El silbato del tren (IV)

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Hank Williams también se fijó en uno de los subgéneros por excelencia del country: las canciones de trenes. California Zephyr fue grabada en 1951 y salió a la luz póstumamente –dos años después de su muerte– en 1955. Probablemente, este fuera su homenaje particular a su ídolo Roy Acuff, ya que la melodía y la letra parecen estar inspiradas en el éxito de éste Wabash Cannonball.

En 1969 Ray Griff escribió Canadian Pacific. El primero en grabarla fue George Hamilton IV pero la versión que vamos a escuchar se la debemos a un canadiense, Hank Snow. La letra habla de un hombre que se encuentra trabajando lejos del hogar y desea que el tren Canadian Pacific le lleve de vuelta a casa junto a su familia.

Guy Clark compuso Desperados waiting for a train en 1973. La versión que vamos a escuchar pertenece al grupo The Highwaymen, compuesto por Johnny Cash, Willie Nelson, Kris Kristofferson y Waylon Jennings, que se forjó en 1985. Su versión está incluida en su disco de debut Highwayman.

En 1975 Johnny Cash dedicó un álbum completo a los trenes. La canción que le daba título era Destination Victoria Station, en cuya letra hay una referencia a Casey Jones, un maquinista del que ya os he hablado en otro momento de la serie.

Guy Clark, un rey entre los trovadores de Texas

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Nuestro protagonista de hoy nació en Texas en 1941. Durante su juventud Guy Clark despuntó como luthier, es decir, construía y reparaba sus propios instrumentos de cuerda. Al principio de su carrera, en los primeros años 70, se le conocía sobre todo como compositor. Escribió canciones para Jerry Jeff Walker, Johnny Cash, David Allan Coe, Steve Wariner o Vince Gill, entre muchos otros. Al tiempo, se fue labrando un prestigio como mentor de figuras tan respetadas como Rodney Crowell o Steve Earle. Entre las canciones que salieron de su magín y popularizaron otros se encuentran New Cut Road, que grabó Bobby Bare; Heartbroke, que versionó Ricky Skaggs; o Desperados Waiting for a Train, de The Highwaymen.

En 1981 se estrenó el documental Heartworn Highways, que abordaba el nacimiento del outlaw country y en el que Clark tenía un papel protagonista. En 2014 ganó el Grammy al mejor álbum folk por My Favorite Picture of You, su último trabajo antes de fallecer en su ciudad adoptiva, Nashville, en 2016. Su última canción, Cheer Up Little Darling, ha visto la luz en el disco de Angaleena Presley, Wrangled, que salió al mercado el pasado mes de abril.

Escuchemos ya una de sus primeras composiciones, L.A. Freeway, fraguada en el tiempo que pasó en su detestada Los Ángeles, antes de establecerse en Nashville. En la letra, el narrador se muestra feliz con la perspectiva de abandonar esa ciudad californiana que solo puede presumir de asfalto y humo. A juzgar por unas declaraciones que hizo en 2011, su opinión sobre Los Ángeles se mantuvo inalterable hasta el final: “Estoy contento de no estar allí. ¿Quién elegiría esa ciudad? Es demasiado enloquecedora para mi gusto”. Clark la grabó en su disco de debut Old No. 1 (1975).

Retrocedamos ahora en el tiempo. El primero que grabó ese tema fue su amigo Jerry Jeff Walker en 1972. Lo hizo en su disco homónimo y tras experimentar algo parecido al abandonar Nueva York por Austin (Texas).

Por último, vamos a disfrutar de un dúo entre la cantante canadiense Rose Cousins y el australiano Jordie Lane en 2013.

 

Un revulsivo contra la esclavitud

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Hablemos hoy de uno de esos temas herederos de la tradición popular cuyos orígenes se pierden en la nebulosa de los tiempos. Me refiero a Michael, row the boat ashore, una canción ya conocida en tiempos de la Guerra Civil o Guerra de Secesión. Ignoramos el nombre de su autor o autores, pero no se nos escapa que este espiritual negro empezó a cantarse por los esclavos de la isla de Santa Elena, en Carolina del Sur (colonia fundada, por cierto, en el año 1566 por un asturiano, es decir, uno de los primeros asentamientos europeos de lo que hoy es Estados Unidos).
La canción, consuelo para los esclavos que trabajaban en las plantaciones, no tardó en convertirse en un símbolo para los abolicionistas. Recopilada en 1867 en el libro Slave Songs of the United States –obra de Charles Pickard Ware, William Francis Allen y Lucy McKim Garrison–, esta tonada folk sería revitalizada en los años sesenta del pasado siglo por el movimiento de los derechos civiles.
Se trata de una canción de corte religioso y, como suele ocurrir en los temas de tradición popular, la letra no presenta una única versión. En todas ellas se invoca al arcángel San Miguel para que preste su ayuda a los esclavos en su esfuerzo por llevar remando la barca hasta la orilla, y cita también el río Jordán, lugar donde, según la Biblia, fue bautizado Jesucristo.
The Highwaymen fue un grupo folk de cinco miembros, una de cuyas cumbres fue su versión de este tema, con el título Michael (1960).

El que ha sido considerado el artista británico de más éxito antes de los Beatles, Lonnie Donegan, consiguió un gran éxito en el mercado de su país en 1961.

Pete Seeger, redescubridor de la música popular americana, la incluyó en sus discos en varias ocasiones, la primera en el álbum en directo Sing Out with Pete! (1961).

Escuchemos ahora una versión en clave rock, interpretada por Johnny Rivers en Johnny Rivers Rocks the Folk (1965).

El cantante hispano Trini Lopez la incorporó a The Folk Album (1965).

Peter, Paul and Mary la interpretaron en Around the Campfire (1998).

La cantante israelí Rika Zaraï hizo una versión en francés, Michaël est de retour (1964).

Highwayman. The Highwaymen, 1985

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Cuatro de los grandes de la música country, Johnny Cash, Waylon Jennings, Willie Nelson y Kris Kristofferson, se unieron en un grupo llamado The Highwaymen en 1985 y grabaron tres discos hasta su disolución en 1995. Este que os traigo hoy fue el más importante de todos ellos. Producido por Chips Moman, fue editado por Columbia Records. El tema inicial, Highwayman, ya lo escuchamos aquí.
Vayamos, pues, con Big River, versión de los cuatro en discordia de un tema popularizado por uno de ellos, Johnny Cash, que la grabó en dos ocasiones: en 1958 en Sings the Songs that Made Him Famous, y en 1964 como parte de su álbum I walk the line.
Escrita por el mismo Cash, su letra es toda una lección de geografía. Un hombre va persiguiendo a la mujer de la que se ha enamorado por todo el río Mississippi pero, para su desgracia, siempre se le escapa y, en todos los sitios donde para, le dicen que ya se ha ido siguiendo el curso del río. Al final se da por vencido, porque, según dice, “ama al río más que a él”. “Las lágrimas que lloré por esa mujer te van a inundar, gran río, y me voy a sentar aquí hasta morir”, advierte.

Os dejo ahora con su grabación en solitario en 1964.

Sirva el tema que vamos a escuchar ahora para rendir homenaje a un compositor country fallecido hace unos días, Guy Clark. En la letra de Desperados Waiting for a Train, el narrador echa la vista atrás por el ocaso de un viejo amigo que, durante su infancia, fue como un padre para él: estaban tan unidos como “forajidos esperando un tren”.

Deportee (Plane Wreck at Los Gatos) es una canción protesta basada en un hecho real. En 1948 se produjo un accidente de aviación en Los Gatos (California). El aparato se disponía a deportar a unos inmigrantes a México. Woody Guthrie, su autor, clamó entonces contra el trato que la prensa dio a la noticia, silenciando los nombres de los inmigrantes fallecidos (28). “¿Quiénes son estos amigos, todos esparcidos como hojas secas?”, se preguntaba. Por supuesto, los medios sí dieron cobertura a los cuatro miembros americanos de la tripulación. Así la recuperaron The Highwaymen.

Against the Wind fue escrita en 1980 por Bob Seger y es uno de los temas más rockeros del disco. El narrador recuerda el ya perdido espíritu de rebeldía de su juventud: “Busco un refugio contra el viento, ahora tengo más en qué pensar, como plazos y compromisos”. Escuchemos, en primer lugar, la versión original de Bob Seger, que mereció un Grammy al año siguiente.

Os dejo con la versión del álbum Highwayman.

Luckenbach, Texas. Chips Moman y Bobby Emmons, 1977

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Si hay un lugar en el mundo que debe su fama a la música country, es esta pequeña localidad del estado de la estrella solitaria. Fue fundada a mediados del siglo XIX por inmigrantes alemanes, a partir de los años 60 del pasado siglo se despobló, y hoy es prácticamente una ciudad fantasma, con su saloon, una tienda de souvenirs y la oficina de correos, que ya no está operativa. Un festival anual de country anima la vida hacia el mes de abril.
Su relación con la música country surgió a raíz de la grabación del álbum Viva Terlingua (1973) y, sobre todo, con la canción que os traigo hoy, escrita por Chips Moman y Bobby Emmons (fallecido el pasado mes de febrero) y grabada por Waylon Jennings y Willie Nelson. Curiosamente, ninguno de ellos había visitado antes Luckenbach, que finalmente acogería un directo de Waylon allá por 1997.
La canción, que salió como single del disco Ol’ Waylon (1977), aborda una historia de amor que hace aguas por culpa de la vida excesivamente acomodada de la pareja. Para salvar la relación, el chico propone que ella venda su anillo de diamantes, él se comprará unos vaqueros desvaídos y se irán a Luckenbach, Texas, donde está la esencia del amor y nadie siente ningún dolor.
La letra está repleta de guiños a la historia de la música country: se cita el éxito Blue Eyes Cryin’ in the Rain, escrito por Fred Rose (ya escuchado aquí), las canciones tristes de Hank Williams, a un compositor coetáneo, Mickey Newbury, y también a ellos mismos, Waylon y Willie, emblemas de los tipos sin preocupaciones de Luckenbach. También hay referencias a personajes reales, como los Hatfield y McCoy, dos familias que se vengaron de viejos litigios en la época de la Guerra Civil Americana.
Escuchemos la versión original. La más famosa. La de Jennings y Nelson.

Mark Chestnutt la cantó en un concierto en 2009 en Brownsville, Texas.

Waylon, acompañado por los demás miembros de The Highwaymen, Willie Nelson, Kris Kristofferson y Johnny Cash, la cantó en 1990 en un concierto en Long Island (Nueva York).

Esta versión fue grabada en Luckenbach por Kenny Chesney y Kid Rock.

Roy Drusky, uno de los grandes representantes del sonido Nashville, también la interpretó.

Os dejo para acabar con la versión de Johnny Russell.

Highwayman. Jimmy Webb, 1977

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Esta canción, más allá de sus valores musicales, es muy importante en la historia de la música country, ya que su título sirvió de inspiración a un potente grupo, The Highwaymen, formado por cuatro de los grandes: Johnny Cash, Willie Nelson, Kris Kristofferson y Waylon Jennings, en activo entre 1985 y 1995.
Jimmy Webb, su creador, fue el alma de los grandes éxitos de Glen Campbell (Galveston, Wichita Lineman, By the time I get to Phoenix), y trabajó, asimismo, con personalidades de la talla de Art Garfunkel, Linda Ronstadt, Frank Sinatra, Barbra Streisand, Dionne Warwick o John Denver. Desde 1986, es miembro del Salón de la Fama de los Compositores.
La principal gracia de este tema es que el narrador es un muerto que va recordando sus diversas reencarnaciones. Es un hombre de la carretera que antaño vivió como salteador de caminos, “con una espada y una pistola a su lado” –en alusión a Jonathan Wild, miembro del hampa londinense del siglo XVIII que acabó en la horca–. “Las doncellas –relata– perdían sus joyas en sus manos y los hombres derramaban su sangre”. Después fue marinero en una goleta; cuando el barco naufragó, le dieron por muerto. Por último, trabajó como constructor de diques, hasta que un día resbaló en Boulder, Colorado, cayó al cemento y le enterraron “en una tumba que no conoce sonido” –se refiere, en este caso, a la presa Hoover, construida durante la Gran Depresión y tristemente célebre por los muchos accidentes laborales que hubo en ella–. Aun así, su espíritu vive, y volará en una nave espacial por el universo hasta que alcance la paz o “simplemente sea una gota de lluvia, pero siempre estaré ahí”.
Escuchemos la primera grabación del tema, que debemos a su propio autor, Jimmy Webb. Apareció en el disco El Mirage.

Glen Campbell la grabó en 1978, pero su sello Capitol, empeñado en que cambiara de registro, no quiso sacarla. Finalmente, la publicó en su álbum Highwayman (1979).

La versión más conocida, con diferencia, es la del grupo del que os hablaba al principio, The Highwaymen, que reportó a Webb un Grammy a la mejor canción country en 1985 y permaneció nada menos que 20 semanas en lo alto de las listas.

El grupo Arbouretum la versionó en 2011 para su cuarto álbum, The Gathering.

Mamas, don’t let your babies grow up to be cowboys. Ed Bruce y Patsy Bruce, 1975

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Hoy os traigo una de las canciones más representativas del outlaw country, una corriente que en los años setenta del pasado siglo se opuso al sonido Nashville, demasiado suave y “acaramelado” para su gusto.
La canción fue escrita por Ed Bruce y su mujer Patsy, y el primero la grabó para United Artists en 1975, en un single producido por Larry Butler. Tal como revela el título, el narrador aconseja a las madres que no dejen que sus hijos se conviertan en cowboys de mayores, porque “los cowboys no son fáciles de amar ni de retener, nunca se quedan en casa y siempre están solos”. Mejor que sean “doctores, abogados y todo eso”.
Escuchemos la versión del autor, Ed Bruce, en 1975.

Pocos años después, en 1978, Waylon Jennings y Willie Nelson, dos de las grandes figuras del outlaw country, hicieron suya la canción en su disco Waylon and Willie. Fue grabarla y catapultarla al número 1 de las listas, todo en uno.

Ahora es el turno de Willie Nelson en solitario.

Esta grabación corresponde a un concierto en directo que en 1990 ofrecieron The Highwaymen, un grupo compuesto por Waylon Jennings, Johnny Cash, Willie Nelson y Kris Kristofferson, en Long Island (Nueva York).

Dave Gibson y Bill Miller, de Gibson/Miller Band, también incluyeron el tema en su repertorio, y lo grabaron para su disco Red, White and Blue Collar (1994), que ese mismo año enriquecería la banda sonora de la película Vaqueros de Nueva York.

Waylon Jennings, el artista “profeta”

WAYLON JENNINGS
En 1937, en una granja de Texas, nació Wayland Jennings. Su madre le cambiaría luego el nombre por el de Waylon, que, por cierto, al propio Jennings no acababa de convencer.
Desde su infancia temprana se manifestó su pasión por la música country. Su madre le regaló una guitarra y, a los dieciséis años, abandonó el instituto con la intención de abrirse camino en los escenarios. Fue entonces cuando conoció a Buddy Holly, a quien siempre admiró y consideró su mentor. En 1959 tuvo lugar el accidente de aviación en el que murieron Buddy Holly, Richie Valens y The Big Bopper (El día en que murió la música, según la canción American Pie). En ese tiempo, Jennings era miembro de la banda de Buddy Holly, pero en el último momento cedió su plaza a Jiles Richardson, The Big Bopper, que estaba enfermo, para tomar un autobús. Poco antes de despegar, Holly le dijo en broma a Waylon: “Espero que tu autobús se congele”, a lo que Jennings le contestó, también en broma: “Y yo espero que tu avión se estrelle”. Su desafortunado comentario lo acompañaría toda la vida.
Posteriormente, inició su carrera en solitario y formó un nuevo grupo, The Waylors. En 1966 apareció su primer disco después de que Chet Atkins, de la RCA, lo contratara por sugerencia de Bobby Bare. Pronto se dio cuenta de las limitaciones que le imponía el sonido Nashville y en los años 70 se inclinó hacia el Outlaw country, un estilo menos complaciente con el establishment. Alcanzó gran éxito con su álbum Honky-Tonk Heroes y su single Are You Sure Hank Done it This Way. A mediados de los 80, se unió a Willie Nelson, Kris Kristofferson y Johnny Cash para formar el grupo The Highwaymen. Al final de su vida, sufrió graves problemas de salud por sus problemas con la cocaína y su adicción al tabaco –llegó a fumar seis paquetes de cigarrillos diarios–. Murió en 2002, solo cuatro meses después de entrar en el Salón de la Fama de la Música Country.
Escuchemos uno de sus mayores éxitos, I’m a Rambling Man (“Soy un vagabundo”). La canción fue escrita en 1967 por Ray Pennington, pero su consagración no llegó hasta 1974, cuando Waylon la grabó (su versión llegó al número 1 en Estados Unidos y al 2 en Canadá). Escuchemos el single que sacó para RCA.

La primera grabación fue la del propio autor, Ray Pennington, para Capitol. El narrador ha recorrido toda la geografía americana: Alabama, Virginia, Mississippi, Nueva Orleans, California… La canción advierte a las mujeres de que no se enamoren de los tipos como él.

Otra de las versiones de este clásico se la debemos a The Allman Brothers Band.

Johnny Paycheck fue otro eximio representante del Outlaw country. Os dejo por hoy con su versión.

Kris Kristofferson, un yankee en Oxford

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De ascendencia sueca, Kristoffer Kristofferson nació en Texas en 1936. Fue educado en la tradición militar de su abuelo y su padre y, a mediados de los años 50, ingresó en el ejército alcanzando el rango de capitán. Era un buen estudiante y, gracias a una beca que obtuvo en el instituto donde estudiaba, pudo ir a Oxford, lo que le valió, entre sus seguidores británicos, el sobrenombre del título.
A mediados de los años sesenta, abandonó el mundo castrense y se trasladó a Nashville para dedicarse a la música country. Encontró trabajo como barrendero en los estudios Columbia, donde Johnny Cash se fijó en sus dotes para la composición. Su éxito le llegó, no obstante, años más tarde. En 1967, firmó con Epic Records y sacó su primer single. En los años siguientes, compuso sus canciones más emblemáticas: For the Good Times, Sunday Morning Coming Down, Me and Bobby McGee o Help Me Make it Through the Night.
En 1973, en lo más alto de su carrera, se casó con la estrella country Rita Coolidge, e intervino en la película Pat Garrett y Billy el Niño (Sam Peckinpah, 1973), y, más tarde, en Alicia ya no vive aquí (Martin Scorsese, 1974), Ha nacido una estrella (Frank Pierson, 1976), por la que obtuvo un Globo de Oro, o La puerta del cielo (Michael Cimino, 1980). En 1985, su carrera se revitalizó tras unirse profesionalmente a Waylon Jennings, Willie Nelson y Johnny Cash para formar el grupo The Highwaymen, con el que sacó uno de los álbumes icónicos de la música country, Highwayman.
En 2004 entró en el Salón de la Fama de la Música Country y, en la actualidad, se encuentra rodando una miniserie llamada Texas Rising, cuyo estreno está previsto para el año que viene.
Hace poco más de veinte días, en el blog La Guitarra de las Musas, que os recomiendo a todos, escuchamos una de sus grandes canciones, For the Good Times (cuya entrada podéis visitar aquí). Para no repetir, y dado que Kris Kristofferson tiene en su haber muchos temas de altura, escuchemos aquí Sunday Morning Coming Down, una canción de 1969 que cuenta con multitud de versiones.
El protagonista afronta una resaca un domingo por la mañana. La cerveza que ha tomado para desayunar no le ha sentado nada mal, y se ha tomado otra de postre. Para Kristofferson, esta es una canción muy especial, ya que le abrió muchas puertas y le permitió dejar de trabajar para ganarse la vida.
Os dejo con su versión, perteneciente al disco de debut Kristofferson (1970).

Johnny Cash la incluyó en The Johnny Cash Show.

El primero en grabarla fue Ray Stevens (1969), en su LP Have a Little Talk with Myself.

Jerry Lee Lewis nos obsequió con esta versión de 2010 para su álbum Mean Old Man.

La última vez que se grabó fue en el disco Remember Me Vol. 1, de Willie Nelson (2011).