Enjaulados (II)

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Randy Travis también ha tenido sus más y sus menos con las autoridades, aunque no ha llegado a entrar en prisión. El autor de Three Wooden Crosses (que escuchamos en la biografía de Travis) fue detenido en febrero de 2012 totalmente borracho en un lugar público, concretamente en el exterior de una iglesia baptista. Al día siguiente se disculpó con el pretexto de que había estado celebrando la Super Bowl. Pocos meses después, lo arrestaron por conducir bajo los efectos del alcohol, con el agravante de amenazas a las fuerzas del orden, y lo liberaron a la mañana siguiente, tras depositar un conocido suyo la fianza.

Os dejo con Good Intentions, que pertenece a Always & Forever (1987), escrita por Randy Travis, Merle Haggard y Marvin Coe. La canción cuenta la historia de un chico que, pese a sus esfuerzos por comportarse bien y no seguir los pasos de su padre, acaba en la cárcel. Durante su estancia en prisión, su madre muere, y cuando es liberado le dice a su memoria que “sus intenciones eran las mejores”.

Siendo David Allan Coe uno de los máximos exponentes del outlaw country, no es de extrañar que aparezca también en esta sección. Sus años de adolescencia y juventud se caracterizaron por sus continuas entradas y salidas de correccionales y prisiones por robos y hurtos. Aunque todo eso es cierto, parece que el propio Coe ha magnificado su leyenda de fuera de la ley, puesto que alguna de sus historias son difíciles de corroborar, como que mató a un hombre en prisión. En cualquier caso, se puede decir que su carrera musical, que empezó cuando salió de ella –su álbum de debut, Penitentiary Blues, está basado en sus experiencias en la cárcel–, hizo que encauzara su vida. Sus últimos problemas con la justicia los tuvo en 2015, acusado de evasión de impuestos, por lo que fue condenado a pagar cerca de un millón de dólares.

Escuchemos el tema con el que se abre Penitentiary Blues (1970). La canción, encuadrada en el blues, trata sobre la vida diaria en la prisión y cómo el protagonista nació para perder.

El talento de Carolina del Norte

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Un año más la Asociación de Música Country, en boca de la leyenda Brenda Lee, ha cumplido con la tradición, y en una ceremonia celebrada en Nashville el pasado 29 de marzo ha dado a conocer los nombres de los tres nuevos miembros de este año del Salón de la Fama de la Música Country, que suma ya 130 socios.
Como mandan los cánones, la investidura formal será a finales de año en la “Ceremonia de los Medallones”, donde se les hará entrega de la preceptiva placa de bronce.
En la categoría de veteranos, el agraciado ha sido Charlie Daniels, de 79 años, un virtuoso del fiddle conocido sobre todo por The Devil Went Down to Georgia (ya escuchada en la serie El country marca su territorio). En la de “No artista”, que homenajea a productores o personas relacionadas con el mundo discográfico en general, Fred Foster, de 84, ha merecido este honor, por impulsar con sus contratos las carreras de Dolly Parton, Roy Orbison, Kris Kristofferson (con quien escribió su éxito Me and Bobby McGee) o Willie Nelson, entre otros. Finalmente, en la categoría moderna el nuevo miembro es Randy Travis, de 57 años (aquí podéis ver su biografía y escuchar Three Wooden Crosses y, en este otro enlace, su Forever and Ever Amen). Curiosamente, estas tres figuras nacieron en Carolina del Norte.
Escuchemos aquí sendos temas del primero y el último.
De Daniels vamos con The South’s Gonna Do it Again, un tema correspondiente a su álbum Fire on the Mountain (1974). El título hace referencia a la frustración que a veces azota a los sureños, derrotados en la guerra de Secesión. La letra, sin connotaciones políticas, homenajea a distintos grupos del Sur; y, cuando el Ku Klux Klan se intentó apropiar de ella para una serie de anuncios en la radio, Charlie Daniels amenazó con demandarles y tuvieron que retirar la campaña.

Ahora le llega el turno a Randy Travis, que estuvo acompañado en el acto por su mujer y que sigue recuperándose de un derrame cerebral sufrido en 2013 que le dejó numerosas secuelas. Escuchamos de él On the Other Hand, escrita por Paul Overstreet y Don Schlitz y grabada por primera vez por Keith Whitley en su álbum L.A. to Miami (1985). Ese mismo año lo hizo Randy Travis en Storms of Life. Las dudas del narrador para abandonar a su pareja, ese es el tema.

Randy Travis, el country y el gospel caminan de la mano

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Randy Bruce Traywick nació en Carolina del Norte en 1959. Su padre era muy fan de los grandes del country de la época, Hank Williams o George Jones entre ellos, e inculcó este amor a sus hijos. Así, Randy empezó a tocar la guitarra a los nueve años y a cantar en el coro de la iglesia, y constituyó con su hermano el grupo The Traiwick Brothers. Tras una adolescencia en la que tuvo algunos problemas con la justicia, a finales de los 70 se dedicó de lleno a la música y dejó su vida anterior.
Su carrera despegó con su álbum Storms of Life (1986), un notable éxito de ventas. Al año siguiente llegó Forever and Ever, Amen (ya escuchada aquí). A partir de los 90 diversificó su carrera con el cine y la televisión, y apareció en Legítima defensa (1997), de Francis Ford Coppola. La década siguiente se dedicó fundamentalmente al gospel. La industria del country lo tenía por un artista demasiado tradicional y su éxito en el género estaba decayendo. Se retiró en 2013 tras sufrir un derrame cerebral.
Three Wooden Crosses es un tema country-gospel escrito por Kim Williams (sirva esta canción como homenaje a este letrista, fallecido el pasado mes) y Doug Johnson. Travis la grabó en 2002 para su álbum Rise and Shine, y un año después recibió el premio a la Canción del Año de la Asociación de Música Country.
Narra un viaje en autobús nocturno hacia México, en el que van montados un granjero de vacaciones, una profesora que quiere emprender sus estudios de educación superior, una prostituta y un predicador que están buscando almas perdidas (cada uno a su manera). Entonces ocurre un accidente y tres de ellos mueren (“no se trata de lo que te llevas de este mundo, sino de lo que dejas cuando te vas: el granjero dejó una cosecha y la fe en el corazón de su hijo, la profesora dejó sabiduría en la mente de muchos niños”).
En principio no sabemos la identidad del tercer fallecido, la prostituta o el predicador, y solo al final nos enteramos de que la superviviente es la primera, a la que el predicador moribundo le dio una Biblia para que se redimiera y tuvo un hijo que se hizo predicador que, casualmente, es el narrador de la historia.

Escuchemos ahora a Randy Travis acompañado por Josh Turner.