Cool Water. Bob Nolan, 1936

cool water
Hoy vamos a “pinchar” otra de las grandes canciones con la que asociamos a Bob Nolan (la otra, Tumbling Tumbleweeds, ya la escuchamos aquí).
Al igual que en esta última, Nolan habla en Cool Water de su fascinación por el desierto. Nacido en Canadá, a los 13 años se trasladó con su padre a Tucson, Arizona, donde creció entre historias de cowboys y de gente que se perdía y moría en el desierto por no tener agua que beber, motivos recurrentes en sus composiciones. Según su hermano Earl, Bob escribió este poema, al que más tarde pondría música, en 1924, cuando aún era alumno del instituto de Tucson.
El protagonista va cabalgando por una tierra estéril, y habla con su mula Dan, mientras sus almas claman por agua fresca y cristalina. Una criatura imaginaria les hace ver un espejismo, pero “es un diablo, no un hombre, que cubre la arena ardiente de agua”.
Elegida una de las 100 mejores canciones western por la Asociación de Escritores Western de América, en 1951 fue designada la canción más conocida del Oeste americano y, en 2005, su autor entró en el Salón de la Fama de los Compositores Canadienses a título póstumo.
Sons of the Pioneers, el grupo de Nolan, grabó este tema cinco años después de su composición, en 1941. Escuchemos la versión original.

La más exitosa fue, sin embargo, esta de marzo de 1945, que tuvo que esperar tres años para salir como single. Ellos son Vaughn Monroe y su orquesta, acompañados por The Sons of the Pioneers.

Hank Williams la interpretó en 1949 para un programa de radio de Shreveport, Louisiana, pero la grabación se perdió y no volvió a escucharse hasta la antología de sus grandes éxitos The Complete Hank Williams (1998). ¿Habéis visto la película de dibujos Rango (2011)? Pues esta es la versión que suena.

Frankie Laine triunfó en el mercado británico con esta interpretación de 1955.

Marty Robbins la incluyó en Gunfighter Ballads and Trail Songs (1959).

El cantante y actor Burl Ives hizo lo propio en su álbum Songs of the West (1961).

Slim Whitman también la versionó.

Johnny Cash la grabó hacia el final de su vida, en 2003, si bien no apareció hasta su disco póstumo American VI: Ain’t No Grave (2010).

Os dejo con este homenaje del hijo de Roy Rogers, otro de los componentes de Sons of the Pioneers, en 2010.

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Premios desde el Más Allá

Mas-alla
Cuando empezaron a entregarse los premios Grammy en 1958, Hank Williams ya llevaba cinco años muerto, pero eso no le ha impedido cosechar algunos galardones, el último de ellos este año, en la categoría de mejor álbum histórico, por una compilación de Omnivore Records llamada The Garden Spot Programs, 1950.
Williams tiene una especial querencia por la categoría de mejor álbum histórico, establecida en 1979, ya que, en 1998, otra recopilación suya, The Complete Hank Williams, consiguió este premio.
El disco que comentamos hoy, aparecido en mayo de 2014, se compone de 24 pistas, inéditas en su mayoría desde su grabación en Nashville en 1950 por Williams y su grupo The Drifting Cowboys. Entre las versiones, se encuentran Lovesick Blues, Mansion on the Hill o I Don’t Care if Tomorrow Never Comes, así como otras que nunca vieron la luz, como Mind Your Own Business o I’ll be a bachelor till I die.
Escuchemos Mansion on the Hill.

Otro de los temas remasterizados es I Don’t Care if Tomorrow Never Comes.

Por último, los avances de la técnica hicieron posible que en 1989 Hank Williams Jr. apareciera acompañado de su padre cantando una de sus canciones, There’s A Tear in My Beer, que le valió el Grammy a la mejor colaboración vocal de country.