El mundo en sus manos

resurrezione-300x300

Para celebrar el Domingo de Resurrección, vamos a escuchar una canción góspel de autor desconocido que ha gozado siempre de gran popularidad: He’s Got the Whole World in his Hands.

Se trata de un antiguo espiritual negro publicado por primera vez en 1927. Su letra habla, como se infiere del propio título, de que todo el mundo está ligado a Dios. En 1933, el historiador musical Frank Warner hizo las primeras grabaciones del tema con el fin de preservarlo, pero no sería hasta un cuarto de siglo después cuando ganó fama gracias a una grabación pop procedente del otro lado del océano.

Laurie London, un alumno de 13 años del instituto religioso de enseñanza secundaria inglés Davenant Foundation Grammar School, la grabó acompañado por la orquesta de Geoff Love. Aunque en Inglaterra no le fueron mal las ventas –llegó al puesto 12 de las listas–, su éxito no fue nada comparado con el que alcanzó en Estados Unidos, donde en 1958 se mantuvo cuatro semanas como número 1, convirtiéndose, así, en el primer single de un británico que conquistaba el primer puesto de las listas.

Escuchemos esta grabación para el sello Parlophone, una veterana discográfica que se ha apuntado tantos tan celebrados como el Sergeant Pepper’s de los Beatles o los grandes éxitos de Queen.

Este es Pat Boone en Great, Great, Great (1962).

Loretta Lynn en The old rugged cross (1992).

Tammy Wynette la incluyó en su álbum Inspiration (1969).

El mismo año, la reina del rockabilly, Wanda Jackson, hizo su propia versión en su disco The Happy Side of Wanda (1969).

El grupo The Jordanaires también la incorporó a su repertorio.

Y, para acabar, este directo de Mary Duff.

 

Hasta el último momento

NASHVILLE, TN - JUNE 16:  (L-R) Singer Joey Martin Feek and Rory Lee Feek attend the 2009 CMT Music Awards at the Sommet Center on June 16, 2009 in Nashville, Tennessee.  (Photo by Rick Diamond/Getty Images)

NASHVILLE, TN – JUNE 16: (L-R) Singer Joey Martin Feek and Rory Lee Feek attend the 2009 CMT Music Awards at the Sommet Center on June 16, 2009 in Nashville, Tennessee. (Photo by Rick Diamond/Getty Images)


Se hicieron un hueco en la industria country y en nuestros corazones. Rory y Joey Feek, marido y mujer, triunfaron con el nombre artístico de Joey + Rory. Ella ponía la voz, él la guitarra.
Pues bien: el pasado viernes nos sorprendía la noticia de la muerte de Joey, a los 40 años de edad, víctima de un cáncer. Habían empezado su andadura en 2008 con el álbum The Life of a Song, editado por Sugar Hill Records. En 2010, la Academia de la Música Country los distinguió como el mejor nuevo dúo vocal del año y, desde entonces, no dejaron de grabar discos. Ni siquiera abandonaron su trabajo cuando a Joey le diagnosticaron la enfermedad que finalmente se la ha llevado. Fue en el verano de 2014.
Su último disco –y sabían que lo era porque el cáncer había avanzado ya a la fase terminal– se titula Hymns That Are Important to Us y vio la luz el pasado 12 de febrero. Es un álbum de country cristiano, y debutó como número 1 en la lista Billboard. En la última edición de los Grammy, fueron candidatos a la mejor actuación country de un dúo por If I Needed You.
“Elogiemos ahora a hombres famosos”, como dijo James Agee. Homenajeemos a esta maravillosa pareja.
Cheater, cheater fue su primer single. Escrito por Joey y Rory Feek, Kristy Osmunson y Wynn Varble, salió en su álbum The Life of a Song (2008).

When I’m Gone escaló hasta el puesto 21 de la lista Billboard y fue su mayor éxito. Compuesta por Sandy Emory Lawrence, pertenece al disco His and Hers (2012).

Por If I Needed You, escrita por Townes van Zandt e incluida en el álbum Made to Last (2013), fueron, como hemos comentado, candidatos al Grammy.

Take my hand, precious Lord es un tema gospel escrito en 1932 por Thomas A. Dorsey que han versionado multitud de artistas. Escuchemos a Joey + Rory en Hymns that are important to us (2016).

Hace más de 100 años el tema The old rugged cross evocaba la crucifixión de Jesús.

I’ll Fly Away, original de 1929, revela que la muerte no tiene por qué ser triste. “Un día, cuando esta vida acabe, volaré hacia la orilla celestial de Dios; cuando las sombras de esta vida desaparezcan, volaré como un pájaro de los muros de esta prisión, y ya no habrá fríos grilletes de hierro en mis pies”.