Disco del mes (noviembre)

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El 18 de noviembre aparecía en el mercado el quinto disco de High Valley, un grupo compuesto por dos hermanos canadienses, Brad y Curtis Rempel, que ahora han dado el paso al mercado estadounidense. El álbum, que lleva por título Dear Life –la canción con la que se abre el disco–, supone el debut de los hermanos con Warner Music Nashville y Atlantic.
El primer single ha sido Make You Mine, un tema que el dúo ha recuperado de su trabajo anterior, County Line (2014). Hasta la fecha ha sido el mayor éxito del grupo en EE.UU. La canción fue escrita por Brad Rempel, Ben Stennis y Seth Mosley (que también produce este disco) y cuenta con la colaboración especial de Ricky Skaggs, que le da un toque bluegrass. Con su inclusión apostaron sobre seguro, ya que ya había sido todo un fenómeno en Canadá. Es uno de esos temas que levanta el ánimo. Habla de la felicidad que siente el narrador ante la perspectiva de hacer suya a su novia: “Eres un aleluya, un domingo por la mañana, todo lo que necesitaba y quería, bajo este cielo de luna pálida te voy a hacer mía”.

Escuchemos ahora la canción que le da título. Sobre la génesis de Dear Life, Brad dijo que la idea surgió de una conversación que tuvo con su mujer acerca de cómo nos aferramos a nuestra “querida vida”. La otra mitad del grupo, Curtis, agregó: “Siento que realmente habla a todo el mundo. Todos tenemos esa carta a la vida que nos ronda y queremos dejar nuestra marca”.

Por último, escuchemos un ejemplo de la vertiente más country-pop del disco, Young Forever, todo un himno al anhelo de la eterna juventud. El single se presentó en septiembre de forma promocional.

Dear Life en Amazon

Con nombre propio (XI)

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Fue una pena que el grupo que vamos a escuchar ahora se desintegrara en 2014. The Civil Wars, un dúo compuesto por Joy Williams y John Paul White, se dedicaba al género Americana, fusionándolo con el blues rock. Así sucede en Oh Henry, perteneciente a su álbum The Civil Wars (2013). La protagonista es la esposa de un hombre que vive su vida al límite, no pasa por casa, y la tiene abandonada. La mujer le suplica que siente la cabeza, porque “lo que no necesitamos es otra tumba en esta ciudad. Tú y yo sabemos que al final de la carretera prohibida hay un agujero a dos metros bajo tierra”.

Kris Kristofferson homenajea en Ramblin’ Jack a su amigo y compositor de música folk Ramblin’ Jack Elliott, de 85 años de edad, que llegó a coincidir con la leyenda Woodie Guthrie. Escrita en 2012, fue incluida en el disco Feeling Mortal. Kristofferson dijo de Elliott: “Es como William Blake y Bob Dylan y otra gente que solo cree y vive para la poesía que puedan crear. Eso es probablemente lo que yo intentaba ser”.

El primer disco de John Prine, del que ya hemos escuchado un tema en esta serie, incluye otra canción con nombre propio. En esta ocasión se trata de un personaje ficticio, Sam Stone, que vuelve de la guerra de Vietnam (aunque la canción no cita este conflicto explícitamente, salió en 1971, y “si has orejas, oyas”, que decía el Arcipreste). Su adaptación a la vida civil no le resulta nada fácil y se refugia en la heroína: “Hay un agujero en el brazo de papá donde se va todo el dinero”. Al final, muere por sobredosis, un desenlace más habitual de lo que pensamos entre los veteranos de guerra. Escuchemos ya Sam Stone.

Poco después, la versionó Johnny Cash. En la composición original de John Prine hay un verso que dice, al lamentarse del camino que ha tomado el protagonista, “Jesús murió por nada, supongo”. Cash, que era creyente, lo cambió por este otro: “Papá debió de sufrir mucho entonces, supongo”.

Nuevas generaciones en el Grand Ole Opry

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En sus 90 años de historia, multitud de artistas han pasado por el Grand Ole Opry, tantos que, lógicamente, no habría espacio para enumerarlos todos. Tradicionalmente, actuar aquí ha sido el sueño de cualquier artista que se dedicara al country. Pero hablemos del estado de esta institución en la actualidad. Tras la reciente muerte de Jean Shepard –aquí podéis ver la entrada que le dediqué–, quedan 61 miembros en el Grand Ole Opry: hoy vamos a centrarnos en los más jóvenes y a escuchar alguna de sus interpretaciones más memorables en este recinto.
Carrie Underwood es la benjamina, nació en 1983. Además, fue elegida miembro con solo 25 años, otro récord. Como manda la tradición, fue otro socio del Opry, Garth Brooks, el encargado de “oficializar” su nombramiento. Veamos el vídeo de la noche en que entró en el Grand Ole Opry y cantó Jesus, take the Wheel a dúo con Vince Gill. El tema pertenece a su disco Some Hearts (2005), y fue escrito por Brett James, Hillary Lindsey y Gordie Sampson. La letra nos presenta a una madre, que está pasando por un mal momento y que, en Nochebuena, se dirige en coche a la cena familiar junto con su hijo recién nacido. Está punto de perder el control del vehículo, pero ve con alivio que su hijo está a salvo. Jesús ha tomado, pues, el volante, el control de su vida.

El siguiente en la lista es Josh Turner, nacido en noviembre de 1977. En octubre de 2007 el Grand Ole Opry se fijó en él para engrosar sus filas, invitado por el veterano Vince Gill. Escuchemos su dúo con Lorrie Morgan, también del Grand Ole Opry, interpretando Golden Ring. Popularizada por George Jones y Tammy Wynette en 1976, cuenta la historia de un anillo de boda que compra una pareja en una tienda de empeños y que vuelve a ella cuando el amor se acaba.

Por último, Blake Shelton, a sus 40 años, lleva seis como miembro de esta institución, a la que fue invitado por Trace Adkins. Escuchemos su éxito Gonna, que pertenece al álbum Bringing Back the Sunshine (2014).

Con nombre propio (X)

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Empezamos hoy con uno de los grupos más interesantes del panorama country actual, Old Crow Medicine Show, que en 2013 entró en el Grand Ole Opry. Levi pertenece a su disco Carry Me Back (2012). Su protagonista fue un personaje real, el teniente Leevi Barnard, que murió en un ataque suicida en un mercado de Bagdad en 2009. Cuando los componentes de Old Crow Medicine Show supieron que la canción preferida de este soldado era su emblemática Wagon Wheel, le dedicaron este tema en su honor.

El segundo álbum de Zac Brown Band fue You Get What You Give (2008). En él se incluye Martin, que cuenta con la colaboración del guitarrista de bluegrass Tony Rice. Su protagonista no es nadie que se llame así, sino su guitarra de marca Martin, una empresa que lleva fabricando estos instrumentos desde hace casi 185 años. Significa tanto para él, su guitarra, que habla de ella como si fuera una persona: “Hace falta afinarla bien para que vuelva en sí, pero es una gran parte de mí y nunca me desharé de ella”.

El protagonista de la siguiente canción, Ned Kelly, fue un forajido australiano que vivió en el siglo XIX y se convirtió en un icono para el país, glorificado y vilipendiado a partes iguales. Finalmente, acusado del asesinato de tres policías y varios robos a bancos, fue condenado a morir en la horca. Al igual que otras canciones folk, cuenta con varias versiones con diferentes letras. Escuchemos las tres más conocidas. En primer lugar, la de Johnny Cash.

El considerado pionero de la música country australiana –aunque nacido en Nueva Zelanda–, Tex Morton, la grabó en 1939.

En 1970 se rodó una película sobre su figura. No sería la última vez, pues en 2003 se volvió a hacer una versión centrada en su vida. La banda sonora de la primera estaba plagada de música country, interpretada por Kris Kristofferson y Waylon Jennings; en concreto, Waylon es quien canta el tema principal.

Jimmy Driftwood, el profesor que componía canciones

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James Corbitt Morris nació en Arkansas en 1907. Su padre era cantante de folk, y aprendió a tocar la guitarra en el instrumento casero de su abuelo. Aun así, orientó su carrera profesional a la enseñanza y se hizo maestro, compaginando sus dos pasiones: la enseñanza y la música. Empezó a componer canciones, fundamentalmente de temática histórica, para suscitar el interés de sus alumnos por esta disciplina.
Uno de sus temas más recordados abordaba, por ejemplo, la batalla de Nueva Orleans -en 1814 la recién creada nación americana luchó contra los británicos, que intentaban recuperar el territorio perdido treinta años antes-. Editada en 1959, había sido escrita en 1936. Aquí podéis ver la entrada que dediqué a este clásico y escuchar la icónica versión de Johnny Horton, que la popularizó.
Prolífico autor, Driftwood escribió unas 1.000 canciones, de las que se conservan unas 300. Lo cierto es que no se dedicó en serio a la música -era una mera herramienta para apoyar su labor docente- hasta los 50 años. Fue entonces cuando un editor de Tennessee se fijó en él y le ofreció un contrato discográfico. Su popularidad llegó a tales extremos, que lo invitaron a cantar ante Nikita Kruschev en su histórica visita a EE.UU. de 1959, de la que el soviético se llevó un recuerdo de la música tradicional americana. Sus canciones fueron grabadas por Eddy Arnold, Johnny Cash o Hawkshaw Hawkins, entre otros. Murió a los 91 años en su Arkansas natal.
He had a long chain on, grabada en 1960, se inspira en una historia que le contaron. Durante la Guerra de Secesión, algunos hombres de Arkansas se negaron a luchar y fueron encarcelados por desertores. En aquel entonces los prisioneros eran encadenados con grilletes. Pues bien, uno de ellos consiguió escapar, y la canción relata cómo fue a pedir comida a la granja de un lugareño y este no se la negó. Nos encontramos ante una crítica a las condiciones inhumanas de los presidiarios: “No parecía un atracador, no parecía un ladrón, su voz era suave como la luz de la luna, un rostro lleno de pena y dolor”. Está disponible en el recopilatorio Americana, que Bear Family Records sacó en 1998, pocos meses después de su muerte. Escuchémosla.

Uno de los mejores grupos de folk de los años 60, Peter, Paul and Mary, nos regaló esta versión en In the Wind (1963).

Robert Earl Keen, Jr. la actualizó en su álbum What I Really Mean (2005).

Becky Buller, una violinista de bluegrass nominada en la pasada edición de los International Bluegrass Awards, la interpretó con su grupo.

Con nombre propio (IX)

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Mary Chapin Carpenter basó su John Doe No. 24 en una historia real que tuvo lugar en 1945. Un joven negro, quizá indigente, fue detenido por la policía por vagabundeo y recluido en una institución del estado. Los esfuerzos de las autoridades por contactar con su familia fueron en vano y el hombre permaneció encerrado con el nombre de Juan Nadie Nº 24. Cuando Carpenter leyó su necrológica en el periódico en 1993, le dedicó esta canción. El tema, narrado por el misterioso hombre, apareció en su álbum Stones in the Road (1994).

Johnny Cash, escrita por John Rich, Vicky McGehee y Rodney Clawson, fue grabada por primera vez por Tracy Byrd en 2005. El narrador acaba de dejar su trabajo, e intenta convencer a su pareja de que hagan juntos un viaje a Las Vegas, se casen y no vuelvan nunca. “No te preocupes por despedirte de tu madre, le enviaremos una postal desde el lado salvaje”. En este proyectado viaje por carretera, pondrán una y otra vez la música de Johnny Cash.

Escuchemos ahora la versión que presentó Jason Aldean dos años más tarde en su disco Relentless.

Merle Haggard escribió Leonard para su álbum Back to the Barrooms (1980). Se trata de un homenaje a su amigo Tommy Collins –ese era su nombre artístico: realmente se llamaba Leonard Raymond Sipes–, que escribió grandes éxitos para Haggard, entre ellos algunos de sus múltiples números 1. Cuando Collins se enteró de que su ídolo Haggard había compuesto una canción para él, se sintió profundamente honrado. Collins moriría unos años después, en 2000. La letra resalta su influencia en crear el sonido Bakersfield y reconoce su deuda con él: “Me sirvió de inspiración y me enseñó a escribir una canción country”.

Un revulsivo contra la esclavitud

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Hablemos hoy de uno de esos temas herederos de la tradición popular cuyos orígenes se pierden en la nebulosa de los tiempos. Me refiero a Michael, row the boat ashore, una canción ya conocida en tiempos de la Guerra Civil o Guerra de Secesión. Ignoramos el nombre de su autor o autores, pero no se nos escapa que este espiritual negro empezó a cantarse por los esclavos de la isla de Santa Elena, en Carolina del Sur (colonia fundada, por cierto, en el año 1566 por un asturiano, es decir, uno de los primeros asentamientos europeos de lo que hoy es Estados Unidos).
La canción, consuelo para los esclavos que trabajaban en las plantaciones, no tardó en convertirse en un símbolo para los abolicionistas. Recopilada en 1867 en el libro Slave Songs of the United States –obra de Charles Pickard Ware, William Francis Allen y Lucy McKim Garrison–, esta tonada folk sería revitalizada en los años sesenta del pasado siglo por el movimiento de los derechos civiles.
Se trata de una canción de corte religioso y, como suele ocurrir en los temas de tradición popular, la letra no presenta una única versión. En todas ellas se invoca al arcángel San Miguel para que preste su ayuda a los esclavos en su esfuerzo por llevar remando la barca hasta la orilla, y cita también el río Jordán, lugar donde, según la Biblia, fue bautizado Jesucristo.
The Highwaymen fue un grupo folk de cinco miembros, una de cuyas cumbres fue su versión de este tema, con el título Michael (1960).

El que ha sido considerado el artista británico de más éxito antes de los Beatles, Lonnie Donegan, consiguió un gran éxito en el mercado de su país en 1961.

Pete Seeger, redescubridor de la música popular americana, la incluyó en sus discos en varias ocasiones, la primera en el álbum en directo Sing Out with Pete! (1961).

Escuchemos ahora una versión en clave rock, interpretada por Johnny Rivers en Johnny Rivers Rocks the Folk (1965).

El cantante hispano Trini Lopez la incorporó a The Folk Album (1965).

Peter, Paul and Mary la interpretaron en Around the Campfire (1998).

La cantante israelí Rika Zaraï hizo una versión en francés, Michaël est de retour (1964).

Con nombre propio (VIII)

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Buttermilk John es el homenaje que Vince Gill rindió a su colaborador durante veinte años, el guitarrista John Hughey, fallecido en 2007 y apodado Buttermilk John, porque lo que más le gustaba era el suero de leche y el pan de maíz. “Dio a mi música una gran definición”, reconoció Gill. En los años 60 y 70, había colaborado también con otro de los grandes, Conway Twitty. La canción no se olvida de la mujer de Hughey, un tributo al amor que se profesaban; fueron inseparables hasta el final.

Vamos con otra canción de homenaje, en este caso de Toby Keith a Chuck Goff, su bajista durante un cuarto de siglo, que murió en 2013 en un accidente de coche. Se titula Chuckie’s Gone, y pertenece a su álbum Drinks After Work. Keith la sitúa en el tornado que azotó Oklahoma poco después del accidente de su amigo.

No fue esa la única canción que Toby Keith dedicó a un amigo muerto. En 2009 compuso Crying For Me (Wayman’s Song) en recuerdo de Wayman Tisdale, un músico de jazz y jugador de baloncesto que falleció de cáncer. Keith se muestra convencido de que su amigo está en un lugar mejor: “No lloro porque lo sienta por ti, lloro por mí”.

Hank it aparece en el disco de debut de Justin Moore, Justin Moore (2009). Escrito por él mismo junto con Brian Dean Maher y Jeremy Stover, se trata de un tema autobiográfico que hace referencia a sus giras con Hank Williams, Jr. La letra dice que para ser un verdadero chico country, tienes que hacerlo al modo de Hank.

It’s Your Call. Reba McEntire, 1992

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Vamos hoy con un disco repleto de baladas country, y quién mejor para interpretarlo que una de las voces más emotivas de este estilo, Reba McEntire, quien lo definió como la segunda parte de su trabajo anterior, For My Broken Heart (1991). De 10 pistas, el álbum fue editado por el sello MCA y se ha convertido en uno de los más vendidos de Reba (3 veces multi-platino).
La canción que le da título, It’s Your Call, fue escrita por Liz Hengber, Bruce Burch y Shawna Harrington-Burkahrt, y nos presenta a una mujer que, tras descubrir que su pareja tiene una amante, le dice que tome una decisión y escoja entre las dos.

Uno de los dúos más conocidos del country pertenece a este disco. Me refiero a The Heart Won’t Lie, que McEntire hizo junto con Vince Gill. La canción fue escrita por Kim Carnes y Donna Weiss e, inicialmente, la idea era que Reba la interpretara con Kenny Rogers. Sus voces no sonaban bien juntas y finalmente recurrieron a Gill.

Take it Back es un tema compuesto por Kristy Jackson con un leve toque de soul. Aquí, una mujer, engañada por su pareja, quiere recuperar su independencia.

En Baby’s Gone Blues, una colaboración entre Pat Bunch, Mary Ann Kennedy y Pam Rose, la protagonista se lamenta, al más puro estilo blues, de que su novio le haya abandonado.

Este tema ya fue grabado por Patty Loveless en su álbum If My Heart Had Windows (1987).

Para terminar, escuchemos una magnífica balada escrita por Gary Harrison y Tim Mensy titulada Straight from You. Una mujer teme que su pareja quiera romper con ella –ha oído rumores, rumores–, pero necesita escucharlo “directamente de él”.

Con nombre propio (VII)

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Escuchemos hoy un tema sobre un personaje histórico, el forajido David Rudabaugh, conocido como Arkansas Dave, que alcanzó gran fama en la época inmediatamente posterior a la guerra de Secesión. Escrita para su padre por el hijo de George Strait, Bubby, que la grabó en su álbum Twang (2009). Arkansas Dave resume la carrera delictiva de este personaje.

Vince Gill incluyó Billy Paul en su álbum Guitar Slinger (2011). Cuenta una historia real que le produjo una honda impresión: un conocido suyo se vio envuelto en un crimen pasional y posteriormente se quitó la vida. Admirador confeso de Merle Haggard, la melodía recuerda a uno de los éxitos de este, Okie from Muskogee (ya escuchada aquí). Gill señaló que “cuando escucho el álbum suena a algo que Merle Haggard podría haber hecho”. La hija de Vince, Corrina, de 9 años, hace una breve aparición.

En febrero de 2010 Josh Thompson publicó su álbum de debut Way out Here. A él pertenece Blame it on Waylon, que escribió junto a Rhett Atkins. La canción no es solo un homenaje al gran Waylon Jennings, sino a todo el movimiento del outlaw country. En la letra, un intérprete de country dice que si la música significa algo para él “hay que echarle la culpa a Waylon y a los demás outlaws”.

En otro momento de esta serie, escuchamos un tema del álbum de Tim McGraw Two Lanes of Freedom (2013); volvamos él. En Book of John, obra de John Nite y Greg Becker, descubrimos los momentos felices de una familia a partir del hallazgo casual en el desván de un viejo libro de recuerdos. McGraw se lanzó a grabarla por el especial significado que tenía para él, ya que no conoció a su padre biológico hasta que fue adulto y nunca tuvo una buena relación con su padrastro.