Billy Joe Shaver, el despegue del outlaw country

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Hace 78 años nacía en Texas nuestro protagonista. Pasó la mayor parte de la niñez con su abuela, tras el divorcio de sus padres. De joven sufrió un accidente laboral en el que perdió dos dedos de la mano derecha, lo que retardó su dedicación a la música y le hizo enfocarse primero en su carrera como compositor. Así, multitud de artistas, como Waylon Jennings en su disco Honky-Tonk Heroes, Elvis Presley, Kris Kristofferson o Willie Nelson, grabaron sus canciones.

Por suerte, se recuperó lo bastante como para poder tocar la guitarra y grabar su propio material. Debutó con el álbum Old Five and Dimers Like Me, uno de los hitos del flamante género del outlaw country. Otros discos suyos fueron When I Get My Wings (1976) o Gypsy Boys (1977). En 2006 entró en el Salón de la Fama de la Música de Texas. Un año más tarde se vio involucrado en un tiroteo en un bar de Texas, incidente del que fue absuelto, ya que se entendió que había disparado en legítima defensa.

Escuchemos el tema que da título a su disco de debut, Old Five and Dimers Like Me (1973). Como dice el título, el narrador no tiene buen concepto de sí mismo, pues no encuentra ningún futuro y se define a sí mismo como carne de “tienda de todo a cien”.

El mismo año Waylon Jennings grabó su versión en Honky-Tonk Heroes.

Willie Nelson hizo lo propio en Me and Paul (1985).

Emmylou Harris la incluyó en All I intended to be (2008). Aquí la canta a dúo con John Starling.

 

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Song of the South. Bob McDill, 1980

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El caldo de cultivo de la música country se encuentra en gran medida en las tierras sureñas de Estados Unidos. Más que una zona geográfica, hablamos de una forma particular de entender la vida: sosegada, con unas ideas propias sobre la unidad de la familia y unas maneras exquisitas, al estilo de Lo que el viento se llevó, película que, por cierto, se cita en la letra de la canción que escucharemos hoy.

Lleva por título Song of The South y vale decir que es el paradigma de las canciones sureñas. Alcanzó notoriedad en 1989 gracias al grupo Alabama, aunque había sido escrita nueve años antes y grabada ya en alguna ocasión. Fue compuesta por Bob McDill, que a lo largo de su carrera escribió canciones para pesos pesados como Ray Charles, Waylon Jennings, George Jones o Alan Jackson, y que es el artífice nada más y nada menos que de 31 números 1, vamos, toda una leyenda del country a sus 73 años. Song of the South cuenta la historia de una familia sureña durante la Gran Depresión. “Todos recogíamos algodón pero nunca nos hicimos ricos”. Tan pobres son que, según la letra, “nos dijeron que Wall Street había caído, pero nosotros no notamos la diferencia”, y cifran todas sus esperanzas en el New Deal de Roosevelt. Las difíciles condiciones económicas les empujan a trasladarse a la ciudad, donde el padre se emplea en la TVA, una empresa gubernamental destinada a dar trabajo a los habitantes de las zonas más afectadas por la crisis.

Escuchemos la versión original de Bobby Bare en su álbum Drunk and Crazy (1980).

Al año siguiente, la versionó Johnny Russell.

Tom T. Tall y el virtuoso del banjo Earl Scruggs la incluyeron en Storyteller and the Banjo Man (1982).

Por último, escuchemos a Alabama en su álbum Southern Star (1989), que llegó al número 1 de las listas y con cuya versión todo el mundo asocia el tema.

 

El country se hace un hueco en Riaza

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Un año más –y van cuatro– la empresa hortofrutícula Huercasa organiza el Huercasa Country Festival en Riaza (Segovia), que tendrá lugar este viernes y sábado con numerosas actuaciones en el estadio de fútbol Las Delicias.

Siguiendo la tónica de los últimos años, el festival ha alistado en sus filas a artistas de primera fila dentro del mundo del country. Lo abrirá Red Beard, una banda grancanaria de country que ha publicado hasta la fecha tres álbumes, el último de los cuales lleva por título All or Nothing. A esta actuación le seguirá la de The Cactus Blossoms, un dúo de hermanos de Minneapolis que ha sido comparado a los Louvin Brothers o a los legendarios Everly Brothers y que además aparece en la nueva temporada de Twin Peaks. De Nashville mismo llega Will Hoge, un músico que aúna el rock clásico con el country de carretera, en el único concierto que ofrecerá en España. El día –musicalmente hablando– terminará con Dale Watson y Ray Benson, componentes del grupo Asleep At the Wheel, que sigue la estela del western swing. Su forma de entender la música, fusionando el honky-tonk y el rockabilly, es el postre ideal para una primera jornada perfecta. Al día siguiente, escucharemos a Young Forest, un grupo de tres virtuosos del banjo, la guitarra y el fiddle que ha centrado su producción en el country y el bluegrass. Poco después recibiremos a J.P. Harris y su grupo The Tough Choices, un artista que recupera los sonidos clásicos del country y se declara admirador de Hank Williams, Buck Owens y Carl Smith. El hijo de Waylon Jennings, Shooter Jennings, fue el primero que confirmó su presencia; en su actuación, estará acompañado por su grupo Waymore’s Outlaws. Clausura el programa Aaron Watson, un cantante nacido en Texas hace 39 años y con 18 años de carrera a sus espaldas, que nos presentará su último álbum, Vaquero, aparecido el pasado mes de febrero.

Huercasa sigue apostando por el público familiar. El acceso será gratuito para menores de 16 años (acompañados por un adulto) y el abono para los dos días cuesta 60 euros.

Escuchemos ya algunas muestras de canciones de sus participantes.

De Shooter Jennings os dejo con Outlaw You, perteneciente a su álbum The Other Life (2013).

De Aaron Watson, su último single, Outta Style, extraído de su último disco Vaquero.

Stoplight Kisses es una composición de The Cactus Blossoms. Como veréis su estilo recuerda al de los Everly Brothers.

Escuchemos ahora Wild Horse, de Young Forest.

Lorraine Brown es un tema del disco Roar (2016), también de Young Forest.

Os dejo con Give a Little Loving de J.P. Harris and the Tough Choices, en un directo en Nashville en 2014 al más puro estilo western swing.

 

All Around Cowboy. Marty Robbins, 1979

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En numerosas zonas del centro de Estados Unidos existe la tradición de participar en rodeos, en los que el ganador se lleva un suculento premio. La canción que vamos a escuchar rinde homenaje a todos los cowboys que se intentan ganar la vida de esa manera.

En los años 30 del pasado siglo nació la Asociación de Cowboys de Rodeo Profesionales, que organiza distintos concursos relacionados con esta disciplina. El premio gordo, el All-Around Cowboy, que se podría traducir como “cowboy todoterreno” o “cowboy para todo”, se lleva celebrando de forma ininterrumpida desde 1929; y, como curiosidad, os diré que el récord de títulos lo ostenta Trevor Brazile, con trece, diez de ellos consecutivos.

En 1979 Marty Robbins sacó un disco con una colección de canciones western, casi como una continuación de su álbum clásico de juventud Gunfighter Ballads and Trail Songs, en el que aparecían las emblemáticas El Paso o Big Iron.

La canción con la que se abre nuestro disco lleva por título, precisamente, All Around Cowboy. Habla de uno de estos personajes, muy curtido en estas lides, que se vanagloria de ser muy independiente y de que no dejará que nadie lo domestique, le marque como a las reses ni le eche el lazo. Hasta que se cruza en su camino la “reina del rodeo” y se enamora perdidamente de ella. Es ella quien consigue que ese “cowboy para todo” se parezca a un “tonto para todo”.

Escuchemos la versión original de Marty Robbins en All Around Cowboy (1979).

Unos años atrás Waylon Jennings había grabado un tema con una melodía y una letra diferentes, pero con el mismo título, en su álbum Dreaming My Dreams (1975). Jack Routh y Len Pollard son sus compositores.

 

El rock sureño se queda huérfano

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Ayer nos veíamos sacudidos por la noticia de que Gregg Allman, miembro del mítico grupo The Allman Brothers Band, moría en su casa de Savannah, Georgia, a los 69 años. Su legado bien merece un homenaje.

Tanto en su carrera en solitario como con la banda que formó con su hermano Duane, Gregg Allman ayudó a definir el rock sureño, en su caso un rock elegante, que fusionaba elementos del blues e incluso del jazz.

Quien ayer se despidió del mundo había nacido en Nashville, y, cuando solo contaba dos años de edad, su padre fue asesinado por un autoestopista que le quiso robar el coche. En 1968, a punto de ser reclutado para la guerra de Vietnam, resolvió librarse de ella como fuera para proseguir su incipiente carrera musica –ya había creado con su hermano Duane The Allman Joys, que derivaría en la emblemática The Allman Brothers Band. Ni corto ni perezoso, se disparó en el pie para que le declararan no apto.

Tras la muerte de su hermano en un accidente de moto en 1971, con apenas 24 años, la banda no se desmembró, sino que siguió capitaneada por Gregg. Fue un duro golpe para él, ya que, según reconoció, su hermano era el alma del grupo. Allman compaginó su trabajo en la formación con una carrera en solitario que inició en 1973 con el álbum Laid Back.

Aunque la película Casi famosos es ficticia, su creador, Cameron Crowe, que trabajara en su juventud en la revista Rolling Stone siguiendo a los grupos de rock del momento, se inspiró fundamentalmente en The Allman Brothers Band para tejer su argumento. Tras su disco Low Country Blues (2011), Gregg ya tenía grabado su siguiente álbum, Southern Blood, cuya aparición está prevista para este año; y, en 2012, publicó su autobiografía My Cross to Bear.

Su disco de mayor éxito –el único que alcanzó el número 1–, y uno de los más country rock de su carrera, fue Brothers and Sisters (1973). Escuchemos Rambling Man, escrita e interpretada por Dickey Betts, el guitarrista del grupo, que se inspira en una vieja canción de Hank Williams, Ramblin’ Man (1951). Gregg Allman es quien toca el órgano y acompaña en la voz.

Varios artistas de country se han atrevido a versionar canciones suyas, como Midnight Rider, perteneciente a su álbum Idlewild South (1970). Disfrutemos de la espléndida versión que hizo Waylon Jennings de este tema.

A finales de los 70, llegaría Enlightened Rogues. De este álbum vamos con I need your love so bad, que observa una mayor querencia al blues.

Otra muestra de country rock llegó con el disco Where it all begins (1994). De él pincharemos No one to run with, escrita por Dickey Betts y John Prestia e interpretada por The Allman Brothers Band.

I’m Not Lisa. Jessi Colter, 1975

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El tema que vamos a escuchar hoy es el más conocido de Jessi Colter –nombre artístico de Miriam Johnson– y fue uno de los más populares de country en 1975.

Su matrimonio con Waylon Jennings ejerció de revulsivo para su carrera en el momento en que se produjo el álbum. La canción se recuerda, entre otras cosas, por el acompañamiento al piano de la propia Colter en la versión de estudio.

La protagonista es una chica que insiste a su novio que se olvide de su anterior pareja –Lisa–, y le recuerda que su nombre es Julie. Aunque la carrera de Colter ha seguido hasta nuestros días, no ha podido emular el éxito alcanzado por I’m Not Lisa. Os dejo con la versión original de Jessi Colter en I’m Not Lisa (1975).

Al año siguiente, fue traducida al francés y Nana Moskouri la incluyó en su álbum Quand tu chantes.

La versión de la británica Marianne Faithful aparece en Faithless (1999).

Escuchemos a Elizabeth Cook en Hey Y’all (2002).

Erika Jo la escogió para que formara parte de su disco de debut, Erika Jo (2005).

El dúo compuesto por Rory y Joey Feek Joey + Rory la incluyó en Country Classics: A Tapestry of Our Musical Heritage (2014).

You Never Even Called Me By My Name. Steven Goodman y John Prine, 1975

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Hoy le toca el turno a “la canción western y country perfecta”, a juzgar por lo que sus propios autores dijeron con sarcasmo. Uno de ellos, Steve Goodman, estaba un tanto dolido con la industria. Había escrito City of New Orleans (Country Urbano XVII), pero su versión, a diferencia de la de otros pesos pesados, no había tenido demasiado éxito: en aquellos tiempos, la savia nueva parecía condenada a una suerte de ostracismo.

Así, decidió tirar de sentido del humor para denunciar esta situación. En la letra de este tema, un hombre se queja a su pareja de que ni siquiera le llama por su nombre y le recuerda que no tiene por qué llamarle Merle Haggard, Waylon Jennings o Charley Pride.

Sus autores siempre tuvieron en mente a David Allan Coe, uno de los primeros representantes del outlaw country –corriente a la que, por cierto, también le costó hacerse un hueco en la industria–, para que la grabara. Cuando este la recibió, le dijo a Goodman, por seguir con la broma, que no era la canción country perfecta, tal como él pretendía, ya que no habla de mamá, trenes, camiones, emborracharse o la prisión. Ni corto ni perezoso, Goodman añadió estos versos adicionales: “Estaba borracho cuando mamá salió de la prisión y fui a recogerla bajo la lluvia, pero antes de llegar a la comisaría con mi camión, fue atropellada por un tren”. Finalmente, la estrofa fue incluida y resultó determinante para su éxito.

La versión original de David Allan Coe fue incluida en su disco Once Upon a Rhyme (1975). El single fue su primer Top 10 en las listas.

Escuchemos un directo de Steve Goodman en 1982.

Hootie and the Blowfish la interpretaron en directo en 2013.

Love in the Hot Afternoon. Vince Matthews y Kent Westbury, 1974

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Escuchemos hoy una canción que popularizó Gene Watson. Compuesta un par de años antes de que él la grabara, la suya no fue ni siquiera la original, pero a efectos prácticos fue la que dio el pistoletazo de salida a su carrera (si bien había sacado un disco anterior a Love in the Hot Afternoon que no llegó a entrar en las listas).

El tema nos traslada a una tarde calurosa en la que una pareja asiste a la culminación de su amor, y su erotismo se ve acrecentado por la alusión al filet gumbo, una especia picante que se utiliza para un estofado típico de Louisiana.

Jim Ed Brown fue quien la grabó por primera vez en su disco Evening (1972).

Como dije antes, la versión de Gene Watson es la más conocida. Salió en 1975, aunque había sido grabada el año anterior para el álbum homónimo.

Waylon Jennings también la incorporó a su repertorio.

Finalizamos con una versión de alt country, grabada por Matt Sweeney y Bonnie Prince Billy en Adult Swim (2010).

You Ask Me To. Billy Joe Shaver y Waylon Jennings, 1973

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Aprovechando que la temporada cinematográfica está bullendo con las películas candidatas a los Oscar (candidaturas anunciadas la semana pasada), hoy vamos a escuchar un clásico del country que aparece en la banda sonora de Hell or High Water (estrenada en España como Comanchería y que opta a 4 galardones).

La música de esta cinta incluye nombres como Nick Cave, Townes van Zandt o Chris Stapleton, pero aquí vamos a señalar la recuperación de un tema escrito hace más de 40 años por Waylon Jennings y Billy Joe Shaver, dos exponentes del outlaw country. El tema de You Ask Me To es la fe ciega en el amor. El protagonista haría cualquier cosa que le pidiera su pareja. Aunque de estilos totalmente diferentes, el mensaje que transmite recuerda a una canción de Edith Piaf de finales de los 40, Hymne à l’amour, en la que la artista afirma: “Bien pueden reírse de mí, haría cualquier cosa si tú me lo pidieras”.

La versión original de Waylon Jennings, que es la que aparece en la película, pertenece al disco Honky-Tonk Heroes (1973).

Para celebrar su 40 cumpleaños, Elvis Presley sacó en enero de 1975 el disco Promised Land, en el que versionó esta canción, que había grabado en diciembre de 1973.

El otro compositor, Billy Joe Shaver, la incluyó en su álbum Gypsy Boy (1977) con la colaboración especial de Willie Nelson.

Shaver, Nelson, Jennings y Kris Kristofferson la grabaron de nuevo en Honky-Tonk Heroes (2000).

El himno nacional de la música Cajun

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Hoy vamos a escuchar una conocidísima grabación cajun –nombre que recibe la música tradicional de Luisiana, generalmente cantada en una corrupción del francés–. Me refiero a Jole Blon, derivación del galo Jolie Blonde, y, a modo de introducción, os invito a visitar ahora la entrada que dediqué a este tipo de música el 1 de mayo de 2014.
Jole Blon es un vals cajun en el que el fiddle se alza como el instrumento protagonista. Sus orígenes se remontan a 1929, cuando los pioneros de la música cajun, Les Breaux Frères o Breux Brothers, la grabaron por primera vez con el título Ma Blonde est Partie. Aquí tenéis este resto arqueológico.

Aunque durante los años 30 el tema siguió gozando de cierta popularidad en Luisiana, fueron las versiones country, a partir de la década siguiente, las que contribuyeron a su visibilidad. Harry Choates, el conocido como rey del fiddle cajun, hizo en 1946 una memorable grabación, cuyo éxito le indujo a realizar una nueva versión en inglés que alcanzó el cuarto puesto de la lista Billboard. Según cuenta la leyenda, Choates vendió los derechos por 100 dólares y una botella de whisky. Murió totalmente alcoholizado a los 28 años.
Escuchemos, pues, su primera grabación de Jole Blon en ambas versiones, la francesa y la inglesa.

Ese mismo año Moon Mullican obtuvo su primer éxito con esta versión.

Roy Acuff la grabó en 1947 con el título Our Own Jole Blon.

La versión de Red Foley con The Cumberland Valley Boys (1947) se llamó New Jolie Blonde y alcanzó el número 1 de las listas.

La primera grabación de Waylon Jennings, que prefirió la versión en francés, fue la de este tema. Corría el año 1958, y en ella se dejaron caer también Buddy Holly a la guitarra y King Curtis al saxofón.

Joan Baez en I Live One Day at a Time (1970).

Ahora, un grupo icónico de la música cajun, The Balfa Brothers, cuya grabación forma parte del álbum The Balfa Brothers Play Traditional Cajun Music (1967).

Doug Kershaw la tituló Sweet Jole Blon en The Cajun Way (1969).

The Flatlanders la incluyeron en One Road More (1972) como Jolé Blon.

Bruce Springsteen ha reconocido en alguna ocasión la influencia de Harry Choates, y en una gira en 1981 le dio un luminoso matiz rock.