Un músico en la corte del rey Gustavo

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Esta mañana nos sorprendía la noticia de que el premio Nobel de Literatura recaía, por primera vez, en un compositor y cantautor, Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”. No podía ser una decisión más acertada, pues el Comité Nobel reconoce la importancia de la letra de las canciones, algo sobre lo que siempre he hecho hincapié desde esta humilde tribuna, River of Country.
Este reconocimiento se viene a sumar a los que Dylan ha cosechado en sus más de 50 años de carrera, jalonados por cerca de 80 discos (el último, Fallen Angels, apareció en mayo de este año): 11 Grammys, un Globo de Oro, un Oscar, el Pulitzer, miembro del Salón de la Fama de Compositores, la medalla de EE.UU. de la libertad otorgada por Obama… Tampoco era un extraño en el paraíso sueco: en 2000 fue merecedor en ese país del Polar Music Prize, el llamado Nobel de la Música.
Aunque su nombre llevaba años sonando entre los candidados, el hecho de que no escribiera novelas o ensayos, sino canciones, hacía que la consecución del premio no pareciera muy probable.
Pionero del rock and roll y maestro del folk, en temas como Like a Rolling Stone, Blowing in the Wind o A Hard Rain’s a-Gonna Fall está muy presente el componente de crítica social. Sin embargo, el versátil Dylan se ha bandeado bien en todos los estilos (blues, gospel, rockabilly e incluso pequeñas incursiones en el jazz en su último disco).
La música country jugó un papel decisivo en los inicios de su carrera. Durante su infancia era oyente habitual de emisoras locales de country, lo que lo llevó a interesarse también por el folk. En su recopilatorio Biograph (1985), que incluía una entrevista con Cameron Crowe, decía: “El rock and roll para mí no era suficiente. Había grandes frases pegadizas y ritmos atrayentes pero las canciones no eran serias ni reflejaban la vida de una forma realista. Esto cambió cuando conocí la música folk. Las canciones tienen más desesperación, más tristeza, más triunfo, más fe en lo sobrenatural y sentimientos más profundos”.
Los grandes clásicos del country comparten con el folk esta verdad, y Dylan se lanzó de cabeza al género. Sin más, vamos a escuchar algunas de sus canciones country más significativas. A lo largo de su discografía, encontramos tres discos fundamentalmente country: John Wesley Harding (1967), Nashville Skyline (1969) y New morning (1970).
Del primero de ellos, escuchemos I’ll Be your Baby Tonight, en el que destaca el uso de la pedal steel guitar, uno de los instrumentos country por antonomasia.

El siguiente trabajo de Dylan, también para la Columbia, fue Nashville Skyline, una inmersión en toda regla en el country –el disco fue presentado en el programa de Johnny Cash–. Una de sus canciones más recordadas, Lay, Lady, Lay, iba a aparecer en la película Cowboy de medianoche, pero no llegó a tiempo para el montaje. Se trata de una bella canción de amor en la que el narrador se prepara para pasar una noche de pasión junto a su pareja: “Cualesquiera colores que tengas en la mente, yo te los mostraré y los verás brillar”.

Escuchemos ahora una de las tomas eliminadas del disco, One more night. El narrador habla de su soledad después su reciente ruptura y admite con resignación que “una noche más, se ven las estrellas y la luna brilla pero ninguna luz brillará sobre mí”.

If not for you pertenece a New Morning (1970). El protagonista enumera todo lo que le debe a su pareja: “Si no fuera por ti la lluvia se acumularía, el cielo caería y el invierno no tendría primavera”.

Por último, escuchemos You Ain’t Going Nowhere, incluida en Greatest Hits Vol. II (1971) pero escrita con anterioridad, coincidiendo con el festival de Woodstock de 1967. La canción aparece en la banda sonora de I’m Not There (2007), de Todd Haynes. La letra habla de la futilidad de la vida, repleta de hechos anecdóticos que no conducen a ninguna parte.

La ceremonia de entrega, presidida por el rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, tendrá lugar el próximo 10 de diciembre.

Un artista único que deja un hueco difícil de llenar

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Con estas palabras el agente de Cocker dio a conocer la noticia de su muerte en Colorado, a los 70 años de edad. Joe Cocker nació en Sheffield (Inglaterra) y comenzó su extensa carrera en 1961 bajo el nombre artístico de Vance Arnold.
Muy recordada fue su intervención en el festival de Woodstock de 1969, a partir de la cual eclosionó su carrera, que se resume en nada menos que cuarenta discos y a la que puso el broche de oro el pasado mes de junio, con un concierto en el Hammersmith Apollo de Londres.
Aunque Cocker siempre será recordado por su trayectoria en el rock y su voz de tintes soul, en su último trabajo, Fire it Up (2012), hizo una pequeña incursión en el country, con la canción I´ll Walk in the Sunshine Again, obra de Keith Urban.

Comparadla ahora con la interpretación de su autor, Urban, también un cantante de éxito en el género.

Mama Tried. Merle Haggard, 1968

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Escuchemos hoy una de las grandes canciones del country, o, para no pecar de grandilocuencia, de Merle Haggard, que es, sí, uno de los maestros del género. No es una canción enteramente autobiográfica, aunque las experiencias personales de Haggard –arrestado en varias ocasiones a lo largo de su vida– le inspiraron algunos fragmentos.
Trata de un chico, huérfano de padre –Haggard también lo era–, que comienza una vida delictiva y termina en prisión. “A pesar de todas las enseñanzas dominicales –dice– me dirigía hacia el mal hasta que mamá no pudo retenerme más”. El narrador se lamenta por el dolor que ha causado a su madre, tras ser condenado a cadena perpetua, sin derecho a libertad condicional, cuando sólo tenía 21 años. El culpable es solo él. Su madre, queda claro, intentó educarle mejor.
Os dejo con la grabación original de Merle Haggard en 1968.

The Grateful Dead la cantó en el festival de Woodstock en 1969.

Este mismo año The Everly Brothers la grabaron para su álbum Roots.

Joan Baez la interpretó en 1969, aunque su versión no vio la luz hasta 1993 en Rare, Live and Classic.

Para terminar, la versión de otro de los representantes del outlaw country, Johnny Cash.

El Blues ya no será lo mismo

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Permitidme que hoy nos salgamos del terreno country para rendir homenaje a una figura de la Música, así, con mayúscula, desaparecida ayer mismo.
Me refiero a Johnny Winter, nacido en Beaumont, Texas, en 1944. Su debut profesional tuvo lugar en 1968, en un concierto de Mike Bloomfield, pero su pasión por la música se remonta a sus años mozos, cuando actuaba con su hermano Edgar en modestos espectáculos musicales. Desde entonces, Johnny no dejó de trabajar, hasta alcanzar un total de 18 discos y dejar otro a las puertas, Step Back, cuya publicación está prevista para el próximo 2 de septiembre. Aparte de ser uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, Winter también se dedicó a la producción, amparando, por ejemplo, al gran Muddy Waters, con quien tocó –uno de sus sueños– a finales de los 70.
En 1968, como ya he apuntado, le surgió su gran oportunidad cuando los directivos de la Columbia le ofrecieron un contrato de 600.000 dólares. Al año siguiente, actuó en el legendario festival de Woodstock.
Winter ha deleitado al público español en varias ocasiones, la última el pasado mayo, en una gira que le llevó por Bilbao, Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca.
Os dejo aquí con una de sus composiciones, Leland Mississippi Blues (1969), reeditada por última vez en febrero de 2014 en el recopilatorio True to the Blues, con motivo de su cumpleaños.