River of Country cumple 1000 entradas

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Casi cuatro después de que este blog iniciara su andadura, ha llegado el día de soplar 1000 velas. Para celebrar este pequeño paso para el hombre, he preparado una selección de canciones –no todas country– que tienen en su título la palabra “mil”.

Comencemos con las canciones ajenas a nuestro género de cabecera. Ya sabéis que aquí toda la buena música es bienvenida, y que otras veces, y con infinito placer, he abordado el folk, el blues, el R&B, el bluegrass o, en menor medida, el jazz. Vamos con ellas.

Un grupo insignia de la música doo-wop, que medró en los años 50 y 60, fue The Heartbeats. De ellos escucharemos A thousand miles away, que salió al mercado en 1957. La canción, escrita por William Miller y James Shepard, sería recuperada para la banda sonora de American Graffiti (1973).

Seguimos con el doo-wop. Corría 1960 y Kathy Young tenía solo 15 años cuando grabó esta canción, A Thousand Stars, que la catapultó al éxito. Los coros son del grupo The innocents.

Como ejemplo del pop de los 60 figura, en un lugar preeminente, Bobby Vee. The night has a thousand eyes (1962) fue uno de sus mayores éxitos. Escrita por Benjamin Weisman, Dorothy Wayne y Marylin Garrett, en la letra el narrador advierte a su pareja de que no le sea infiel porque la noche tiene mil ojos y él se enterará.

Ahora vamos con un poco de rhythm and blues. Este tema alcanzó el número 1 de la lista de este género. Aunque Land of 1000 dances, compuesta por Chris Kenner, es de 1962, la versión más famosa se la debemos a Wilson Pickett, que la incluyó cuatro años más tarde en su álbum The exciting Wilson Pickett.

Entramos en el siglo XXI con A thousand miles, una canción pop que supuso el debut de Vanessa Carlton. Aparece en su disco Be Not Nobody (2002).

Y nos acomodamos ya en el fértil terreno country con Lefty Frizzell y I love you a thousand ways (1959), en la que el protagonista está dispuesto a probar su amor de mil maneras diferentes.

Años más tarde Willie Nelson nos regaló una versión de este tema.

Webb Pierce y Mel Tillis escribieron A Thousand Miles Ago en 1959 y ambos la grabaron de forma independiente en el curso de sus carreras. Mientras va en un tren de mercancías, un tipo se pregunta por qué su amada le dejó hace mil millas. Os dejo con las dos grabaciones; la de Webb Pierce es de 1959.

Mel Tillis la grabó en 1962.

En su álbum This Time (1993), Dwight Yoakam incluyó su propia composición, A Thousand Miles from Nowhere.

En el segundo álbum de Lee Brice, Hard 2 Love (2012), sonaba Seven Days a Thousand Times, obra del mismo Brice, Billy Montana y Jon Stone. El narrador rememora los siete días de felicidad que gozó con su novia unas vacaciones, y afirma haberlos revivido mil veces.

 

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Premios de la Asociación de la Música Country 2017

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Cincuenta y una. Esas son las ediciones que la Asociación de la Música Country lleva premiando lo más destacado del género. El pasado 8 de noviembre –madrugada del 9 en España– se dieron a conocer los galardones correspondientes a esta edición, cuyas nominaciones se anticiparon ya el 4 de septiembre. La ceremonia, capitaneada por décimo año consecutivo por Brad Paisley y Carrie Underwood (¡no se puede decir que no tengan experiencia en estas lides!), tuvo lugar, como es habitual, en el Bridgestone Arena de Nashville.

El acto estuvo dedicado a recordar las tragedias que han comocionado la geografía estadounidense estos últimos meses, desastres naturales como los huracanes y tormentas que han asolado Puerto Rico, Texas y Florida, o la matanza de Las Vegas durante un concierto de música country de Jason Aldean en el que fallecieron 58 personas. También hubo un recuerdo especial a dos personalidades del country que nos han dejado este año: Glen Campbell, enfermo de Alzheimer desde hacía varios años y en cuyo homenaje sonó Wichita Lineman, y Troy Gentry, componente del dúo Montgomery Gentry, víctima de un accidente de helicóptero de camino a una actuación.

Miranda Lambert sumaba el mayor número de candidaturas, pero los únicos que repitieron galardón fueron Chris Stapleton y Brothers Osborne. Aquí tenéis la relación de premios de este año:

Artista del año: Garth Brooks ha ganado por sexta vez en esta categoría. La primera fue casi al principio de su carrera, en 1991.

Vocalista masculino del año: Chris Stapleton se alzó con el premio por tercer año consecutivo.

Vocalista femenina del año: El año pasado Miranda Lambert se quedó a las puertas, pero éste ha regresado a lo más alto (y van siete).

Álbum del año: From a Room Vol. 1, de Chris Stapleton. El segundo álbum de Stapleton ha sido honrado al igual que su primer trabajo, Traveller, hace dos años.

Single del año: Blue Ain’t Your Color, de Keith Urban. El australiano sacó esta canción en agosto de 2016 dentro de su álbum Ripcord. Fue escrita por Hillary Lindsey, Clint Lagerberg y Steven Lee Olsen.

Canción del año: Better Man, escrita por Taylor Swift e interpretada por Little Big Town. El premio se otorga al compositor de la canción, pero como Taylor Swift no estaba presente en la ceremonia, lo recogieron sus intérpretes.

Artista novel del año: Jon Pardi. Este californiano de 32 años, con dos álbumes de estudio en su haber, fue el único que estrenó su palmarés en la velada.

Dúo vocal del año: Por segundo año consecutivo, Brothers Osborne se proclamaron vencedores en esta categoría.

Grupo vocal del año: Little Big Town. Otros que repiten: es su sexto año consecutivo en el podio.

Vídeo musical del año: It Ain’t My Fault, de Brothers Osborne. El segundo premio de este dúo les llovió por este single, extraído de su disco Pawn Shop, que vio la luz el pasado mes de enero. En el vídeo, los ladrones que roban la tienda llevan máscaras de presidentes de Estados Unidos.

Acontecimiento musical del año: Funny how time slips away, de Willie Nelson y Glen Campbell. Una de las últimas grabaciones de Campbell –que aparece en su último disco Adiós (2017)– fue este tema junto a Willie Nelson.

Músico del año: Mac McAnally. Este guitarrista alcanza su noveno premio en esta categoría, igualando así el récord establecido por Chet Atkins. McAnally ha dejado claro, no obstante, que él no está en absoluto a la altura de Chet…

Billy Joe Shaver, el despegue del outlaw country

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Hace 78 años nacía en Texas nuestro protagonista. Pasó la mayor parte de la niñez con su abuela, tras el divorcio de sus padres. De joven sufrió un accidente laboral en el que perdió dos dedos de la mano derecha, lo que retardó su dedicación a la música y le hizo enfocarse primero en su carrera como compositor. Así, multitud de artistas, como Waylon Jennings en su disco Honky-Tonk Heroes, Elvis Presley, Kris Kristofferson o Willie Nelson, grabaron sus canciones.

Por suerte, se recuperó lo bastante como para poder tocar la guitarra y grabar su propio material. Debutó con el álbum Old Five and Dimers Like Me, uno de los hitos del flamante género del outlaw country. Otros discos suyos fueron When I Get My Wings (1976) o Gypsy Boys (1977). En 2006 entró en el Salón de la Fama de la Música de Texas. Un año más tarde se vio involucrado en un tiroteo en un bar de Texas, incidente del que fue absuelto, ya que se entendió que había disparado en legítima defensa.

Escuchemos el tema que da título a su disco de debut, Old Five and Dimers Like Me (1973). Como dice el título, el narrador no tiene buen concepto de sí mismo, pues no encuentra ningún futuro y se define a sí mismo como carne de “tienda de todo a cien”.

El mismo año Waylon Jennings grabó su versión en Honky-Tonk Heroes.

Willie Nelson hizo lo propio en Me and Paul (1985).

Emmylou Harris la incluyó en All I intended to be (2008). Aquí la canta a dúo con John Starling.

 

Disco del mes (septiembre)

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Este mes ha aterrizado en el mercado el disco de debut de la banda de Texas Midland. Su trabajo lleva por título On the Rocks y apareció el 22 de septiembre de la mano de la discográfica Big Machine.

Compuesto por Mark Wystrach, Cameron Duddy y Jess Carson, el grupo se declara admirador de Dwight Yoakam, y prueba de ello es que su nombre está sacado de una de las canciones de éste, Fair to Midland.

El disco se compone de 13 temas que intentan recuperar el sonido country tradicional, sin desdeñar los gustos que imperan hoy en día. Midland ha merecido los elogios del citado Yoakam, de Tim McGraw o de Willie Nelson, y sus singles están sonando mucho en las emisoras de música country, lo que parece augurar que 2018 será un buen año para ellos.

En febrero recibimos ya el primer aperitivo, Drinking Problem, en forma de single. Fue el tema que dio a conocer al grupo, ya que abría el EP aparecido en octubre de 2016. Escrita por los tres miembros del grupo, junto con Josh Osborne y Shane McAnally, nos presenta a un tipo bebiendo en un bar que no se avergüenza de ello: “La gente dice que tengo un problema con la bebida; lo llaman problema, yo lo llamo solución”.

El segundo single extraído del álbum es Make a Little. Escrito por los mismos que el tema anterior, se trata de una canción optimista en la que el protagonista invita a su pareja a librarse de cualquier tipo de inhibición.

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Hasta siempre, cowboy de lentejuelas

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Ayer el country perdió a otro imprescindible. Glen Travis Campbell –aquí podéis ver su breve reseña biográfica– ha muerto a los 81 años de edad tras una larga lucha contra el Alzheimer.

En su adolescencia y juventud se prendó del arte de Django Reinhardt y decidió consagrar su vida a la música. A los 14 años dejó el colegio y se fue a Los Ángeles a probar fortuna. Su popularidad comenzó en 1967, con By the Time I Get to Phoenix, y ya al año siguiente consiguió todo un hito: superar en ventas a los Beatles en Estados Unidos.

Su creciente popularidad hizo que incluso John Wayne le invitara a actuar en Valor de ley (1969), en un papel nada desdeñable (además, interpretó el tema principal de la película). Entre 1969 y 1972, tuvo un programa propio en el que predicaba la grandeza del country. Willie Nelson, Johnny Cash o Linda Ronstadt, entre otros artistas, pasaron por él.

Pero su carrera había empezado unos años antes. Uno de sus hitos fundacionales tuvo lugar en 1964, cuando los Beach Boys lo llamaron para sustituir a Brian Wilson, que sufría una de sus cíclicas depresiones. Incluso se le puede escuchar tocando la guitarra en Pet Sounds (1966). Tan encantados estaban con su estilo, que le ofrecieron unirse al grupo con carácter permanente, pero Glen declinó la oferta.

En sus más de 50 años sobre los escenarios, Campbell vendió nada más y nada menos que 45 millones de discos. En 2005 fue nombrado miembro del Salón de la Fama de la música country; en una entrevista señaló: “Puedes tener el vocalista masculino y todo eso. Yo me quedó con el Salón de la Fama”. Bruce Springsteen dijo de él: “Tenía una bonita voz, pura, nada sofisticada. Era simple en la superficie pero había un mundo de emociones por debajo”.

A principios de 2011 le diagnosticaron Alzheimer y, consciente de que poco a poco iría perdiendo la conexión con su público, se embarcó en una gira de despedida, Goodbye Tour. Tras finalizarla grabó en Nashville el que sería su último trabajo, Adiós (así, en español), que incluye sobre todo versiones de Harry Nilsson (Everybody’s Talking), Willie Nelson (Funny How Time Slips Away) o Bob Dylan (Don’t Think Twice, It’s Allright) entre otros. El disco, que consta de 12 canciones, fue guardado como oro en paño por su discográfica, Universal Music, que lo sacó al mercado el pasado mes de junio.

Como parte de este pequeño homenaje, vamos a escuchar algunas de sus canciones más conocidas. Entre ellas, Rhinestone Cowboy. Larry Weiss escribió este tema en 1975. La letra habla de un cantante de country al que el éxito le ha sido esquivo pero que aún confía en brillar como un cowboy con lentejuelas.

El primer éxito importante de su carrera fue gracias a Jimmy Webb, quien escribió para él By the Time I Get to Phoenix, una canción de amor en la que el narrador recuerda a su novia, a la que ha dejado, en cada una de las ciudades por las que pasa.

Al año siguiente Webb escribió otro tema para él, Wichita Lineman, en el que un operario de una compañía telefónica no puede dejar de pensar en su amada.

Con su colaborador habitual, el citado Jimmy Webb, abordó un tema candente, la guerra de Vietnam, en Galveston. Mientras cumple con su deber, un soldado sueña con volver a su ciudad natal de Galveston (Texas).

En 1968 consiguió su primer Grammy por Gentle on my Mind, una canción escrita por John Hartford después de ver Doctor Zhivago en el cine. Se trata de una canción de amor en la que dos amantes se citan clandestinamente.

Su último número 1 fue Southern Nights, un tema escrito por Allen Toussaint, quien ya lo había grabado años antes, y en el que evoca las noches sureñas.

 

Gershwin en el recuerdo

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Hoy no es un 11 de julio cualquiera. El calendario nos sopla que en esta fecha se cumplen 80 años de la muerte de uno de los grandes compositores del siglo XX, George Gershwin, que nos dejó, tal día como hoy, a los 38 años de edad a causa de un tumor cerebral. Parafraseando a Don McLean, este fue el día en que murió la música.

Y, aunque Gershwin no se dedicó ni mucho menos al country sino al jazz, al tiempo que componía alguna pieza de música culta, las versiones que os he preparado tienen como protagonistas a grandes nombres del country que le han rendido tributo.

Gershwin fue un músico muy admirado en su época. Sirva como ejemplo la anécdota del viaje que hizo el compositor francés Maurice Ravel a Estados Unidos, en la que aprovechó para cumplir su sueño: una velada en la que Gershwin le deleitó con algunas de sus composiciones. Mucho más joven que el creador del Bolero, George le propuso que le diera clases de música, a lo que este se negó diciendo: “¿Por qué quiere ser un mal Ravel si ya es un Gershwin de primera?”

El homenaje más nutrido a George Gershwin llegó de la mano de Willie Nelson, quien hace año y medio publicó su disco Willie Nelson Sings Gershwin, del que ya hemos hablado aquí. En aquella entrada escuchamos tres temas, Summertime, Let’s Call the Whole Thing Off, junto a Cindi Lauper, y Someone to Watch Over Me; así que hoy pincharemos otras versiones del mismo. El disco se abre con But Not For Me, una canción de 1930 que a los más cinéfilos os sonará porque aparecía en Manhattan (1978), de Woody Allen, Cuando Harry encontró a Sally (1989), de Rob Reiner, o Cuatro bodas y un funeral (1994), de Mike Newell. En la letra, escrita por su hermano mayor y colaborador habitual Ira Gershwin, el protagonista duda de que todo lo bueno que hay en la vida esté hecho para él: “Están escribiendo canciones de amor pero no para mí; allá arriba brilla una estrella de la suerte pero no para mí”.

En 1924 Gershwin compuso Somebody Loves Me, esta vez con la colaboración de Buddy DeSylva y Ballard MacDonald.

Una de las versiones de este tema se la debemos al grupo de doo-wop The Four Lads, que la versionó en 1952.

Escuchemos ahora la última composición que hizo Gershwin, Love is Here to Stay –con letra de su hermano Ira, tras el fallecimiento de aquel–, que apareció por primera vez en The Goldwyn Follies, un musical de 1938. Lo eterno e inamovible del amor es su argumento: “Dentro de un tiempo, las Rocosas se caerán, Gibraltar se derrumbará, pero nuestro amor está aquí para quedarse”.

En Embraceable You, Willie Nelson colaboró con Sheryl Crow. Fue escrita en 1928 como una canción lenta de amor a la mujer que “saca al gitano que hay en mí”.

En 1937 Gershwin fue tentado, al igual que muchos artistas de la época, por la Meca del Cine, y se trasladó a California para componer bandas sonoras. Su primera película fue Ritmo Loco (Shall We Dance), de la que salió una canción nominada al Oscar, They Can’t Take That Away From Me (que perdió, a mi juicio injustamente, con Sweet Leilani). Escuchemos a Willie Nelson en esta canción que nos habla de una relación que ha terminado y de la que, al menos, quedan los recuerdos: “El modo en que sonríes rayos de sol, el modo en que tomas el té, el modo en que llevas el sombrero, el modo en que bailábamos hasta las tres, eso no me lo pueden quitar”.

Este tema ha sido versionado en multitud de ocasiones; Ray Charles lo hizo en este directo de 1991.

De la misma banda sonora rescatamos They All Laughed, una canción de ritmo alegre en la que el protagonista no está dispuesto a admitir que se rían de la relación que ha iniciado. “Todos se rieron de Cristóbal Colón cuando dijo que la tierra era redonda, todos se rieron cuando Edison grabó el sonido, cuando Wilbur y su hermano dijeron que el hombre podía volar –los hermanos Wright se consideran los pioneros de la aviación–, le dijeron a Marconi que el telégrafo era un fraude. Se rieron de nosotros y ¡cómo!, pero, ¿quién ríe el último ahora?”

Aparte de Willie Nelson, también Linda Ronstadt ha grabado algunas canciones de George Gershwin. De su disco What’s New (1983), escuchemos, de forma consecutiva, I´ve Got a Crush on You (“Estoy enamorado de ti”) y Someone to Watch Over Me (“Alguien que me cuide”).

También versionada por Linda Ronstadt fue But Nor For Me, en esta ocasión en su álbum For Sentimental Reasons (1986).

En 1935, Gershwin se embarcó en el proyecto de componer una ópera, Porgy and Bess. Uno de sus temas más conocidos es Summertime, concebida como una nana para arrullar a un bebé: “Es verano y la vida es fácil”. Os dejo con la versión de Ricky Nelson de 1962.

Para terminar con este pequeño homenaje de iconos del country a George Gershwin, Ronnie Milsap se despide por hoy con su versión de But Not For Me en Just for a Thrill (2004).

 

Disco del mes (mayo)

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Cuando alguien saca un álbum de debut tan potente como lo hizo Chris Stapleton con Traveller hace dos años, que arrasó entre crítica y público, a buen seguro siente la presión de no defraudar con su siguiente trabajo… y no lo ha hecho.

Ha vuelto a repetir con el mismo sello discográfico –Mercury Nashville– y el mismo productor –Dave Cobb–. La principal diferencia radica en su duración. Su nuevo disco, From a Room: Volume 1, es de poco más de media hora, la mitad que el anterior, aunque todo apunta a que la segunda parte no se hará esperar, y en otoño disfrutaremos del volumen II. Este, el primero, ha visto la luz el 5 de mayo, justo dos años después de que saliera Traveller. A la hora de escribir las letras, Stapleton ha estado presente en todas ellas, excepto en Last Thing I Needed, First Thing This Morning. El éxito no se ha hecho esperar, y en la primera semana vendió más de 200.000 unidades. Lejos quedan los tiempos en que Stapleton era un semidesconocido que formaba parte del grupo de bluegrass The Steeldrivers, o del de rock sureño The Jompson Brothers. Hasta ahora ha salido un single, Either Way, escrito hace unos años por Stapleton, Tim James y Kendall Marvel. Se trata de una balada country en la que una pareja finge una vida perfecta, cuando, en realidad, su amor murió hace tiempo.

Lee Ann Womack lo había incluido en Call Me Crazy (2008).

Escuchemos su espléndida versión de Last Thing I Needed, First Thing this Morning. El protagonista de este tema, obra de Gary P. Nunn y Donna Farar, cuenta que todo lo que podía pasarle hoy le ha salido mal: el cartero le ha llevado una carta reclamando una deuda, ha derramado el café, la alarma no ha sonado y, para colmo, su novia le ha dejado.

Willie Nelson ya la había grabado en 1982 en su disco Always on My Mind.

Chris Stapleton y Casey Beathard compusieron Up to no good livin’, que Chris canta con la colaboración de su mujer, Morgane. Narra la historia de un tipo que tuvo problemas con el alcohol pero ya los ha superado y se siente molesto porque su mujer no confía en él.

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Disco del mes (abril)

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Hoy la mayor leyenda viva del country cumple 84 años y lo ha celebrado de la forma que mejor sabe, sacando un nuevo disco, algo en absoluto excepcional si tenemos en cuenta que en los últimos diez años hemos asistido al nacimiento de otros tantos álbumes de su autoría, sin contar sus discos en directo o en colaboración.

Me refiero, claro, a Willie Nelson, que ayer sacó al mercado God’s Problem Child. Haciéndome eco de lo que publicó Los Angeles Times al reseñar este disco, las dos máximas principales en las que se apoyan sus letras son “Nadie se hace más joven” y “nadie sale de aquí vivo” (en alusión a la vieja canción de Hank Williams).

El disco, compuesto por trece canciones, ha sido producido por su colaborador habitual Buddy Cannon, de Legacy Recordings, una división de Sony Music. Y parece que Willie no se ha planteado aún el retiro, ya que ha anunciado que tiene listo otro álbum grabado junto con sus hijos Lukas y Micah Nelson, si bien ignoramos su fecha de salida.

De momento hemos podido disfrutar de tres vídeos de God’s Problem Child. El primero pertenece al primer single, A Woman’s Love, escrito por Sam Hunter y Mike Reid. Se trata de una canción de amor en la que Nelson proclama: “Hace falta el amor de una mujer para ver la luz, es el amor de una mujer lo que te da vida”.

En It Gets Easier, el segundo single, Willie aborda el tema de la muerte: “Cada vez se hace más fácil, a medida que envejecemos, decir: ‘Hoy no’”. A buen seguro, las muertes de varios gigantes de la música en 2016 habrán inspirado esta suerte de elegía, y quizá ninguna le afectara tanto como las de Merle Haggard o Leon Russell, cuya última grabación también aparece en este disco, en la pista que le da título.

El tercero de los vídeos es Old Timer, de Donnie Fritz y Lennie LeBlanc. En esta melancólica balada, Willie, que colabora con el intérprete de armónica Mickey Raphael, reflexiona acerca de la mortalidad: “Has estado en todas las carreteras, quemado todos tus puentes, encontrado el perdón, crees que todavía eres un joven jinete, hasta que te miras en el espejo y ves a alguien de los viejos tiempos”.

La canción con la que se cierra el disco es He Won’t Ever Be Gone, escrita por Gary Nicholson. En este caso, nos encontramos ante un tributo a Merle Haggard, con quien grabó su último disco, Django and Jimmie; y en su letra descubrimos varias referencias a algunos de los éxitos de éste, I’m a Lonesome Fugitive, Mama Tried o Branded Man.

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Enjaulados (I)

enjaulado

Hace un par de meses, a propósito de la canción You Never Even Called Me By My Name, os comentaba que David Allan Coe dijo con sorna que una canción country no era del todo perfecta si no hablaba de temas como “mamá, trenes, emborracharse o la prisión”.

Pues bien, en la serie que comienza hoy me voy a centrar en una de esas líneas: la prisión, empezando por algunos cantantes que dieron con sus huesos en la cárcel, la mayoría de las veces por delitos menores, y cuya experiencia les sirvió, en ocasiones, de inspiración para componer sus canciones.

Sabido es que Willie Nelson siempre ha tenido una relación muy íntima con la marihuana y que ha abogado por su legalización (de hecho, ha creado su propia marca de hierba para venderla en los pocos estados en los que ya es legal con fines recreativos y medicinales). Este coqueteo le ha supuesto algún que otro problema con la justicia. Hace más de 40 años, en una gira por las Bahamas junto a Hank Cochran, los oficiales de aduana hallaron una pequeña cantidad de cannabis en su equipaje, a resultas de lo cual fue encarcelado (lo liberaron después de que su amigo Cochran pagara la fianza). En 1994 se repitió la historia, esta vez cerca de Waco, Texas: detenido, no pudo asistir a la ceremonia de los Grammy ese año. En 2006 le encontraron marihuana y champiñones alucinógenos –champiñones mágicos– en el autobús en el que viajaba junto con otros músicos de gira por Louisiana. Y no sería la última vez: en 2010, fue arrestado en su estado natal, Texas, también por posesión de drogas, si bien entonces se libró de ir a la cárcel al pagar una multa de 2.500 dólares. Incluso el fiscal bromeó en la vista y le dijo que le dejarían marchar si tocaba para ellos Blue Eyes Cryin’ in the Rain. La jueza no se lo tomó muy bien, observó que aquella no era una corte de bufones, y que ella no se dejaba cegar por las estrellas de la música. De momento, el caso sigue pendiente…

Escuchemos Roll me up and smoke me when I die, tema que, como se deduce del título, sintetiza su pasión por la marihuana. El tema, obra del propio Willie, está incluido en Heroes (2012), y cuenta con la colaboración de Jamey Johnson, Kris Kristofferson y Snoop Dogg, este último ajeno al country. El disco fue producido por Buddy Cannon en colaboración con John Colgin, Rich Alves y Mike McQuerry. Por cierto, el álbum en principio se iba a llamar como la canción, pero finalmente le cambiaron el título por Heroes, ya que temían que los sectores más conservadores del país se mostraran reacios a comprarlo y las ventas se resintieran.

No está aquí: ha resucitado

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Esta semana tan intensa para el mundo cristiano toca a su fin con el Domingo de Resurrección, que celebraremos aquí con otro tema góspel.

It is no secret what God can do fue escrito a principios de la década de los 50 por Stuart Hamblen. Este había gozado de cierto éxito en los primeros tiempos del country y es considerado uno de los primeros cowboys cantantes, que proliferaron en la radio y el cine allá por los años 30. Su estilo de vida –dio varias veces con sus huesos en la cárcel por delitos de desorden público– no hacía pensar, ni mucho menos, que terminaría escribiendo canciones de temática religiosa, si bien era hijo de un pastor metodista de Texas.

En la época en que trabajaba en el mundo del espectáculo en California, se hizo amigo del actor John Wayne y del predicador Billy Graham y, gracias a este último, se convenció de que tenía que cambiar de vida. Y tanto fue así, que en las elecciones presidenciales de 1952, las que ganó Eisenhower, fue candidato por el Partido de la Prohibición, aunque no consiguió más que unos 70.000 votos. Su aversión por el alcohol le ocasionó, por cierto, no pocos problemas con los patrocinadores de su programa, ya que se negaba a anunciar bebidas alcohólicas.

Según cuenta la leyenda, en una conversación con su amigo John Wayne, sorprendido este por su “reforma”, Hamblen le dijo: “No es ningún secreto lo que Dios ha hecho por mí”, a lo que el actor replicó que eso sonaba a canción y le recomendó que se pusiera manos a la obra para escribirla.

Hamblen le hizo caso y el resto es historia. El consejo de John fue óptimo, y la canción se considera hoy el primer crossover hit –un éxito que cruza las fronteras de su género– del góspel. A modo de ejemplo, llegó al número 1 de las listas pop gracias a las versiones de Jo Stafford o Elvis Presley, entre otros.

La letra habla del inmenso poder de Dios en nuestras vidas: “No es ningún secreto lo que Dios puede hacer; lo que ha hecho por otros lo hará por ti. Con los brazos abiertos, te perdonará”.

La primera grabación de este clásico es la de Bill Kenny, del grupo The Ink Spots junto con The Song Spinners, en 1951.

Ese mismo año Jo Stafford hizo su propia versión.

Escuchemos ahora una del propio autor, Stuart Hamblen, en su álbum It is no secret (1956).

En España, Elvis Presley es recordado sobre todo por su faceta rock, pero en Estados Unidos sus grabaciones góspel gozaron de gran éxito. En 1957 grabó It is no secret what God can do, que vio la luz en Elvis’ Christmas Album.

Su éxito hizo que todo el mundo quisiera incorporarla a su repertorio. Al año siguiente lo hizo Jim Reeves en God Be with You.

Willie Nelson la incluyó en How Great Thou Art (1996), con un espléndido acompañamiento de piano.

En 2007 apareció la recopilación Ultimate Gospel, de temas de esta naturaleza grabados por Johnny Cash a lo largo de su vida.

Por último, escuchemos la versión de la conocida reina del góspel Mahalia Jackson.