Mick Flavin, el representante irlandés del country

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Hace 62 años nacía en una granja de Longford (Irlanda) Mick Flavin, que sintió muy pronto la llamada del country escuchando viejos discos de Hank Williams, George Jones, Tex Ritter o Charley Pride.

Se hizo con una guitarra por cuatro libras y aprendió a tocarla por sí solo. A los 16 años fue contratado por un grupo local, compaginando esa afición con su trabajo de carpintero. En 1986 grabó su primer disco en una edición limitada que se financió él mismo, pero su verdadero éxito le llegó al año siguiente con I’m Gonna Make it After All. En 1988 dio el salto a Inglaterra, donde adquirió una mayor visibilidad, y en 1990 fichó por Ritz Records.

Como ejemplo de la huella que ha dejado en la música country, en 2005 fue nominado al Global Artist Award por la Asociación de la Música Country.

Escuchemos su primer éxito, I’m Gonna Make it After All (1987), perteneciente al álbum homónimo. Un hombre conoce al amor de su vida y confía en que, después de todos los golpes que ha recibido, esa vez lo va a conseguir.

Se trata de una versión de una canción que ya había sido grabada por Johnny Rodriguez en Practice Makes Perfect (1977).

La canción de las praderas

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Esta es una de las canciones más famosas sobre cowboys que se han escrito nunca. El origen de Bury Me Not on The Lone Prairie, también conocida como Cowboy’s Lament o The Dying Cowboy, se sitúa en las grandes llanuras de Texas según diversas fuentes, que precisan que la localidad de Lohn habría evolucionado al lone –“solitario”– del título.

Sea como fuere, la canción parece estar inspirada en una antigua balada de corte marinero, Ocean Burial, en la que el protagonista pide que si muere no le entierren en el mar, sino en el cementerio familiar. En la que nos ocupa, cambia el deseo de no ser enterrado en el mar por el de la pradera solitaria, aunque al final no lo atienden, y el personaje es sepultado en esa vastedad.

Si sois aficionados al cine, os resultará vagamente familiar, pues John Ford utilizó esta melodía como música de fondo en el clásico La Diligencia (1939), y su popularidad inspiró también un western menor con el mismo título, Bury Me Not on the Lone Prairie (1941). Escuchemos ahora unas cuantas versiones del tema.

En 1965 Johnny Cash la incluyó en su álbum Sings the Ballads of the True West.

Ese mismo año el grupo Sons of the Pioneers, con la participación de Roy Rogers, la grabó en Legends of the West.

Os dejo con la versión de Cisco Houston, conocido sobre todo por haber trabajado con Woodie Guthrie.

Tex Ritter, al que hoy en día todo el mundo recuerda por ser la voz del tema de apertura de High Noon (Solo ante el peligro), también la interpretó.

Johnnie Ray fue muy popular en los 50. De él es la versión que sigue.

Escuchemos ahora dos versiones corales. La primera se la debemos a Roger Wagner Chorale en Folksongs of the Frontier (1956) y la siguiente a Norman Luboff Choir en Songs of the West (1955).

En la década de los 60 el actor y cantante Burl Ives grabó esta canción, que apareció en el recopilatorio A Little Bitty Tear: The Nashville Years (1994).

Jimmie Rodgers la incluyó en On the Trail (1959).

Termino con un instrumental en el que priman las mandolinas.

The Cattle Call. Tex Owens, 1934

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La canción de hoy, reconocida como una de las 100 mejores del género western por la Asociación Western Writers of America, fue compuesta en los peores años de la Gran Depresión, lo que explica que su primera versión no vendiera lo que merecía. Su autor, Tex Owens, que había sido cowboy en su juventud, la escribió mientras esperaba en un estudio de Kansas a entrar en un programa de radio un día que nevaba. “Mirando la nieve, pensé en el ganado y en lo agradable que sería poder reunirlo en torno a mí. Así es como se me ocurrió el título La llamada del ganado. Cogí mi guitarra y en 30 minutos ya había escrito la música y cuatro versos de la canción”.
La grabó primero en 1934 y luego dos años más tarde. Owens se trasladó a Hollywood en 1943 y empezó a participar en películas del oeste. Durante el rodaje de Río Rojo (1948), su caballo cayó sobre él y se rompió la espalda, lesión de la que nunca se recuperó.
Escuchemos la grabación de Tex Owens de 1936.

Eddy Arnold, una de las mayores estrellas del country de los 40 y 50, la grabó en varias oportunidades. La catapultó a la fama en 1944, reeditó el éxito en 1949, y años después, en 1955, la volvió a grabar y permaneció 26 semanas en las listas. Todavía la grabaría una vez más, en 1961. Aquí lo escuchamos en 1955, con la orquesta de Hugo Winterhalter.

Antes de grabar High Noon, Tex Ritter versionó este clásico en 1947.

Este es Slim Whitman en 1954.

Dottie West la incluyó en su álbum Dottie Sings Eddy (1969).

Emmylou Harris (1992) en su álbum Songs of the West, que apareció en 1994.

LeAnn Rimes y Eddy Arnold la cantaron a dúo en 1996. Ella tenía solo 14 años; Arnold, 78.

Dwight Yoakam, que la interpretó en El hombre que susurraba a los caballos (1998), la incorporó a su álbum recopilatorio In others’ words (2003).

Country Urbano (III)

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6. The Streets of Laredo. Seguimos en Laredo con una de las baladas de cowboys más queridas de la música country, también conocida como The cowboy’s lament. Ha aparecido muchas veces en el cine, por ejemplo en Tres padrinos, de John Ford (1948); Muerte de un jugador, de John Hancock (1973); Brokeback Mountain, de Ang Lee (2005); o Bajo el paseo de la ley (1986) y Noche en la Tierra (1991), ambas de Jim Jarmush.
Fue publicada por primera vez en el libro de John Lomax Cowboy Songs and Other Frontier Ballads (1910). Como ocurre con tantas canciones folk, se ignora el nombre de su autor, aunque probablemente se le deba a Frank H. Maynard, tal como este declaró repetidamente a lo largo de su vida. La Asociación de Escritores Western la incluyó en su catálogo de las 100 canciones western más importantes de todos los tiempos.
Un cowboy desahuciado cuenta su historia a otro que pasa cabalgando junto a él. Ha sido alcanzado por una bala, y en sus últimas horas se arrepiente de la vida que ha llevado. Versionada por multitud de artistas, escuchemos, en primer lugar, la interpretación de Johnny Cash.

Ahora, la maravillosa versión de Marty Robbins.

Tex Ritter la incluyó en su álbum Blood on the Saddle.

He aquí la versión instrumental de Chet Atkins, perteneciente a su álbum The other Chet Atkins.

Esta grabación está incluida en el disco recopilatorio de los grandes éxitos de Jim Reeves.

7. Wacko from Waco. El cantante nacido en Texas Billy Joe Shaver, de 76 años de edad, hace un juego de palabras entre Waco, la ciudad donde pasó su infancia, y wacko (“chiflado” en inglés). La historia habla de un hombre que, en defensa propia, mata a un tipo en Waco. Curiosamente, en 2007 la ficción se hizo realidad cuando Shaver fue acusado de disparar, sin llegar a matarlo, a otro hombre también en defensa propia, por lo que fue absuelto. Escrita en colaboración con el gran Willie Nelson, pertenece a su álbum Live at Billy Bob’s Texas.

Los cowboys cantantes

singing cowboys Con la explosión del cine sonoro, Hollywood se esforzó por aprovechar el tirón de la incipiente música country o, más específicamente, de su subgénero, la música western. Así comenzaron a surgir los llamados “singing cowboys” que, a lomos de un caballo, entonaban melodías sobre la vida en los campos y el camino. Se trataba de producciones de serie B, que alcanzaron gran popularidad hasta la década de los 40. Escuchemos la primera canción de este tipo, When the Work’s All Done This Fall, grabada por Carl T. Sprague en 1925 –antes, pues, de que comenzara el sonoro– para la RCA Victor. La historia narra las ansias de un joven cowboy, Charlie, por visitar a su madre al terminar sus tareas como guardián de ganado. Sin embargo, se produce una estampida y, cuando está intentando reagrupar el ganado, el buen hijo sufre una caída mortal. En la inscripción sobre su tumba se lee: “Charlie murió al amanecer de una caída; no visitará a su madre cuando acabe el trabajo este otoño”. Esta canción fue grabada también por Marty Robbins y figura en el disco Saddle Tramp (1966). El primer singing cowboy que apareció en una película sonora fue Ken Maynard, en Sons of the Saddle (1930). Escuchemos Cowboy’s Lament en la voz de Maynard, que luego se convertiría en un gran éxito con el título The Streets of Laredo. “El rey de los cowboys” fue Roy Rogers, que intervino en más de 100 películas. Escuchemos su interpretación de Don’t Fence Me In, de Cole Porter, en Hollywood Canteen (1944). Otro de los grandes clásicos es Gene Autry, a quien ya dediqué una entrada el pasado 1 de abril (aquí podéis verla). Y una última celebridad: Tex Ritter, que puso voz a High Noon, el oscarizado tema principal de Solo ante el peligro. Ritter actuó en unas 40 películas entre los años 30 y la primera mitad de los 40, para dedicarse luego en exclusiva a grabar discos. Os dejo con Rye Whiskey, que interpretó en Song of the Gringo (1936). Rodeo Boy es un tema de El héroe de Texas, (1937), que protagonizó junto con Rita Hayworth.

El country marca su territorio (XXX)

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85. Deep in the heart of Texas. Comienza hoy una serie de canciones que hablan sobre el mayor estado de los Estados Unidos, a excepción de Alaska. Y hablar del estado de la estrella solitaria es hacerlo de esta canción popular, que alaba la tierra tejana con sus estrellas, sus praderas, su fauna de coyotes y su flora de salvia. Fue escrita en 1941 por Don Swander y June Hershey, y se mantuvo cinco semanas en lo más alto de Your Hit Parade, el programa de radio más escuchado durante la Segunda Guerra Mundial. La versión que vais a escuchar es la de Gene Autry, la más conocida de todas, que cantó en la película Heart of the Rio Grande (1942).

Y, ahora, una curiosidad acerca de este tema tan pegadizo, cuyo estribillo lo acompañaba el público tocando las palmas. Pues bien, la BBC lo prohibió precisamente por este motivo, y es que durante la Segunda Guerra Mundial las autoridades no podían correr el riesgo de que los empleados en las fábricas de armamento lo escucharan y se distrajeran. Increíble, ¿verdad?

86. Somewhere down in Texas. En 2005, George Strait sacó en el sello MCA Nashville un disco al que esta canción da nombre. Strait, oriundo de la pequeña localidad de Poteet, Texas, cuenta que, cuando se retire, lo podrán encontrar descansando en algún lugar de Texas. Fue uno de los temas que eligió para su gira de despedida The Cowboy Rides Along. Sin duda, muy apropiado.

87. The Texas Blues. En ocasiones conocida simplemente como Texas, la canción pertenece al disco de Tex Ritter Wild West (1968). Ritter se identificaba tanto con su estado natal que se cambió el nombre de Woodward Maurice a Tex –mucho más comercial. La letra y la música son de Cindy Walker, y Wayne Gray acompaña al vocalista a la guitarra. El tema hace un exhaustivo recorrido por las ciudades más importante del estado: San Antonio, Houston, Dallas, Amarillo, Fort Worth, El Paso… Se trata de una canción de corte nostálgico ya que el narrador siente “tristeza” cuando no está en alguno de esos lugares.

Red Foley, donde el gospel se une con el country

Red Foley
Lo apodaron Red porque era pelirrojo, pero se llamaba Clyde Julian Foley y había nacido en 1910 en una granja de Kentucky.
Desde niño tuvo muy claro que su vida estaría dedicada a la música. A los 9 años, ya improvisaba conciertos de banjo y guitarra para su familia. Trabajaba como acomodador de un teatro, y consiguió que le dieran una oportunidad como cantante en el escenario. Su personalidad le hizo dar el gran salto a la radio y, a los 20 años, empezó a trabajar en una emisora local de Chicago.
Su primera incursión cinematográfica tuvo lugar en 1941, junto a Tex Ritter, en la película The Pioneers, y al punto empezó a trabajar con la Decca Records, sello que lo acogería hasta su muerte, y con el que se estrenaría con Old Shep, un tema inspirado en un perro que tuvo de niño y que fue envenado por un vecino.
Todos sabemos que Nashville es hoy la meca de la música country pero, en puridad, esto es así desde que Red Foley hizo aquí una sesión de grabación en enero de 1945, momento en el que su carrera empezó a despegar.
Trabajó en una cadena de ámbito nacional, la NBC, y se convirtió en una de las figuras más importantes del Grand Ole Opry, donde ejerció como maestro de ceremonias. En 1951, conquistó su mayor éxito con Peace in the Valley, que se convirtió en la primera canción gospel en vender más de un millón de copias (años después, el mismísimo Elvis Presley la versionó, cosechando otro sensacional éxito). No obstante, en lo personal el año resultó nefasto para Foley, ya que su segunda mujer, Judy Martin, se quitó la vida.
El llamado por la crítica “Bing Crosby del granero” también alcanzó gran popularidad en el medio de comunicación que hacía furor en el momento; en 1954, le ofrecieron su propio programa de televisión, Ozark Jubilee, en el que descubrió a Brenda Lee, quien años después grabaría I’m sorry.
Nuestro hombre murió con las botas puestas. Al término de una actuación en Indiana junto a Hank Williams Jr., en 1968, le sobrevino un fallo respiratorio, y falleció la misma noche.
Es ahora el momento de escuchar su mayor éxito, Peace in the valley, en el que, con hondo lirismo, expresa su esperanza en la existencia de un valle donde el oso será gentil, el lobo se domesticará, el león se recostará al lado del cordero e incluso un niño podrá guiar a las bestias de la selva.