Heroes & Friends. Randy Travis, 1990

heroes and friends
Randy Travis colaboró en este disco con multitud de estrellas country del momento, ya que, a excepción de la canción que le da título, el resto son dúos. Editado por Warner Bros., queda para el recuerdo el soberbio trabajo de Chet Akins a la guitarra.
Heroes & friends, escrita por el propio Travis y Don Schlitz, abre y cierra el disco, que nos propone, así, una sugerente estructura circular. Travis empezó a escribirla en Escocia; luego se olvidó de ella hasta que volvió a Nashville, se la enseñó a Don Schlitz y terminaron de escribirla juntos. La letra dice que en los únicos en quienes puedes confiar son los héroes y los amigos (“los héroes te ayudan a buscar lo bueno de ti mismo, los amigos no te abandonan por ningún otro; ambos se quedan a tu lado en lo bueno y en lo malo”).

El primero de los singles fue A Few Ole Country Boys, que Travis canta junto a su admirado George Jones. Escrita por Troy Seals y Mentor Williams, recuperó el honky-tonk en un tiempo en el que este estilo parecía agotado. La canción nos presenta a dos amigos que hablan con nostalgia de esa época y da gracias porque “todavía hay unos pocos chicos country”.

Os dejo ahora con Happy Trails, en la que Travis comparte micrófono con Roy Rogers, quien había popularizado la canción allá por los años 50 (la versión de Rogers ya la escuchamos en su reseña biográfica). Aquí, Rogers tenía 79 años.

The Birth of the Blues es una antigua canción escrita en 1926 por Ray Henderson, con letra de Buddy DeSilva y Lew Brown. Randy Travis la interpretó con Willie Nelson. La letra fantasea sobre los orígenes del blues: “Escucharon la brisa en los árboles formando extrañas melodías, y ese fue el nacimiento del blues, de una cárcel les llegó el lamento de alguien débil y deprimido, y lo incluyeron como parte del blues”.

Terminamos con su colaboración con Dolly Parton en Do I Ever Cross Your Mind, que ella misma escribió y grabó en solitario para su álbum Heartbreak Express (1982). El protagonista se pregunta si su ex pareja piensa alguna vez en él.

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Travis Tritt o cómo combinar el honky-tonk con el rock sureño

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El biografiado de hoy nació en Georgia, estado sureño donde los haya, hace 53 años. Como era habitual para muchos cantantes de country, empezó en el coro de la iglesia y a los ocho años empezó a tocar la guitarra. Sus cualidades como compositor se despertaron muy pronto pues su primera canción la escribió a los 14 años. Sus inicios no fueron fáciles ya que su familia no le apoyó en su deseo de dedicarse a la música y, tras una juventud turbulenta (dos divorcios antes de los 22), la Warner Bros. finalmente se fijó en su talento musical y finalmente le ofreció un contrato discográfico en 1989. El año siguiente vio la luz su primer álbum, Country Club, que lo situó al lado de los grandes del momento Garth Brooks, Clint Black, Alan Jackson. En 1992 entró a formar parte de la gran familia del Grand Ole Opry, en parte gracias a la recomendación del veterano Roy Acuff (que falleció justo ese año). Durante los 90 siguió disfrutando de bastante popularidad con discos como It’s All About to Change (1991), T-R-O-U-B-L-E (1992), Ten Feet Tall and Bulletproof (1994), The Restless Kind (1996), No More Looking over my Shoulder (1998), siendo este su último disco con la Warner Bros. Aunque siguió grabando discos, no pareció encontrar su lugar en otros sellos discográficos y su popularidad decayó con el cambio de siglo. Su último single ha sido That’s What Dreamers Do (2015).
Escuchemos The Whiskey Ain’t Working, dúo de Travis Tritt junto con Marty Stuart que le reportó su primer Grammy en 1992 -el primero de los dos que tuvo, curiosamente los dos gracias a colaboraciones con Marty Stuart-. El tema fue escrito por Marty Stuart y Ronnie Scaife y fue incluido en el segundo disco de Tritt It’s All About to Change (1991). En la estela del más puro honky-tonk, la letra nos presenta al protagonista de la canción recorriendo bar tras bar para intentar superar su reciente ruptura y “aunque había un tiempo en que la bebida le ayudaba a ahuyentar sus preocupaciones y ahogaba el dolor que le acechaba día y noche, ahora el whiskey ya no funciona”.

Always and Forever. Randy Travis, 1987

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Un año después de su disco de debut Storms of Life, Randy Travis nos obsequiaba con uno de sus mejores trabajos, Always and Forever. Editado por Warner Bros., produjo nada menos que cuatro singles –los cuatro primeros temas que vamos a escuchar, que, por cierto, llegaron, los cuatro, al número 1 de la lista Billboard–. Las expectativas eran muy altas, y Travis se mostró a la altura con una voz de barítono que recordaba a la de Lefty Frizzell.
Uno de sus temas más populares, Forever and Ever Amen, la llamada canción country de las bodas, pertenece precisamente a este disco, y en su día le dediqué ya esta entrada.
I Won’t Need You Anymore (Always and Forever), escrita por Max D. Barnes y Troy Seals en 1981, fue grabada por primera vez aquel año por George Jones en Still the Same Ole Me. El tipo necesita tanto a su pareja, que solo se concibe sin ella en situaciones imposibles: “Cuando me veas caminar sobre el agua, cuando el mar no llegue a la orilla, cuando los fuegos del infierno se congelen”.

Escuchemos la versión de Randy Travis.

Too Gone Too Long, escrita por Gene Pistilli, fue su tercer single. De ritmo ágil, la letra nos presenta a un hombre que recrimina a su pareja su larga ausencia. Ahora es demasiado tarde para volver a casa, le dice.

Escuchemos el último single, la única canción del disco que Travis escribió en solitario. Se trata de I told you so, que, tras grabar en 1983, recuperó para este álbum. “Si te llamara diciendo te amo y te pidiera que me dejaras volver, que he aprendido la lección, ¿me dirías que tú también me amas o te reirías y dirías ‘ya te lo dije’?”, se pregunta la letra.

Carrie Underwood la incluyó en Carnival Ride (2009). Aquí la vemos en una actuación en el Grand Ole Opry en 2011.

What’ll You Do About Me fue compuesta por Dennis Linde en 1984, año en que la grabó Steve Earle. Un hombre obsesionado por una mujer está dispuesto a todo para conseguirla: “Puedes llamar a tu abogado, puedes hacer sonar la alarma, puedes despertar a tus vecinos, puedes llamar a la policía pero no hay nada que puedas hacer para parar a un hombre enamorado”.

Vamos, ahora sí, con la versión de Travis que suena en este disco.

Emmylou Harris o cómo sacar el máximo provecho de la colaboración con otros artistas

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Nacida en Alabama en 1947, la pasión de Emmylou Harris por la música despuntó ya en la adolescencia, y abandonó sus estudios universitarios para probar fortuna con su arte en Nueva York. En 1969 apareció su primer álbum, Gliding Bird, en el sello Jubilee Records, y su carrera alzó el vuelo tras conocer a Gram Parsons, con quien colaboró en su disco póstumo Grievous Angel (1974), uno de los máximos exponentes del country-rock. Al año siguiente, firmó con Reprise Records, donde apareció Pieces in the Sky, junto con Elite Hotel uno de sus mejores trabajos para esta discográfica. En 1979 fichó por Warner Bros. y alcanzó un nuevo éxito con Blue Kentucky Girl, cincelado ya por un country más tradicional. A principios de los 90, sus ventas declinaron ligeramente, y se unió a Elektra Records, donde grabó un par de álbumes antes de fichar por Nonesuch Records, que hoy en día la sigue hospedando.
Harris puede presumir de haber trabajado con los más grandes de la música country de su generación: Roy Orbison, John Denver, Willie Nelson, Rodney Crowell; o con las damas Dolly Parton y Linda Ronstadt, que nos regalaron el mítico Trio (1987). También ha colaborado con otras figuras ajenas al género, como The Band o Bob Dylan. Desde 1992, forma parte del Grand Ole Opry, y hasta la fecha ha ganado 12 premios Grammys, el último de ellos –con Rodney Crowell– por Old Yellow Moon, mejor álbum de Americana. Según la RIAA (Asociación Americana de la Industria de la Grabación), sus ventas superan los cinco millones de discos sólo en Estados Unidos.
Beneath Still Waters fue compuesta por Dallas Frazier y Charles Rains. Harris la incluyó en su disco Blue Kentucky Girl (1979), y el single llegó al primer puesto de la Billboard el año siguiente. La balada dice que “bajo las aguas tranquilas hay grandes olas; aunque no se nota en la superficie, sé que algo va mal: tu amor ha desaparecido”.

Escuchemos a la australiana Diana Trask en esta grabación de 1970.

El año anterior George Jones la había grabado para su álbum My Country.

Finalmente, la reina del bluegrass Rhonda Vincent la incluyó en su último álbum, Only Me, aparecido en enero de 2014.

T.G. Sheppard, el artista de los tres nombres

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Billy Neal Browder nació en Tennessee en 1944. A los 15 años se fugó de casa para hacer realidad su sueño de dedicarse a la música country, y se trasladó a Memphis. Su primer disco, High School Days, apareció bajo el pseudónimo de Brian Stacey, pero no sería ese el nombre con el que pasaría a la historia, ya que decidió cambiárselo otra vez por el de T. G. Sheppard.
En 1974 grabó su primer número 1, Devil in the Bottle, compuesta por Bobby David. Poco después se trasladó a Nashville, donde firmó con una filial de la legendaria Motown, que entonces aspiraba a abrirse camino en la vorágine del country. Elvis Presley, ¡nada menos!, le dio la oportunidad de materializar su primera gira, y cuando la Motown abandonó su aventura country firmó con la Warner Bros. Con ellos alcanzó sus mayores éxitos, hasta diez números 1 consecutivos.
Entre el rhythm and blues, el country y el pop, grabó bajo las pautas de este último estilo un dúo con Clint Eastwood, Make My Day, para la película Impacto súbito. En los años 90, su popularidad decayó un tanto: dejó de grabar discos, se centró en sus actuaciones en directo y probó suerte como hombre de negocios. Su último álbum fue Partners in Rhyme (2007), que incluía dúos con lo más granado del country, como Willie Nelson, Conway Twitty, Merle Haggard, George Jones, Jerry Lee Lewis, Ricky Skaggs y muchos otros. En 2015 se embarcó en una gira que ha concluido recientemente.
Escuchemos aquí Party Time (1981), uno de sus múltiples números 1. Fue escrito por Bruce Channel y Sheppard lo incorporó a su álbum I Love ‘Em All. El protagonista intenta superar su reciente ruptura yéndose de fiesta, porque ya “es hora de reír y pasar el vino”.

Hank Thompson, una voz de barítono

Hoy os voy a hablar de un tipo nacido en Waco, Texas, en 1925, que desde niño se interesó por la música y aprendió a tocar la armónica. Tras el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, en la que sirvió en la Marina, inició, en 1948, su carrera musical. Su primer gran éxito no llegó hasta 1952 con The wild side of life y la publicación de su primer LP. Sus principales influencias fueron Ernest Tubb y Bob Wills y, como este último, fue un gran representante del western swing. Trabajó para Capitol Records (1948-1967), Warner Bros. (1967-1968) y Dot Records (1968-1980), y, fumador empedernido, murió en 2007 de cáncer de pulmón… y con las botas puestas.

Hank Thompson

The wild side of life fue su primer número 1 y en ese puesto se mantuvo nada menos que 15 semanas. Nos encontramos ante una de las melodías más reconocibles del country, que inspiró, por ejemplo, la canción-respuesta de Kitty Wells It wasn’t God who made honky-tonk angels. Pero ojo, que el clásico de Thompson se remonta más atrás en el tiempo: en 1925, Welby Toomey y Edgar Boaz grabaron Thrills that I can’t forget, y aún más famosas fueron la grabación de 1929 de la familia Carter, I’m thinking tonight of my blue eyes, y la de Roy Acuff Great Speckled Bird en 1936.
En la letra de The wild side of life, el narrador se muestra dolido porque su mujer le ha abandonado y ha preferido “el lado turbio de la vida”, con garitos donde “fluye el vino y el licor”. No es extraño que las féminas exigieran la citada réplica de Kitty Wells.