México lindo y querido

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… si muero lejos de aquí, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí.

No puede resultar extraño que el country de Estados Unidos haya dedicado tantas canciones a su vecino México: comparten casi 3.200 km de frontera, que se reparten entre California, Arizona, Nuevo México y Texas, estados donde este estilo goza de gran predicamento, sobre todo en el último.

Hoy vamos a escuchar una selección de canciones con un mismo denominador común: en el imaginario del country, México representa el lugar ideal para vivir y olvidarse de los problemas cotidianos.

Empezamos con una compuesta por Merle Haggard, Seashores of Old Mexico, que ha tenido multitud de versiones. Aunque él no fue el primero en grabarla, os dejo con una interpretación suya de 1974. La letra habla de un hombre que, perseguido por la justicia en Tucson, Arizona, emprende una nueva vida en México, donde encuentra la felicidad.

Beer in Mexico fue escrita por Kenny Chesney, que la grabó para su álbum The Road and the Radio (2005). Cuando salió como single, llegó al primer puesto de la lista Billboard.

El séptimo álbum de estudio de Tim McGraw fue Tim McGraw and the Dancehall Doctors (2002), en el que se incluía esta That’s why God Made Mexico, escrita por James T. Slater.

Uno de los temas más conocidos de Eddy Raven fue I got Mexico, que escribió junto a Frank Myers en 1984 y que pertenece al álbum I Could Use Another You. El protagonista no se arrepiente de su decisión de dejarlo todo para irse a vivir a México.

Good to go to Mexico apareció en Unleashed (2002), de Toby Keith, que también es su autor junto a Chuck Cannon. Empieza como una canción lenta, que acompaña las quejas del narrador por el frío que tiene que soportar en Oklahoma. Sin embargo, cuando se pone a pensar en el clima cálido de México, se vuelve más animada.

Billy Joe Shaver compuso Ain’t No God in Mexico, que Waylon Jennings incluiría en su disco Honky-Tonk Heroes (1973).

 

Unleashed. Toby Keith, 2002

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Vamos hoy con el séptimo álbum de estudio de Toby Keith y su mayor éxito comercial, con más de cuatro millones de copias vendidas. Fue editado por Dreamworks Nashville, propiedad de Steven Spielberg, quien atravesaba un momento financiero óptimo y se lanzó a esta aventura. El sello no duró mucho, cierto, pero se forró gracias a sus dos grandes estrellas, Toby Keith y Randy Travis.

El primer single que salió fue una canción patriótica, a rebufo del 11-S, titulada Courtesy of the Red, White and Blue (The Angry American) y obra del propio Keith. La canción fue muy controvertida, ya que algunos consideraban que era una especie de aval del country a la política de venganza llevada a cabo por EE.UU. tras el ataque. Antes de que Toby Keith la grabara, solía tocarla en conciertos para levantar la moral de las tropas.

Who’s Your Daddy es otro tema escrito por Toby Keith. Aquí, un hombre anima a su pareja a que olvide sus inhibiciones y se divierta con él.

El tercer single, Rock You Baby, fue compuesto por Toby Keith y Scotty Emerick. Va de un hombre que conoce a una mujer deprimida en un bar. Ella ha roto y ahora puede pasar página con el amor que él le ofrece.

El último de los singles que vamos a escuchar es Beer for my horses. Keith colaboró aquí con otra leyenda del country, Willie Nelson. Compuesta por Toby Keith y Scotty Emerick, la letra nos presenta a un grupo de hombres que, como si fueran cowboys, se toman la justicia por su mano y, ante la incapacidad del sistema judicial para que un delincuente pague por sus delitos, lo linchan y lo celebran en un saloon, pidiendo “whisky para mí, cerveza para mis caballos”.