Hank Cochran, un compositor muy prolífico

hank cochran
Nuestro protagonista de hoy nació en 1935. Después de una infancia complicada en la que sufrió diversas enfermedades –los médicos lo desahuciaron más de una vez–, salió adelante gracias, en parte, a la música. Su tío Otis solía llevarlo con él en sus múltiples viajes por la geografía americana y le enseñó a tocar la guitarra, estampa que quizá sirviera de inspiración a Clint Eastwood para su película El aventurero de medianoche.
A los 24 años decidió buscar fortuna en el country. Desde su Misisipi natal viajó a Nashville en autoestop y el azar quiso que conociera a otro de los mejores compositores que ha dado el country, Harlan Howard.
Con él escribió I Fall to Pieces –ya escuchada aquí, interpretada por Patsy Cline– y, desde entonces, su nombre empezó a sonar con fuerza en el panorama. A finales del mismo año, 1960, compuso uno de sus mayores éxitos en solitario, Make the World Go Away –también escuchada aquí–, la canción más recordada de Eddy Arnold. George Strait, Merle Haggard, Ronnie Milsap o Mickey Gilley fueron algunos de los cantantes que grabaron sus canciones, y su intervención fue decisiva, además, para convencer a los jefes de su sello de que contrataran como compositor a Willie Nelson. Murió en 2010. En 2014 entró a título póstumo en el Salón de la Fama de la música country.

Aunque su faceta como compositor fue lo más destacable de su carrera, también interpretó sus propias canciones y sacó algunos discos. Escuchemos su primer single y, a la vez, su mejor posición en las listas, si bien se quedó en un discreto vigésimo puesto. Sally was a good old girl (1962) es una animada canción en la que el narrador recuerda a su primer amor, a la que define como una buena chica. El tema fue escrito por su amigo Harlan Howard y Cochran lo incluyó en Going on Training (1965).

Ahora, Buck Owens en su disco On the Bandstand (1963).

Waylon Jennings la versionó en su álbum de debut, JDs (1964).

Veamos esta interpretación de Roy Clark en la televisión en 1969.

Y ahora que está a punto de cumplirse el primer aniversario de su muerte, termino con Fats Domino, que la grabó en clave rock en 1968.

Anuncios

Jack Clement, el descubridor de Jerry Lee Lewis

jack clement

Jack Henderson Clement nació en Memphis (Tennessee) en 1931. Tras sus estudios, y después de pasar por el ejército, comenzó su carrera musical allá por los años 50, cuando empezó a ser conocido como Cowboy Jack Clement. Sus inicios fueron como compositor, pero su gran oportunidad le llegó cuando Sun Records, un sello que tendría mucho que decir en el nacimiento del rock and roll, lo fichó como productor.

Desde su puesto de ejecutivo grabó con Johnny Cash, Roy Orbison, Carl Perkins y fue el descubridor de un joven talento de 20 años, Jerry Lee Lewis. Entre los éxitos que escribió para Cash figuran Ballad of a Teenage Queen (1957), Guess Things Happen That Way (1958) o The One on the Right is on the Left (1965). Igualmente, produjo la legendaria Ring of Fire (1963).

De Sun Records pasó a RCA Nashville, hasta que se decidió a abrir su propia discográfica, J-M-I Record Company. En 1973 entró en el Salón de la Fama de los compositores de Nashville, y, a lo largo de los años que se mantuvo en activo, llegó a trabajar con nombres tan emblemáticos como Dolly Parton, Waylon Jennings, Ray Charles y muchos otros. En abril de 2013 fue elegido para engrosar las listas del Salón de la Fama de la Música Country y falleció en agosto del mismo año. Hoy escucharemos dos muestras de su dilatada trayectoria.

Cowboy Jack Clement debutó en el plano vocal con el single Ten Years (1958), que grabó para Sun Records. El protagonista se arrepiente de haber dedicado diez años de su vida a viajar de un lugar a otro, dejando abandonada a su novia hasta que ésta, cansada de esperar, se casa con otro.

En esta otra grabación de Clement, We Must Believe in Magic, obra de Bob McDill y Allen Reynolds e incluida en el disco All I Want to Do in Life (1978), se nos recuerda que debemos creer en la magia para tener el mundo a nuestros pies.

Disco del mes (julio)

acoustic classics

Lo más destacado este mes en el panorama country es el nuevo trabajo de un veterano, Rodney Crowell –67 años en su Passport Card, más de 40 años sobre los escenarios y dos Grammys en su haber–.

Acoustic Classics vio la luz el pasado 13 de julio, en el nuevo sello que acaba de lanzar RC1, después de su último trabajo, Close Ties (2017). El álbum lo componen 12 temas en los que Crowell revisita sus éxitos y otros grabados por gigantes del country como Emmylou Harris, Waylon Jennings, The Oak Ridge Boys, Bob Seger o Tim McGraw. “Junto a mis músicos preferidos he hecho grabaciones con instrumentos acústicos de diez de mis canciones; además, he incluido dos composiciones nuevas que quiero que la gente escuche”. Actualmente, Crowell se encuentra de gira en Estados Unidos para promocionar este trabajo.

Una de sus canciones lleva por título Ain’t Living Long Like This, nueva versión de un tema que ya grabara para su disco de debut allá por 1978.

Otro de sus grandes éxitos, Shame on the Moon (1981), también se versiona en este álbum. Bob Seger fue quien le dio fama.

Leaving Louisiana in the Broad Daylight tiene aquí un sabor cajun muy superior al de la grabación original, en palabras del propio Crowell. Como reza el título, el narrador, un apasionado viajero, muestra sus deseos de salir de Louisiana a plena luz del día.

Acoustic Classics en Amazon

 

Modern Day Drifter. Dierks Bentley, 2005

modern day drifter

2005 fue un año memorable para Dierks Bentley: entró en el Grand Ole Opry y sacó su segundo disco (y uno de los que ha gozado de más éxito, con un millón y medio de copias vendidas).

Modern Day Drifter, editado por Capitol Nashville, consta de 11 temas, tres de los cuales no fueron escritos ni co-escritos por Bentley. Produjo tres singles: Lot of Leaving to Do, Come a Little Closer y Settle for a Slowdown.

Desde su mismo título (“Vagabundo de la era moderna”), Bentley nos deja claro el tema sobre el que giran las canciones: la febril inquietud del “héroe”, que le impide asentarse en un lugar, lo que nos evoca las obsesiones de dos de sus mayores influencias artísticas, Merle Haggard y Waylon Jennings.

El primer single, Lot of Leavin’ Left to Do, es obra de Dierks Bentley, Deric Ruttan y Brett Beavers. El narrador ahonda en la clave del disco: “Si pensabas que me voy a quedar tengo noticias para ti, todavía me queda mucho camino por recorrer” (¿a quién no se le viene a la cabeza, al escucharla, el clásico de Bob Dylan Don’t Think Twice, It’s Alright?).

Junto a Brett Beavers, Dierks Bentley escribió Come a Little Closer, un tema lento en el que el narrador invita a su pareja a acercarse un poco más y “hacer que siga girando el mundo”.

El último single fue Settle for a Slowdown. El protagonista ve con desesperación cómo el amor de su vida emprende una huida hacia delante, y lo único que anhela es que se detenga y se quede a su lado.

En Good Man Like Me, compuesta por Del McCoury e interpretada por Bentley en clave bluegrass, un hombre no consigue adaptarse a vivir solo después de que su pareja le haya dejado en busca de su libertad. Para intentar convencerla de que vuelva, le dice: “¿Dónde vas a encontrar a un buen hombre como yo?”

Good Things Happen es una canción de amor de Jamie Hartford en la que el protagonista pide a su pareja que le espere para estar juntos, porque “cuando tú estás pasan cosas buenas”.

¿Bailamos el vals?

waltz

Los inicios del country estuvieron muy ligados a los llamados barn dances o bailes del granero, así que no es de extrañar que sus artífices adaptaran un tipo de baile de salón de profunda raigambre en Europa, de donde procedían los antepasados de gran parte de los pioneros de country. Me refiero al vals, que abandonó entonces su carácter “aristocrático” y se popularizó en la música hillbilly. Escuchemos algunas muestras.

Empezamos con uno instrumental. Parece que sus orígenes están en una composición polaca de nombre Pitala Sie Pani, que fue descubierta por los americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Desde ahí la llevaron a Estados Unidos, donde la rebautizaron como Westphalia Waltz en honor a una ciudad de Texas. La grabación más importante fue la de Hank Thompson en 1955.

Willie Nelson homenajeó a Lefty Frizzell, el primero en grabar esta canción, Mom and Dad’s Waltz, en To Lefty from Willie (1977).

Volvemos a los valses instrumentales, cuyo protagonismo suele recaer en el violín o fiddle. Georgiana Moon –también conocida como Dreamy Georgiana Moon– fue compuesta en 1935 por Clayton McMichen, aunque la verdad es que no tuvo mucho éxito comercial (injustamente a mi parecer). Tal como dijo un desilusionado McMichen años después, “es una de las más bellas melodías que he escrito nunca. Pensábamos que nos haríamos ricos con ella. No vendimos suficiente ni para pagar la primera edición. Me dieron unos 75 u 80 centavos por escribirla”. Escuchemos la interpretación de Silver and Strings.

Seguimos en la parte instrumental, pero ahora con otro instrumento. Escuchad cómo suena la mandolina en el siguiente vals, Down Home Waltz.

El valle de Shenandoah es un valle de Virginia al que Clyde Moody, apodado el “rey del vals hillbilly“, dedicó un vals. Escuchemos Shenandoah Waltz en la versión de Ernest Tubb.

El violista folk canadiense Andy De Jarlis es el responsable de esta versión de Starlight Waltz.

Goodnight Waltz es un vals tocado a la guitarra por Chet Atkins y Doc Watson. Aparece en el álbum Reflections (1980).

Y termino por hoy recordando los temas relacionados con el vals que ya hemos escuchado aquí:

De Waltz across Texas hemos escuchado la original de Ernest Tubb y la versión de Willie Nelson. Por no repetir, vamos ahora con la de Waylon Jennings, que pertenece a su álbum Music Man (1980).

Ahora, dos valses dedicados cada uno a sendos estados esenciales para el country, Tennessee y Kentucky. Primero Kentucky Waltz, escrito por Bill Monroe en 1946. En su día ya escuchamos la versión original, de modo que hoy pincharemos la que hizo Eddy Arnold en 1951.

Os dejo con la grabación de Patsy Cline del clásico Tennessee Waltz, grabado originalmente en 1950 por Patti Page y compuesto por Redd Stewart y Pee Wee King.

En 1959 lo versionó Connie Francis.

 

Disco del mes (abril)

Willie-Nelson-Last-Man-Standing-Cover-Photo

Esto se está convirtiendo en una tradición. Como ya ocurriera el año pasado con God’s Problem Child (aquí podéis ver la entrada), Willie Nelson ha vuelto a sacar un nuevo álbum en vísperas de su cumpleaños (85).

En efecto, el 27 de abril salió al mercado Last Man Standing, editado por Legacy Records, con once canciones escritas por Nelson y su fiel colaborador Buddy Cannon. Este, además, se ha encargado de producir el álbum, al igual que hizo con el que salió el pasado otoño, en el que Willie grabó varias canciones con sus hijos, Lucas y Micah.

Willie empezó a hablar de Last Man Standing el pasado mes de febrero, y en marzo calentó motores en el festival anual de country que mantiene en su rancho a las afueras de Austin, Texas, con el nombre de Luck Reunion. Escuchemos ya los tres singles que han aparecido.

El tema que da título al disco es Last Man Standing, cuya frase de apertura incide con humor en el tema de la mortalidad que introdujera ya en su disco anterior: “No quiero ser el último hombre que quede… Espera, a lo mejor sí”. La letra hace referencia a la muerte de sus amigos Waylon (Jennings), Ray (Price), Merle (Haggard) y Harlan (Howard), preguntándose quién será el siguiente.

Otro de los temas es Me and You. Aquí, Willie reflexiona sobre la locura del mundo actual, en el que no puede confiar en nadie excepto en “ti y en mí”.

Por último, escuchemos Something You Get Through. Habla de la muerte de un ser querido como de algo que no se supera nunca, sino que se sobrelleva con mucho esfuerzo.

Last Man Standing en Amazon

 

México lindo y querido

mexico-flag-map

… si muero lejos de aquí, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí.

No puede resultar extraño que el country de Estados Unidos haya dedicado tantas canciones a su vecino México: comparten casi 3.200 km de frontera, que se reparten entre California, Arizona, Nuevo México y Texas, estados donde este estilo goza de gran predicamento, sobre todo en el último.

Hoy vamos a escuchar una selección de canciones con un mismo denominador común: en el imaginario del country, México representa el lugar ideal para vivir y olvidarse de los problemas cotidianos.

Empezamos con una compuesta por Merle Haggard, Seashores of Old Mexico, que ha tenido multitud de versiones. Aunque él no fue el primero en grabarla, os dejo con una interpretación suya de 1974. La letra habla de un hombre que, perseguido por la justicia en Tucson, Arizona, emprende una nueva vida en México, donde encuentra la felicidad.

Beer in Mexico fue escrita por Kenny Chesney, que la grabó para su álbum The Road and the Radio (2005). Cuando salió como single, llegó al primer puesto de la lista Billboard.

El séptimo álbum de estudio de Tim McGraw fue Tim McGraw and the Dancehall Doctors (2002), en el que se incluía esta That’s why God Made Mexico, escrita por James T. Slater.

Uno de los temas más conocidos de Eddy Raven fue I got Mexico, que escribió junto a Frank Myers en 1984 y que pertenece al álbum I Could Use Another You. El protagonista no se arrepiente de su decisión de dejarlo todo para irse a vivir a México.

Good to go to Mexico apareció en Unleashed (2002), de Toby Keith, que también es su autor junto a Chuck Cannon. Empieza como una canción lenta, que acompaña las quejas del narrador por el frío que tiene que soportar en Oklahoma. Sin embargo, cuando se pone a pensar en el clima cálido de México, se vuelve más animada.

Billy Joe Shaver compuso Ain’t No God in Mexico, que Waylon Jennings incluiría en su disco Honky-Tonk Heroes (1973).

 

Jessi Colter, la mujer de Waylon Jennings

jessicolter-3_the-psalms_photo-by-davidmcclister

Mirriam Johnson nació en 1943 en Arizona. A los 11 años ya era pianista en su iglesia, y su vida privada la fue orientando definitivamente a la música.

En 1961 se casó con un guitarrista, Duane Eddy, y tras su divorcio conoció a Waylon Jennings, con el que se casó y que le hizo entrar con el mejor pie posible en la industria del country: un primer contrato con la RCA, con quienes editaría su disco de debut, A Country Star is Born (1970). En 1975 cambió de discográfica y firmó con Capitol Records, donde obtendría su primer gran éxito, I’m not Lisa (ya escuchado aquí). La segunda parte de los 70 no pudo ser más fructífera, con trabajos como I’m Jessi Colter, Jessi o Diamond in the Rough, que le llevaron a encadenar un éxito tras otro.

Apoyándose siempre en su marido, sacó con él un álbum de dúos, pero su carrera empezó a declinar tras la muerte de aquel, y poco a poco se fue retirando de los focos. No obstante, en marzo del pasado año volvió con The Psalms (2017).

Vamos a escuchar hoy su versión de I thought I heard you calling my name, perteneciente a su tercer álbum, Diamond in the Rough (1976). La canción, obra de Lee Emerson, es una balada en la que el narrador imagina que su amada todavía le recuerda, aunque lo abandonó y ahora se halla a millas de distancia.

Escuchemos la grabación original de su autor, Lee Emerson, en 1956.

Al año siguiente, la versión de Porter Wagoner le dio alas en su álbum Slice of Life.

Don Gibson la incluyó en Great Country Songs (1966).

También se puede encontrar entre la extensa discografía de George Strait, en concreto en su álbum Strait Out of the Box (1995).

Billy Joe Shaver, el despegue del outlaw country

billyjoe

Hace 78 años nacía en Texas nuestro protagonista. Pasó la mayor parte de la niñez con su abuela, tras el divorcio de sus padres. De joven sufrió un accidente laboral en el que perdió dos dedos de la mano derecha, lo que retardó su dedicación a la música y le hizo enfocarse primero en su carrera como compositor. Así, multitud de artistas, como Waylon Jennings en su disco Honky-Tonk Heroes, Elvis Presley, Kris Kristofferson o Willie Nelson, grabaron sus canciones.

Por suerte, se recuperó lo bastante como para poder tocar la guitarra y grabar su propio material. Debutó con el álbum Old Five and Dimers Like Me, uno de los hitos del flamante género del outlaw country. Otros discos suyos fueron When I Get My Wings (1976) o Gypsy Boys (1977). En 2006 entró en el Salón de la Fama de la Música de Texas. Un año más tarde se vio involucrado en un tiroteo en un bar de Texas, incidente del que fue absuelto, ya que se entendió que había disparado en legítima defensa.

Escuchemos el tema que da título a su disco de debut, Old Five and Dimers Like Me (1973). Como dice el título, el narrador no tiene buen concepto de sí mismo, pues no encuentra ningún futuro y se define a sí mismo como carne de “tienda de todo a cien”.

El mismo año Waylon Jennings grabó su versión en Honky-Tonk Heroes.

Willie Nelson hizo lo propio en Me and Paul (1985).

Emmylou Harris la incluyó en All I intended to be (2008). Aquí la canta a dúo con John Starling.