tras casarse con Tammy Wynnette, otra estrella del momento, grabó varios dúos que le reportaron aún más éxitos.
Volvió a la música tras vencer sus adicciones, pero ya no repitió los laureles, forastero en la tierra de un country pop al que no estaba acostumbrado. Pero no cesó de trabajar hasta el final de sus días, y los últimos años vinieron cuajados por multitud de premios y homenajes: en 1992, ingresó en el Salón de la Fama de la Música Country; en 2002, se le entregó la Medalla de las Artes; y, en 2012, obtuvo el Grammy honorífico.
Jones murió en abril de 2013 en Tennessee, solo veinte días después de haber ofrecido su último concierto. Su funeral, que fue seguido por la emisora del Grand Ole Opry y en el que no faltaron las actuaciones musicales, fue todo un acontecimiento que contó incluso con la presencia del gobernador de Tennessee y con la de la ex-primera dama Laura Bush.
Os dejo con su primer éxito, Why Baby Why?, de 1955, que llegó al número 4 de la lista del Billboard. Se trata de una agradable canción de estilo honky-tonk con una rica instrumentación que incluye un fiddle, una guitarra, una pedal steel guitar y un piano. No fue fácil grabarla, ya que Jones se olvidaba de la letra constantemente por sus problemas con la bebida.

Varias versiones de este tema han alcanzado lo más alto de las listas. En concreto, sucedió en dos ocasiones, la primera de la mano de Red Sovine y Webb Pierce (1956) y la segunda de Charley Pride (1983). Escuchémoslas consecutivamente.