Enjaulados (IV)

enjaulado

El incidente protagonizado por Billy Joe Shaver demuestra que una simple pelea de bar puede tener consecuencias, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde todo el mundo puede llevar armas.

El 31 de marzo de 2007 este cantante de outlaw country entró en un bar de Lorena, Texas, acompañado de su mujer. Según el propio Shaver, uno de los clientes, Billy Coker, empezó a meterse con ellos y los amenazó; salieron fuera como en una película del Oeste y Shaver apuntó su pistola a la cara de Coker y le disparó, a la vez que le preguntaba: Where do you want it (“Dónde la quieres”, refiriéndose a la bala). El “forajido” resultó herido. Shaver alegó legítima defensa y, finalmente, fue declarado no culpable en el juicio que tuvo lugar en 2010. Tampoco es que mostrara demasiado arrepentimiento, porque una vez libre no paró de dar entrevistas enorgulleciéndose de su comportamiento.

Un cantante de country de Texas, Dale Watson, escribió un tema basándose en el suceso, que tituló Where Do You Want It. Apareció en agosto del pasado año en el álbum Live at B. T. Roadhouse.

El caso más grave de los que os traigo aquí fue el de Spade Cooley, conocido durante un tiempo como el rey del western swing, si bien ese “título” pasó luego a Bob Wills, en parte por esta tragedia. El 3 de abril de 1961, la segunda mujer de Donnell Spade Cooley, Ella Mae Evans, le manifestó sus intenciones de divorciarse de él. La reacción de Cooley, quien sospechaba desde hacía tiempo que esta le era infiel, fue matarla a sangre fría, golpeándola con saña hasta que murió. Ocurrió en California, y de los hechos fue testigo su hija de 14 años. Durante el juicio, Cooley sufrió un ataque al corazón del que se recuperó, pero ocho años más tarde, cuando estaba cumpliendo condena (fue sentenciado a cadena perpetua aunque a la sazón se discutía la posibilidad de concederle la libertad condicional en atención a su condición cardíaca), sufrió un segundo ataque que acabó con su vida.

Una de sus canciones más recordadas es Shame on You (que ya escuchamos aquí). El narrador se queja de que su pareja tiene aventuras amorosas con otros hombres. Un siniestro presagio de lo que pasaría casi 20 años después…

What a Crying Shame. The Mavericks, 1994

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Vamos hoy con un grupo country-rock, The Mavericks, que fusiona los sonidos country más tradicional con los Tex-Mex (si queréis profundizar más en sus claves, os recomiendo All you ever do is bring me down, que apareció en La Guitarra de las Musas).

Este que os traigo es su tercer álbum de estudio, editado a través de la filial de MCA en Nashville. Produjo cinco singles y, para su realización, contó con numerosos músicos invitados: guitarristas, compositores y todo tipo de instrumentistas (fiddle, steel guitar, congas, piano, órgano…), lo que le dio ese aire tan variado y atractivo. Una de sus grandes virtudes es el toque rock, que The Mavericks imprime magistralmente, sin traicionar las raíces country de este grupo fundado en Miami.

El tema con el que se abre el disco es There Goes my Heart. Compuesto por Kostas y Raul Malo, en su letra el protagonista se lamenta de la pérdida de su pareja.

Kostas y Malo repiten en la composición del siguiente tema, What a Crying Shame que, aunque gozó de cierto éxito en Estados Unidos, triunfó sobre todo en Canadá.

En la grabación de I Should Have Been True, The Mavericks introduce el western swing gracias a la rica instrumentación de uno de los compositores, Stan Lynch –el otro es, de nuevo, Malo–. En esta balada, el narrador se arrepiente de no haber sido fiel a su mujer.

O What a Thrill fue compuesta por Jesse Winchester, un estadounidense que se nacionalizó canadiense en protesta por Vietnam. El protagonista se entusiasma aquí al pensar en su chica.

Cinco años antes, James House la grabó para su álbum de debut.

Uno de los nombres más conocidos que intervinieron en el disco es el de Bruce Springsteen, quien compuso All that Heaven Will Allow. Sin duda, la versión de The Mavericks hacía justicia a la de The Boss.

Escuchemos la versión original de Bruce Springsteen en Tunnel of Love (1987).

Put Yourself in my Shoes. Clint Black, 1990

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Hace exactamente un mes os hablaba del disco de debut de Clint Black, Killin’ Time. Hoy os traigo su siguiente trabajo, Put Yourself in my Shoes, que concitó los aplausos de crítica y público y lo confirmó como una de las voces más interesantes del country tradicional.
Todos y cada uno de los singles que aparecieron estuvieron en las listas de los más vendidos. El álbum, editado por RCA Nashville, fue producido por James Stroud, y casi todas las letras fueron escritas en colaboración por Clint Black y Hayden Nicholas (en el caso de las dos primeras que vamos a escuchar, se sumó el buen hacer de Shake Russell, mientras que la última, Loving Blind, fue compuesta por Black en solitario).
Escuchemos primero el tema que le da título. Apareció como single un mes antes de que saliera el disco, y habla de una pareja que intenta recomponer su relación; para comprenderse mejor el uno al otro, se aconsejan “ponerse en sus zapatos”.

One More Payment recupera el más puro espíritu del western swing. Relata los problemas financieros que atraviesa un granjero en el día a día. El narrador tiene una hipoteca sobre su granja que parece no terminar nunca, pero “un pago más y será mía”.

Where are you now, cuarto y último single, llegó al primer puesto de las listas tanto en Estados Unidos como en Canadá. El protagonista se siente perdido desde que su pareja le abandonó y ahora se arrepiente de no haber hecho más por retenerla.

En Loving Blind se habla de los peligros de amar ciegamente cuando ese amor no es correspondido.

Something Special. George Strait, 1985

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La carrera de George Strait asomó con fuerza en la primera mitad de la década de los 80. Buena prueba de ello son Does Fort Worth Ever Cross Your Mind (1984) y el disco del que os voy a hablar hoy, Somehing Special, que, en su media hora de duración, explora las raíces del country tradicional. Editado por MCA, alumbró dos singlesYou’re Something Special to Me y The Chair– y fue el primer disco del sello que se lanzó simultáneamente en LP y CD.
Escuchemos ya You’re Something Special to Me, una lenta balada de David Anthony que llegó al número 4 de las listas.

El primer single extraído del álbum fue The Chair, que surgió de la colaboración entre Hank Cochran y Dean Dillon. Narra la conversación de una pareja que se encuentra por primera vez en un bar, y su novedad estriba en que solo escuchamos la parte de conversación del tipo, plagada de lugares comunes en una primera cita entre un hombre y una mujer.

Dean Dillon, esta vez en colaboración con Buzz Rabin, escribió You Sure Got this ol’ Redneck Feelin’ Blue, en la que el protagonista se duele de que su pareja le haya abandonado y “haya dejado a este pueblerino sintiéndose triste”.

Lefty’s Gone, de Peter Rowan, es otro de los temas. La letra rinde homenaje a Lefty Frizzell –fallecido diez años antes de que viera la luz este disco– y cita uno de sus grandes clásicos, If you’ve got the money (I’ve got the time) (ya escuchada aquí). El narrador asegura que las cosas no van bien desde que Lefty se fue.

Dance Time in Texas, escrita por Sanger D. Schafer, es una animada canción que celebra el honky-tonk y el western swing.

Moon Mullican, el rey de los pianistas hillbilly

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Aubrey Wilson Mullican nació en 1909 en Texas, en el seno de una familia de ascendencia irlandesa y escocesa. Ya de niño tocaba el órgano en la iglesia de su pueblo. Aunque su familia esperaba que se hiciera predicador, decidió dedicarse a la música country.
Durante los años 30 forjó su estilo con influencias del blues –Bessie Smith–, el country –Jimmie Rodgers– o el western swing –Bob Wills–. En los 40 trabajó como pianista con el grupo The Texas Wanderers y, en 1945, formó su propia agrupación, The Showboys. Su creciente popularidad hizo que firmara un contrato con la King Records y se convirtió en el artista más vendido de la compañía. En 1951 entró a formar parte del Grand Ole Opry.
Puede que allí entrara en contacto con Hank Williams, a quien, según parece, ayudó a escribir Jambalaya, si bien no figuró en los créditos por estar contratado con otra compañía. En los 60 prosiguió su actividad, y falleció de un infarto en 1967.
I’ll Sail My Ship Alone, de 1950, fue su mayor éxito. Escrita por Mullican junto con Henry Bernard, Lois Mann y Henry Thurston, el narrador se lamenta porque el barco de sueños que planeaba compartir con su pareja ya no será lo mismo. Su chica lo ha abandonado, por lo que tendrá que navegar solo y, cuando se hunda, le echará la culpa a ella. Os dejo con la versión original de Moon Mullican.

Esta canción ha sido grabada por multitud de artistas. Escuchemos algunas de ellas.
Patsy Cline la interpretó en su última sesión antes de su trágica muerte en un accidente aéreo en 1963.

Esta otra, de Hank Williams, no apareció hasta después de la muerte del cantante en el disco I Saw the Light (1956).

Jerry Lee Lewis, quien ha reconocido que Mullican ejerció una gran influencia sobre él, la grabó en 1958.

George Jones la incluyó por primera vez en su disco The George Jones Story (1967).

En 2001 Mac Wiseman la grabó para su álbum Most Requested.

La música country adapta una pieza para piano

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Las fuentes de las que bebe el country son muy variadas y, como muestra, la canción que vamos a escuchar. La compositora polaca Tekla Badarzewska-Baranowska escribió a mediados del siglo XIX una pequeña pieza para piano a la que llamó La prière d’une vierge (“La oración de una virgen”).
Ochenta años después, muy lejos de Polonia, en Estados Unidos, la tonada llegó a oídos de un joven barbero de Roy, New Mexico. Este no era otro que el famosísimo Bob Wills, quien adaptó la melodía a su estilo característico, el western swing, y le añadió letra, grabándola en 1935 con el título A Maiden’s Prayer para el desaparecido sello Vocallion.
La edulcorada letra nos habla de una doncella india que se encuentra separada de su amado y entona una “inmortal canción de amor”, a modo de oración a las estrellas de allá arriba. Escuchemos varias grabaciones de este tema por orden cronológico.
Primero, Bob Wills en la grabación original de 1935.

Ante el éxito, el mismo artista la volvió a grabar en 1941, esta vez con la voz de su compañero de grupo Tommy Duncan.

Ray Price versionó este clásico en San Antonio Rose (1962), un álbum de homenaje a Bob Wills.

Buck Owens la incluyó en su disco Tiger by the Tail (1965).

Ahora, David Houston en Good Things (1971).

Los Everly Brothers nos regalaron esta versión en 1972, que no aparecería en disco hasta Home Again (1985).

La de Willie Nelson aparece en la reedición que salió en 2000 de Red Headed Stranger.

Termino con un grupo de bluegrass, The Bluegrass Jam, y su versión instrumental de 2014.

Cherokee Maiden. Bob Wills, 1941

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Una de las primeras mujeres que triunfaron en el country, no como cantante sino como compositora, fue Cindy Walker, quien, a sus poco más de veinte años, escribió este estándar que luego grabarían multitud de artistas y se convertiría en un clásico del western swing.
En la letra el narrador recuerda con nostalgia la noche de amor que pasó junto a su “doncella Cherokee” y promete que cuando vuelva a esa tierra se la llevará con él.
Bob Wills la inmortalizó con su grupo The Texas Playboys.

La versión de Asleep at the Wheel ganó un Grammy en 2001.

Merle Haggard y su banda The Strangers la grabaron en 1976 para su álbum The roots of my raising y su versión llegó al número 1 de la lista Billboard.

Ahora, George Strait en un concierto en Florida en 1999.

Kacey Musgraves la incluyó en Wanted One Good Cowboy (2003).

Anna Wilson le dio un toque jazz en Countrypolitan Duets (2011).

You’re the only star in my blue heaven. Gene Autry, 1936

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El cowboy cantante escribió este tema en 1936. Se trata de una balada country en la que el protagonista le dice a su amada que es la única estrella en su cielo azul. En diciembre de 1935, Autry recibió la carta de un fan en la que le repetía una y otra vez la frase del título. Vamos, que le dio el trabajo hecho.
La primera versión se la debemos a otra estrella de la época, Roy Acuff.

Gene, su autor, la interpretó en la película Springtime in the Rockies (1937).

Escuchemos ahora la grabación de estudio del propio Autry.

Una de las primeras mujeres que triunfó en la música country, Patsy Montana, nos regaló esta versión en 1938.

Bing Crosby, con el acompañamiento orquestal y los coros que caracterizaban sus éxitos, la grabó en 1939.

Os dejo con el llamado “Crosby canadiense”, Dick Todd.

Seguimos en Canadá con Wilf Carter, padre de la música country de ese país, que triunfaría con el nombre artístico de Montana Slim.

El rey del western swing, Bob Wills, nos presentó esta versión con Leon Rausch.

Este es George Morgan, uno de los crooners del country.

Escuchemos a Eddy Arnold, uno de los pioneros del sonido Nashville.

¿Qué me decís de Jerry Lee Lewis, “el primer hombre salvaje del rock and roll”?

Ahora, una versión instrumental de Billy Vaughn (1960).

Y, para acabar, Mac Wiseman en su álbum A master at work (1966).

Country Urbano (XXVI)

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67. Tulsa. Seguimos en Tulsa, Oklahoma, con un homenaje de Wayne Hancock al western swing, que nació aquí allá por los años 30. Hancock, en activo desde los 90, grabó este interesante tema en su disco Tulsa (2006). La letra nos informa de que la ciudad de Tulsa es la más adecuada para bailar el swing.

68. Manhattan, Kansas. A esta ciudad se la conoce como “la Pequeña Manzana”, en contraposición a “la Gran Manzana”, el barrio de Manhattan en Nueva York. El primero en grabar Manhattan, Kansas, escrita por Joe Allen, fue Glen Campbell, que la sacó como single en 1972. Cuenta la historia de una mujer soltera que tiene un hijo en esta ciudad y se traslada a Denver (Colorado) a trabajar de camarera para poder salir adelante.

Escuchemos la versión de Loretta Lynn en Here I Am Again (1972).

Donna Fargo la incluyó en su disco de debut The Happiest Girl in the Whole USA (1972).

Jeannie C. Riley la versionó en su álbum Down to Earth (1973).

69. Wichita Lineman. Escuchemos ahora la que ha sido calificada como “la primera canción existencialista country” (Dylan Jones en el periódico británico The Independent). Escrita por Jimmy Webb en 1968, el primero en grabarla fue Glen Campbell. Otra colaboración entre ellos –Webb como compositor y Campbell como cantante– fue Galveston, que ya hemos escuchado en esta misma serie. La letra habla de la soledad y la nostalgia por el amor perdido de un operador que tiende y mantiene los cables de los postes telefónicos. Escuchemos la grabación de Glen Campbell.

La de Johnny Cash apareció póstumamente dos meses después de su muerte, en 2003, dentro del disco Redemption Songs, perteneciente al compilatorio Unearthed.

El galés Tom Jones versionó esta canción en This is Tom Jones (1969).

Sittin’ on Top of the World. Walter Vinson y Lonnie Chatmon, 1930

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No es ninguna novedad la enorme contribución del blues a la música country, y esta de hoy es otra demostración. El tema fue compuesto como una canción country-blues por los miembros de los Mississippi Sheiks Walter Vinson y Lonnie Chatmon. En 2008 la canción entró en el Salón de la Fama de los Grammy. La letra habla de una ruptura pero, aun así, el protagonista se siente esperanzado, “sentado en la cima del mundo”.
El título guarda relación con una canción popularizada por Al Jolson en 1926, I’m Sitting on Top of the World, aunque la melodía es totalmente diferente. Pocos años después, desde su grabación por Bob Wills y los Texas Playboys, se convirtió en un clásico de la música western swing.
Los seguidores de Elia Kazan quizá reconozcan esta melodía, ya que sonó en Un rostro en la multitud (1957). También la escuchamos en la película Cold Mountain, en una versión de Jack White que pondré luego; y, en los últimos años, ha aparecido en la banda sonora de la serie Hijos de la Anarquía.
La primera vez que se grabó fue en febrero de 1930 por los Mississippi Sheiks, un grupo formado por la familia Chatmon y Walter Vinson que se disolvió en 1933.

Bob Wills convirtió este clásico en un estándar de la música western swing en 1935.

The Light Crust Doughboys alcanzó la cima de su fama en los años inmediatamente anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Esta grabación corresponde a 1938.

Un jovencísimo Ray Charles –no había cumplido aún los 20– grabó esta versión en 1949.

En 1957, Howlin’ Wolf hizo una de las versiones más conocidas de este tema.

Esta es la interpretación de Doc Watson en los años sesenta.

Cream, en su álbum Wheels of Fire (1968).

Os dejo ahora con la versión de Jack White.

Nos quitamos el sombrero con el gran guitarrista Chet Atkins.

Will the Circle Be Unbroken Vol. 2 (1989) es un álbum de Nitty Gritty Dirt Band del que extraemos esta pista.