El country marca su territorio (XXX)

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85. Deep in the heart of Texas. Comienza hoy una serie de canciones que hablan sobre el mayor estado de los Estados Unidos, a excepción de Alaska. Y hablar del estado de la estrella solitaria es hacerlo de esta canción popular, que alaba la tierra tejana con sus estrellas, sus praderas, su fauna de coyotes y su flora de salvia. Fue escrita en 1941 por Don Swander y June Hershey, y se mantuvo cinco semanas en lo más alto de Your Hit Parade, el programa de radio más escuchado durante la Segunda Guerra Mundial. La versión que vais a escuchar es la de Gene Autry, la más conocida de todas, que cantó en la película Heart of the Rio Grande (1942).

Y, ahora, una curiosidad acerca de este tema tan pegadizo, cuyo estribillo lo acompañaba el público tocando las palmas. Pues bien, la BBC lo prohibió precisamente por este motivo, y es que durante la Segunda Guerra Mundial las autoridades no podían correr el riesgo de que los empleados en las fábricas de armamento lo escucharan y se distrajeran. Increíble, ¿verdad?

86. Somewhere down in Texas. En 2005, George Strait sacó en el sello MCA Nashville un disco al que esta canción da nombre. Strait, oriundo de la pequeña localidad de Poteet, Texas, cuenta que, cuando se retire, lo podrán encontrar descansando en algún lugar de Texas. Fue uno de los temas que eligió para su gira de despedida The Cowboy Rides Along. Sin duda, muy apropiado.

87. The Texas Blues. En ocasiones conocida simplemente como Texas, la canción pertenece al disco de Tex Ritter Wild West (1968). Ritter se identificaba tanto con su estado natal que se cambió el nombre de Woodward Maurice a Tex –mucho más comercial. La letra y la música son de Cindy Walker, y Wayne Gray acompaña al vocalista a la guitarra. El tema hace un exhaustivo recorrido por las ciudades más importante del estado: San Antonio, Houston, Dallas, Amarillo, Fort Worth, El Paso… Se trata de una canción de corte nostálgico ya que el narrador siente “tristeza” cuando no está en alguno de esos lugares.

Red Foley, donde el gospel se une con el country

Red Foley
Lo apodaron Red porque era pelirrojo, pero se llamaba Clyde Julian Foley y había nacido en 1910 en una granja de Kentucky.
Desde niño tuvo muy claro que su vida estaría dedicada a la música. A los 9 años, ya improvisaba conciertos de banjo y guitarra para su familia. Trabajaba como acomodador de un teatro, y consiguió que le dieran una oportunidad como cantante en el escenario. Su personalidad le hizo dar el gran salto a la radio y, a los 20 años, empezó a trabajar en una emisora local de Chicago.
Su primera incursión cinematográfica tuvo lugar en 1941, junto a Tex Ritter, en la película The Pioneers, y al punto empezó a trabajar con la Decca Records, sello que lo acogería hasta su muerte, y con el que se estrenaría con Old Shep, un tema inspirado en un perro que tuvo de niño y que fue envenado por un vecino.
Todos sabemos que Nashville es hoy la meca de la música country pero, en puridad, esto es así desde que Red Foley hizo aquí una sesión de grabación en enero de 1945, momento en el que su carrera empezó a despegar.
Trabajó en una cadena de ámbito nacional, la NBC, y se convirtió en una de las figuras más importantes del Grand Ole Opry, donde ejerció como maestro de ceremonias. En 1951, conquistó su mayor éxito con Peace in the Valley, que se convirtió en la primera canción gospel en vender más de un millón de copias (años después, el mismísimo Elvis Presley la versionó, cosechando otro sensacional éxito). No obstante, en lo personal el año resultó nefasto para Foley, ya que su segunda mujer, Judy Martin, se quitó la vida.
El llamado por la crítica “Bing Crosby del granero” también alcanzó gran popularidad en el medio de comunicación que hacía furor en el momento; en 1954, le ofrecieron su propio programa de televisión, Ozark Jubilee, en el que descubrió a Brenda Lee, quien años después grabaría I’m sorry.
Nuestro hombre murió con las botas puestas. Al término de una actuación en Indiana junto a Hank Williams Jr., en 1968, le sobrevino un fallo respiratorio, y falleció la misma noche.
Es ahora el momento de escuchar su mayor éxito, Peace in the valley, en el que, con hondo lirismo, expresa su esperanza en la existencia de un valle donde el oso será gentil, el lobo se domesticará, el león se recostará al lado del cordero e incluso un niño podrá guiar a las bestias de la selva.