Como hermanos (VIII): Farr Brothers

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Hoy os voy a hablar de un dúo de música country instrumental formado por los hermanos Hugh y Karl Farr. Hugh nació en 1903 y fue poco menos que un niño prodigio de la música; cuando nació su hermano Karl en 1909, ya se manejaba con la guitarra y muy pronto aprendería también a tocar el violín o fiddle. Karl también poseía unas excelentes dotes musicales: empezó con la mandolina y el banjo, y terminó siendo un gran guitarrista. En un principio formaron un grupo con su hermano Glen, virtuoso de la mandolina, y así se mantuvieron hasta 1928, cuando este abandonó el trío y los dos hermanos prosiguieron su andadura en solitario.

Entre 1929 y 1933 estuvieron en el grupo californiano Len Nash and his Country Boys. Un año después, The Pioneers –luego Sons of The Pioneers– propusieron a Hugh unirse a sus filas para tocar el fiddle. Éste aceptó y movió los hilos para incorporar a su hermano en 1935. Fue en ese grupo donde desarrollaron el resto de su carrera.

Cuando al célebre director de orquesta Leopold Stokowski le preguntaron quién era, en su opinión, el mejor violinista del momento, citó a dos: uno de ellos era Hugh Farr.

Karl murió de un ataque al corazón en 1961 y, tras intentar continuar su carrera con escaso éxito, Hugh nos dijo adiós en 1980.

Los Farr tomaron una canción de jazz escrita por Fred Rose en 1926, Deed I Do, y la grabaron en los años 30.

Escuchemos su grabación de Cajun Stomp, aparecida en octubre de 1935.

Un buen ejemplo de western swing es Swinging the Bow, que vio la luz en 1941.

De 1942 es Farr Away Stomp, que alcanzó gran popularidad y fue reeditada en 1955.

En 1947 hicieron varias grabaciones para RCA Victor. Escuchemos en primer lugar Texas Skiparoo. Al bajo, Pat Brady.

Vamos ahora con otro instrumental, South in My Soul (1947).

En la cara A de ese disco aparecía Farr Away Blues, también obra de los hermanos Farr.

 

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Como hermanos (III): Bellamy Brothers

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Hoy homenajearemos a unos hermanos que siguen en activo, los Bellamy Brothers. El dúo está formado por David Bellamy, de 67 años, y su hermano mayor Howard, de 72.

Su padre pertenecía a un grupo de western swing, y de esa casta, estos galgos. Empezaron a actuar en 1969, pero no sería hasta 1975 cuando consiguieron su primer contrato con Curb Records. Unos años después, llegaría uno de sus grandes discos, The Two and Only (1979), al que ya dediqué una entrada.

En los años 80 siguieron encadenando éxitos como Kids of the Baby Boom (ya escuchada aquí), y, en 1991, hicieron historia al crear un sello discográfico propio para distribuir su música, algo muy poco común entonces que hoy, claro, ya no sorprende a nadie.

Su primer single fue Nothing Heavy (1975), que, aunque no tuvo mucho éxito, preparó el camino para su carrera posterior.

Al año siguiente grabaron Let Your Love Flow que, esta vez sí, les abrió las puertas de la industria y, curiosamente, tuvo todavía más éxito en el mercado europeo, hasta el punto de que ingresaron en el Salón alemán de la Fama de la música country. Escrita por Larry E. Williams, la canción es una gozosa exaltación del amor.

Lovers Live Longer fue incluida en Sons of the Sun (1980). De acuerdo con la letra, “los amantes viven más porque viven de forma correcta, así que quedémonos juntos y puede que vivamos para siempre”.

Old Hippie pertenece al disco Howard & David (1985), y habla de un viejo hippie que se resiste a cambiar su modo de vida. Recuerda al clásico de Jethro Tull Too Old to Rock and Roll, Too Young to Die, que había salido casi diez años antes.

I Need More of You fue compuesta solo por David y pertenece al álbum Restless (1984). El narrador necesita a su pareja para cambiar la lluvia en sol y ahuyentar así su tristeza.

Termino con su último Top 10 en las listas, I Could Be Persuaded, del álbum Reality Check (1990), escrito por Don Schliz junto con los dos hermanos. El protagonista siempre ha sido reacio a la idea de enamorarse, pero esta vez está dispuesto a dejarse persuadir por la mujer a la que acaba de conocer.

 

Mud on the Tires. Brad Paisley, 2003

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El tercer trabajo de Brad Paisley, de 45 años, fue Mud on the Tires. Lo editó Arista Nasville, sello al que se ha mantenido fiel desde su debut en 1999.

Paisley comenzó su carrera reivindicando el country neotradicionalista, en la línea de George Strait. En este disco, uno de los que mejor le han funcionado comercialmente, confirmó su habilidad para moverse entre los diversos subgéneros del country: honky-tonk, western swing, bluegrass o country-pop. Y, además, alumbró los cuatro singles que vamos a escuchar a continuación. El primero fue Celebrity, obra del mismo Paisley. El autor reflexiona irónicamente sobre el significado de la celebridad en nuestros días. El narrador expresa su deseo de ser famoso, pero reconoce que no posee ninguna habilidad especial. “Algún día seré famoso, pero ¿tengo algún talento? Bueno, no, pero en estos días no lo necesitas gracias a los reality shows. No puedo esperar a demandar a mi padre, a destrozar un Ferrari de camino a rehabilitación”.

El siguiente single fue Little Moments, de Brad Paisley y Chris DuBois. La letra habla de la necesidad de atesorar esos pequeños momentos que componen una relación. Paisley confesó que la inspiración le vino de su mujer.

Whiskey Lullaby, un dúo con Alison Krauss, se alzó con el premio a la mejor canción del año de la Asociación de música country. El tema fue escrito por Bill Anderson y Jon Randall, quienes se inspiraron vagamente en el divorcio de este último. Se trata de una balada con aires de tragedia griega, centrada en la separación de una pareja. Él bebe para intentar olvidarla y acaba muriendo alcoholizado. Ella, que no puede soportar la culpa, sigue sus mismos pasos y muere también. Finalmente, los entierran uno al lado del otro.

El disco se abre con la canción que le da título, Mud on The Tires. Fue compuesta por Brad Paisley y Chris DuBois, y resultó el último single en aparecer. El narrador consigue un préstamo para comprar un Chevrolet y le propone a su novia que salgan a celebrarlo, para que el coche coja “un poco de barro en los neumáticos”.

Otra de las canciones del disco (que no llegó a salir como single) es The best thing I had going, escrita por Jerry Salley y Chris Stapleton. Cuando Stapleton, que lleva un par de años monopolizando la escena country, empezó en este negocio, lo hizo como compositor, y he aquí uno de sus primeros temas en colaboración. Paisley lo interpreta en clave bluegrass.

 

Burnin’ Old Memories. Larry Boone, Paul Nelson y Gene Nelson, 1989

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Kathy Mattea popularizó este tema y lo llevó a lo más alto de las listas, haciendo gala de una de sus señas de identidad: la fusión de distintos estilos musicales, como el folk, el country tradicional o la música celta. En este tema en particular se aprecian, además, elementos jazzísticos.

Pertenece a su disco Willow in the Wind, y con él siguió la cadena de grandes éxitos que jalonaron su carrera a finales de los 80. Su tono de western swing, con cierta nostalgia de pasado, le da un ritmo muy alegre, y al público no le fue difícil conectar.

Habla de la ilusión de la protagonista ante su nuevo amor, tras romper con otra pareja que le hizo pensar que nunca volvería a enamorarse: “Estoy quemando los viejos recuerdos con una nueva llama”.

Escuchemos ya la grabación de Kathy Mattea.

La mano derecha de Hank

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No es ninguna novedad que Hank Williams ha sido una de las figuras más definitorias e influyentes de la música country. Pero sería cuando menos injusto no reconocer a las personas que estuvieron detrás de él y que contribuyeron en gran medida a que llegará a ser quien fue.

Sin lugar a dudas, el trabajo de Don Helms a la steel guitar fue esencial en su obra. Donald Hugh Helms nació en 1927 en Alabama. Creció escuchando western swing, concretamente a Bob Wills, cuyo guitarrista Leon McAuliffe ejerció una gran influencia sobre él; y, a los 15 años, adquirió su primera steel guitar. Su carrera despegó cuando Hank Williams lo fichó en 1944 para formar parte de su grupo The Drifting Cowboys como intérprete de la steel guitar. Aunque abandonó el grupo al año siguiente para alistarse en el ejército –R.D. Norred y Felton Pruett lo sustituyeron por un tiempo–, en 1949 volvió a él y se convirtió en su alma. De hecho, aparece en unas 100 grabaciones de Hank Williams y en 10 de sus 11 números 1.

Entre esos hits se encuentran I’m So Lonesome I Could Cry (3 abr 2014), I Can’t Help It If I’m Still In Love With You (26 may 2016), Jambalaya (21 abr 2014, como el vídeo de la canción ya no está disponible lo podéis escuchar aquí), Hey, goodlooking (2 jun 2016) o Your Cheatin’ Heart –su última colaboración con Hank antes de su muerte– (25 abr 2014).

Bill Lloyd, conservador de los instrumentos de cuerda en el Salón de la Fama de la Música Country, declaró tras conocerse la noticia de su fallecimiento: “Después de la quejumbrosa voz de Hank Williams y sus excelentes melodías, en lo siguiente que piensas es en la steel guitar“.

Miembro desde 1984 del Salón de la Fama de la Steel Guitar –como veis, hay un Salón de la Fama para casi todo–, Don Helms nos dejó en 2008 en Nashville a los 81 años de edad.

Tras la muerte de su “mentor” en el año 1953, Helms siguió al pie del cañón y su instrumento engrandeció un montón de clásicos, como Walking after Midnight de Patsy Cline (6 jun 2014), Waterloo de Stonewall Jackson (16 jul 2016) o Long Black Veil de Lefty Frizzell (17 sep 2014).

Entre las canciones que todavía no he comentado en el blog y en las que podemos disfrutar de su arte, citaría Blue Kentucky Girl, de Loretta Lynn, escrita por Johnny Mullins en 1965.

Otro ejemplo es Cash on the Barrelhead, popularizada por The Louvin Brothers en 1956.

A lo largo de su carrera, Don Helms trabajó con figuras del country como Johnny Cash (con quien grabó para la Columbia sus primeros álbumes), Jim Reeves, Ferlin Husky, Webb Pierce, Ernest Tubb o The Wilburn Brothers. Pero su admiración por Hank Williams fue inalcanzable: según recoge Paul Hemphill, autor de una biografía sobre Williams, en sus conciertos, cuando se apagaban las luces, solía decir: “Ahora, cerrad los ojos y pensad en Hank”. Él no dejó de hacerlo y perpetuó su memoria colaborando igualmente con los hijos del cantante, Hank Williams, Jr. y Jett Williams, su hija póstuma.

 

El tema country que inspiró a Chuck Berry

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En alguna ocasión hemos hablado de las fuentes country de que bebió el primer rock and roll de mediados de los 50. Hoy os traigo otro ejemplo. Chuck Berry, que falleció el pasado mes de marzo, es considerado uno de los precursores del rock and roll, en parte gracias a Maybellene.

Chuck escribió esta canción en 1955 inspirándose en una grabación country de Bob Wills (1938), el rey del western swing, con su grupo The Texas Playboys. Hay que precisar que el tema, Ida Red, tampoco era original suyo. Su origen habría que rastrearlo en el folklore popular del siglo XIX y, desde luego, no faltaban grabaciones anteriores a la suya, si bien fue Bob Wills quien le dio notoriedad.

Cuando Chuck Berry escuchó este tema, en la cadena de country KMOX de San Luis, quedó francamente impresionado y se sirvió de él como base para componer una canción similar con el título Ida Mae. Poco después, la testó con su grupo de entonces, The Johnny Johnson Trio, para Leonard Chess, el amo y señor de Chess Records. Este quedó encantado con ella pero le sugirió que le cambiara la letra y el título para sortear cualquier tipo de reclamación por copyright.

Escuchemos ya algunas versiones del tema de Bob Wills en que se basó Berry.

La primera grabación conocida data de 1924 y es debida a Fiddling Powers Family. La canta Carson Robison, hoy un nombre casi olvidado pero que jugó su papel en los primeros pasos del country.

Ahora, la versión de Dykes Magic City Trio, en una grabación que cumple ahora 90 años.

El virtuoso del violín o fiddle Gid Tanner la grabó para RCA en 1934 junto a The Skillet Lickers.

Uno de los mayores éxitos de 1938, como apuntaba antes, fue la adaptación de ritmo rápido que hicieron Bob Wills and The Texas Playboys.

Roy Acuff quiso incluirla también en su repertorio. He aquí su grabación para Columbia en 1939.

Pete Seeger, el gran revitalizador de la música folk, la interpretó al banjo.

Escuchemos este directo de Merle Haggard en 1976.

Los renovadores del western swing Asleep at the Wheel la homenajearon en 2012.

High Mileage. Alan Jackson, 1998

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Escuchemos hoy algunas piezas de un álbum del flamante miembro del Salón de la Fama del Country Alan Jackson. High Mileage es su séptimo álbum de estudio –el sexto si excluimos uno de grandes éxitos–.

Entre toda su producción, quizá sea éste su trabajo más singular, con canciones más pausadas y relajadas de las que nos tiene acostumbrados. El propio Alan Jackson reflexionaba sobre esta cualidad en la web de Arista, el sello que lo publicó: “Creo que el último disco que hice (High Mileage) estaba un poco en el lado oscuro. Me encanta ese álbum pero es un poco pesado. Mi vida era un poco oscura en aquella época y, probablemente, por eso terminó así”. Del disco, compuesto por 10 temas y de poco más de media hora de duración, se editaron cuatro singles, que escucharemos a renglón seguido.

En I’ll Go On Loving You, escrita por Kieran Kane, Alan Jackson empieza con una parte recitada en la que promete a su amada seguirle siendo fiel “más allá de los placeres de la carne”.

Para el mercado brasileño, donde la música country goza de notable aceptación, la grabó poco después con el cantante carioca Leonardo, nombre artístico de Emival Eterno Costa. Su título, Vou seguir te amando.

El tema que abre el disco es Right on the Money, en el que Jackson homenajea al western swing. Obra de Charlie Black y Phil Vassar, el narrador ensalza a su pareja comparándola con la suave música que hace el arco en contacto con el violín.

El tercer single fue Gone Crazy, compuesto por el propio Alan Jackson. Se trata de otra canción de ritmo lento en la que, a modo de balada, el narrador dice haberse vuelto loco desde que su amor se fue.

Otra composición de Alan Jackson es Little Man, un tributo al hombre sencillo, dueño de pequeños negocios que no han podido competir con las grandes corporaciones.

A Woman’s Love no apareció como single comercial, solo promocional. También fue escrita por Alan Jackson, quien años más tarde la volvió a grabar y la incluyó en su disco Like Red on a Rose (2006).

El country se hace un hueco en Riaza

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Un año más –y van cuatro– la empresa hortofrutícula Huercasa organiza el Huercasa Country Festival en Riaza (Segovia), que tendrá lugar este viernes y sábado con numerosas actuaciones en el estadio de fútbol Las Delicias.

Siguiendo la tónica de los últimos años, el festival ha alistado en sus filas a artistas de primera fila dentro del mundo del country. Lo abrirá Red Beard, una banda grancanaria de country que ha publicado hasta la fecha tres álbumes, el último de los cuales lleva por título All or Nothing. A esta actuación le seguirá la de The Cactus Blossoms, un dúo de hermanos de Minneapolis que ha sido comparado a los Louvin Brothers o a los legendarios Everly Brothers y que además aparece en la nueva temporada de Twin Peaks. De Nashville mismo llega Will Hoge, un músico que aúna el rock clásico con el country de carretera, en el único concierto que ofrecerá en España. El día –musicalmente hablando– terminará con Dale Watson y Ray Benson, componentes del grupo Asleep At the Wheel, que sigue la estela del western swing. Su forma de entender la música, fusionando el honky-tonk y el rockabilly, es el postre ideal para una primera jornada perfecta. Al día siguiente, escucharemos a Young Forest, un grupo de tres virtuosos del banjo, la guitarra y el fiddle que ha centrado su producción en el country y el bluegrass. Poco después recibiremos a J.P. Harris y su grupo The Tough Choices, un artista que recupera los sonidos clásicos del country y se declara admirador de Hank Williams, Buck Owens y Carl Smith. El hijo de Waylon Jennings, Shooter Jennings, fue el primero que confirmó su presencia; en su actuación, estará acompañado por su grupo Waymore’s Outlaws. Clausura el programa Aaron Watson, un cantante nacido en Texas hace 39 años y con 18 años de carrera a sus espaldas, que nos presentará su último álbum, Vaquero, aparecido el pasado mes de febrero.

Huercasa sigue apostando por el público familiar. El acceso será gratuito para menores de 16 años (acompañados por un adulto) y el abono para los dos días cuesta 60 euros.

Escuchemos ya algunas muestras de canciones de sus participantes.

De Shooter Jennings os dejo con Outlaw You, perteneciente a su álbum The Other Life (2013).

De Aaron Watson, su último single, Outta Style, extraído de su último disco Vaquero.

Stoplight Kisses es una composición de The Cactus Blossoms. Como veréis su estilo recuerda al de los Everly Brothers.

Escuchemos ahora Wild Horse, de Young Forest.

Lorraine Brown es un tema del disco Roar (2016), también de Young Forest.

Os dejo con Give a Little Loving de J.P. Harris and the Tough Choices, en un directo en Nashville en 2014 al más puro estilo western swing.

 

Enjaulados (IV)

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El incidente protagonizado por Billy Joe Shaver demuestra que una simple pelea de bar puede tener consecuencias, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde todo el mundo puede llevar armas.

El 31 de marzo de 2007 este cantante de outlaw country entró en un bar de Lorena, Texas, acompañado de su mujer. Según el propio Shaver, uno de los clientes, Billy Coker, empezó a meterse con ellos y los amenazó; salieron fuera como en una película del Oeste y Shaver apuntó su pistola a la cara de Coker y le disparó, a la vez que le preguntaba: Where do you want it (“Dónde la quieres”, refiriéndose a la bala). El “forajido” resultó herido. Shaver alegó legítima defensa y, finalmente, fue declarado no culpable en el juicio que tuvo lugar en 2010. Tampoco es que mostrara demasiado arrepentimiento, porque una vez libre no paró de dar entrevistas enorgulleciéndose de su comportamiento.

Un cantante de country de Texas, Dale Watson, escribió un tema basándose en el suceso, que tituló Where Do You Want It. Apareció en agosto del pasado año en el álbum Live at B. T. Roadhouse.

El caso más grave de los que os traigo aquí fue el de Spade Cooley, conocido durante un tiempo como el rey del western swing, si bien ese “título” pasó luego a Bob Wills, en parte por esta tragedia. El 3 de abril de 1961, la segunda mujer de Donnell Spade Cooley, Ella Mae Evans, le manifestó sus intenciones de divorciarse de él. La reacción de Cooley, quien sospechaba desde hacía tiempo que esta le era infiel, fue matarla a sangre fría, golpeándola con saña hasta que murió. Ocurrió en California, y de los hechos fue testigo su hija de 14 años. Durante el juicio, Cooley sufrió un ataque al corazón del que se recuperó, pero ocho años más tarde, cuando estaba cumpliendo condena (fue sentenciado a cadena perpetua aunque a la sazón se discutía la posibilidad de concederle la libertad condicional en atención a su condición cardíaca), sufrió un segundo ataque que acabó con su vida.

Una de sus canciones más recordadas es Shame on You (que ya escuchamos aquí). El narrador se queja de que su pareja tiene aventuras amorosas con otros hombres. Un siniestro presagio de lo que pasaría casi 20 años después…

What a Crying Shame. The Mavericks, 1994

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Vamos hoy con un grupo country-rock, The Mavericks, que fusiona los sonidos country más tradicional con los Tex-Mex (si queréis profundizar más en sus claves, os recomiendo All you ever do is bring me down, que apareció en La Guitarra de las Musas).

Este que os traigo es su tercer álbum de estudio, editado a través de la filial de MCA en Nashville. Produjo cinco singles y, para su realización, contó con numerosos músicos invitados: guitarristas, compositores y todo tipo de instrumentistas (fiddle, steel guitar, congas, piano, órgano…), lo que le dio ese aire tan variado y atractivo. Una de sus grandes virtudes es el toque rock, que The Mavericks imprime magistralmente, sin traicionar las raíces country de este grupo fundado en Miami.

El tema con el que se abre el disco es There Goes my Heart. Compuesto por Kostas y Raul Malo, en su letra el protagonista se lamenta de la pérdida de su pareja.

Kostas y Malo repiten en la composición del siguiente tema, What a Crying Shame que, aunque gozó de cierto éxito en Estados Unidos, triunfó sobre todo en Canadá.

En la grabación de I Should Have Been True, The Mavericks introduce el western swing gracias a la rica instrumentación de uno de los compositores, Stan Lynch –el otro es, de nuevo, Malo–. En esta balada, el narrador se arrepiente de no haber sido fiel a su mujer.

O What a Thrill fue compuesta por Jesse Winchester, un estadounidense que se nacionalizó canadiense en protesta por Vietnam. El protagonista se entusiasma aquí al pensar en su chica.

Cinco años antes, James House la grabó para su álbum de debut.

Uno de los nombres más conocidos que intervinieron en el disco es el de Bruce Springsteen, quien compuso All that Heaven Will Allow. Sin duda, la versión de The Mavericks hacía justicia a la de The Boss.

Escuchemos la versión original de Bruce Springsteen en Tunnel of Love (1987).