Disco del mes (julio)

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El pasado 1 de julio el grupo de americana Old Crow Medicine Show lanzó su álbum Remedy en el sello ATO Records (“According to Our Records”).
De orígenes humildes, la formación empezó a tocar en las calles de Carolina del Norte, y grabó su primer “disco” en cassette en 1998. Tras ser descubiertos por Doc Watson en 2000, iniciaron una fructífera carrera que les ha llevado a editar ocho discos hasta la fecha.
Este último está plagado de ritmos alegres, aunque se echa en falta a uno de los fundadores del grupo, Willie Watson, quien ha optado por empezar una carrera en solitario como cantante de folk. En cualquier caso, Chris “Critter” Fuqua al banjo, la guitarra y la voz, y Ketch Secor al violín y la armónica proveen al disco de un sabor a country clásico, perfectamente imbricado en las raíces de la tierra.
Escuchemos Sweet Amarillo, la pista número 3, una canción dedicada a la ciudad de Amarillo (Texas), que narra la historia de un cowboy que se enamora de una chica pero que, fruto de sus ansias viajeras, prosigue su camino y al final se arrepiente por no haberla sabido conservar…

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Johnny Horton, el pescador cantante

Johnny Horton
John Gale Horton nació en 1925 en Los Ángeles y pasó su infancia en Texas. De espíritu inquieto, desde muy joven tanteó multitud de ocupaciones, aunque no acababa de dar con su verdadera vocación: trabajó en los estudios de Selznick, intentó estudiar Geología pero lo dejó, se fue con su hermano a buscar oro en Alaska y, a iniciativa de su hermana, participó en un concurso musical. Animado por el éxito en esta última iniciativa –ganó el primer premio–, decidió que lo suyo era la música. Trabajó en una radio local y le ofrecieron un programa semanal, The Singing Fisherman, aprovechando su destreza con la caña de pescar.
Su carrera profesional comenzó en 1952, cuando formó la banda The Rowley Trio, luego Johnny Horton and the Roadrunners. A mediados de 1955, tuvo el acierto de contratar a Tillman Franks como mánager y, al año siguiente, sacó sus primeros singles, que grabó en la meca del country, Nashville. Su gira con los grandes del momento, Johnny Cash, Roy Orbison, Faron Young o Sonny James, lo confirmaría en la elite de la industria. En lo personal, Johnny Horton se casó dos veces, la segunda con la viuda de Hank Williams tras la muerte de este en 1953.
Horton falleció a los 35 años de edad en un accidente de tráfico en Milano, Texas. Un estudiante universitario de 19 años, James Davis, chocó contra su coche. Las pruebas confirmaron que iba bebido. Al enterarse de la noticia, su gran amigo Johnny Cash se encerró en su habitación y lloró.
Escuchemos uno de sus mayores éxitos, Sink the Bismarck, que se editó justo el año de su muerte. Fue compuesta por Johnny Horton y Tillman Franks, su mánager, y apareció en el disco Johnny Horton makes History con una grafía errónea (“Bismark” en lugar de “Bismarck”), que sería subsanada en posteriores reediciones.
La canción se ambienta en 1941, al comienzo de la intervención estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, y trata del hundimiento del conocido acorazado alemán en mayo de ese año y del combate que mantuvo con el Hood, un crucero de batalla de la Real Armada Británica. Al final, por supuesto, terminaron con él porque “estaba armando mucho follón y el mundo depende de nosotros”. La canción fue también versionada por los Blues Brothers, pero aquí vamos a escuchar la original.

El country marca su territorio (XXVII)

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76. Tennessee River. El grupo de rock sureño Alabama toma su nombre del estado en que se fundó. Esta canción de 1980 fue compuesta por Randy Owen y apareció en el disco My Home’s in Alabama, editado por RCA Nashville. El tema inauguró su racha de números 1, que se extendió hasta 1993, con al menos uno por año. Y, ahora, un poco de geografía: el río Tennessee es un afluente del Ohio que nace en Tennessee, se adentra en Alabama, forma la frontera con Mississippi y termina su recorrido en Kentucky, es decir, que navegando por sus aguas podemos recorrer gran parte del sur de Estados Unidos, el territorio country por excelencia. La canción está impregnada de alegría y amor por la tierra natal del grupo. El narrador recuerda los buenos tiempos vividos junto al río Tennessee y sus deseos de formar allí un hogar.

77. My Tennessee Mountain Home. En 1973, apareció el álbum homónimo que incluye esta canción de la prolífica –y felizmente en activo– Dolly Parton. El single salió en febrero en el sello RCA Nashville, y muy pronto se convirtió en uno de los temas más populares de la artista, sobre todo desde que Parton creara su propio parque temático, Dollywood, a la manera del Graceland de los herederos de Elvis. Y es que esta es una de las canciones que suenan de fondo en Dollywood. Su letra, muy nostálgica, recuerda la infancia de la autora en Tennessee, donde nació en 1946.

Os dejo ahora con una curiosa versión grabada en sueco por Lasse Stefanz, Ett bättre Liv (“Una vida mejor”, 1986).

78. Tennessee Homesick Blues. Y seguimos con Dolly Parton, cuyo principal talento, como sabemos, es el de la música, pero que también hizo sus pinitos en el cine. En 1984 protagonizó la comedia Rhinestone, con Sylvester Stallone. La cinta no cosechó buenas críticas –de hecho, fue candidata a varios premios Razzie–, pero la canción llegó a lo más alto de las listas en septiembre de ese año. La letra es similar a la anterior; en este caso, el personaje que interpreta Dolly Parton se encuentra en Nueva York y recuerda con cariño su Tennessee natal.

El sonido Bakersfield

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En la reciente entrada dedicada a Chet Atkins, os hablé de su papel como padre del sonido Nashville, un poco más orquestal con el fin de asimilarlo a la pujante música pop. Sin embargo, hubo artistas de country que no se resignaron a abandonar la esencia de su música en los honky-tonk –al fin y al cabo el country surgió más bien como música en directo que como música de estudio.
Esta corriente fue conocida como sonido Bakersfield, y tomó su nombre de la ciudad californiana homónima. Puede parecer extraño que en ese estado, el más poblado del país, se custodiara este subgénero del country, que tiene más predicamento en el sur. La explicación es sencilla. Durante el Dust Bowl de la Gran Depresión, gran parte de la población de Oklahoma –Okies, como se les llama coloquialmente– y de otros estados emigraron a la soleada California, llevando consigo sus influencias musicales.
La mayor parte de los éxitos de esta nueva ola fue producida por Ken Nelson, de Capitol Records, y el estilo acabó constituyendo el germen del country-rock, con representantes tan ilustres como Buck Owens and the Buckeroos, Merle Haggard, Wynn Stewart o, actualmente, Dwight Yoakam.
Escuchemos uno de los temas más característicos de este estilo, Streets of Bakersfield (1973), que canta Buck Owens. La historia nos habla de un autoestopista sin rumbo fijo que percibe el desprecio de la gente por su situación y, retóricamente, pregunta: “¿Cuántos de vosotros que os sentáis ahí y me juzgáis habéis caminado por las calles de Bakersfield?”.

Escuchémoslo ahora en la versión de Dwight Yoakam acompañando a Owens, que en cierta ocasión dijo: “… La música de Emmylou Harris, Gram Parsons, los Burrito Brothers o los Eagles es toda ella una extensión del sonido Bakersfield y un subproducto de él… No sé si habría habido un John Fogerty o una Creedence Clearwater Revival si no hubiera habido un sonido Bakersfield”.

El country marca su territorio (XXVI)

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73. Me and Tennessee. Cuando este blog estaba dando sus primeros pasos y no había cumplido ni un mes de vida, dediqué tres entradas al cine country (21, 22 y 23 de enero). La película con la que empezaba esta miniserie era Country Strong (2010), y la canción que vais a escuchar pertenece a su banda sonora. Interpretada por la estrella del country Tim McGraw y por la conocidísima actriz Gwyneth Paltrow, fue escrita por su ya ex Chris Martin –uno de los fundadores de Coldplay–, y su éxito llevó a la discográfica RCA Nashville a editarla como single. La letra, no os voy a engañar, no destaca precisamente por su originalidad. Trata de una ruptura por la infidelidad de él y juntos cantan una vieja canción country.

74. Tennessee Breeze. Jason Aldean, de 37 años, pone voz a este tema de Jordan Taylor Covington. La canción, al igual que la ya “pinchada” Carolina, de Eric Church, empieza citando el whisky Jack Daniels, que fluye mientras el narrador conduce alocadamente por el este de Tennessee y confía en que la brisa lo lleve a buen puerto hacia su hogar en Carolina.

75. Back to Tennessee. En 2009, Billy Ray Cyrus, más conocido por ser el padre de Miley Cyrus, sacó Back to Tennessee, un disco bajo el sello Lyric Street Records al que pertenece esta canción. Compuesta por Tamara Dunn, Matthew Wilder y el propio Cyrus, en marzo de 2009 entró en las listas de country en el número 59, en la misma semana en que lo hacía también su hija Miley, una coincidencia que no se daba desde Johnny Cash y Rosanne Cash en 1990. El protagonista ha querido encontrar la independencia y la libertad fuera del hogar, hasta que se da cuenta de que solo ha estado persiguiendo sueños y echa de menos estar de vuelta en Tennessee.

Big Iron. Marty Robbins, 1959

La música country o hillbilly surgió en las zonas rurales del sur de Estados Unidos. En los estados del oeste se desarrollaba, por su parte, la música western, simbolizada por los cowboys. Una de las figuras señeras que unió ambos géneros en la década de los 50 del pasado siglo fue Marty Robbins, quien grabó esta balada country para su disco Gunfighter Ballads and Trail Songs en septiembre de 1959 y la reeditó en sencillo en 1960.
La canción nos habla de un tema muy “cinematográfico”. En algunos estados del oeste hubo unas brigadas policiales, los Rangers, que cazaban forajidos, siendo los más conocidos los Texas Rangers y los Arizona Rangers. Sobre estos últimos trata este clásico, que se desarrolla en la ciudad de Agua Fría.
Los vecinos reparan en que una mañana temprano llega un Ranger apodado “Big Iron” (“hierro grande”, por el arma que lleva colgada de la cadera). Nadie se atreve a preguntarle la razón por la que ha arribado a la ciudad –es hombre de pocas palabras–, pero resulta que en la ciudad vive un proscrito de 24 años, Texas Red, objetivo del ranger, a quien han encomendado que lo coja “vivo o muerto”.
Los vecinos aguardan fascinados el duelo tras las ventanas, y temen que Texas Red, que ya ha matado a 20 personas, haga del ranger su víctima número 21. Contra todo pronóstico, el forajido cae fulminado por la rapidez del arma del ranger, y la canción relata: “Podía haber seguido viviendo pero cometió un desliz fatal al enfrentarse con el ranger del gran hierro en la cadera”.
Puro John Ford, ¿verdad?

El country marca su territorio (XXV)

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71. Tennessee Waltz. De esta canción, que se remonta a 1946, os hablé detenidamente en la entrada del 10 de marzo. Como ya la hemos escuchado en la archiconocida versión de Patti Page, os dejo con la que hizo otra gran estrella del country, la malograda Patsy Cline, solo unos años más tarde.

72. The Girl I left in sunny Tennessee. Volvemos la mirada –o los oídos– al bluegrass. Esta es una de las canciones más antiguas de la serie: parece ser que fue compuesta en 1899 por Stanley Carter y Harry Braisted, si bien no alcanzó la fama hasta que, en una de las primeras grabaciones country, Charlie Poole y su banda, The North Carolina Ramblers, la grabaron en 1925. Narra una historia muy triste, acerca de un muchacho de Tennessee que vuelve a su casa ardiendo en deseos de reencontrarse con la chica que dejó. Cuando llega a la estación, su madre y sus amigos le están esperando, pero no hay ni rastro de su novia. Le pregunta a su madre y ésta le señala el cementerio donde descansa.

Esta otra versión que vais a escuchar data de 1957, y es obra de Bill Clifton, una de las grandes voces del bluegrass, que ayudó a revitalizar desde que en 1961 organizara uno de los primeros festivales de este estilo.

Marty Robbins, el cowboy piloto de carreras

Marty Robbins
Allá por 1925, en un barrio de Phoenix, Arizona, vio la luz nuestro protagonista. Su infancia estuvo marcada por la ascendencia india de su madre. Su abuelo materno, Texas Bob Heckle, le solía contar historias del oeste, que inspirarían su carrera musical posterior. Los problemas económicos de la familia fueron una constante. A la Depresión se unía la vasta descendencia de sus padres –eran diez hermanos– y el alcoholismo del padre, que acabó provocando el divorcio de sus progenitores en 1937. Robbins se marchó de casa y se alistó voluntario en el ejército, del que no salió hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Allí aprendió a tocar la guitarra y a componer canciones y, cuando se reintegró en la vida civil, empezó a tocar en locales de Phoenix y a trabajar en la radio. En uno de esos programas, un grande del country, Little Jimmie Dickens, se fijó en el talento del chaval y movió los hilos para que la Columbia le ofreciera un contrato.
Marty simultaneó su incipiente vocación con otra de sus pasiones, las carreras de coches, y la verdad es que como piloto no lo hizo nada mal, ya que en varias oportunidades cruzó la línea de meta entre los diez primeros.
El primer single de los cerca de 100 que llegó a editar fue I’ll go alone (1952), y su primer gran éxito de ventas le llegó en 1957 con A white Sport Coat and a Pink Carnation, que vendió más de un millón de copias. Pero, sin lugar a dudas, su canción de cabecera fue El Paso (ya comentada aquí), por la que su ayuntamiento lo recompensó, dando el nombre de Marty Robbins a un parque público.
En 1970 obtuvo el Grammy a la mejor canción con My woman, my woman, my wife, compuesta para su mujer Marizona Baldwin. Aparte de ser uno de los cantantes country más populares y un gran piloto de carreras, también se dedicó al cine y, en 1972, protagonizó Guns of a Stranger, en la que hacía de un sheriff que debía matar a un pistolero de Abilene, Texas. Años después, en 1982, apareció en la película de Clint Eastwood El aventurero de la medianoche, que no pudo ver terminada, ya que murió a finales del mismo año de un ataque al corazón.
Escuchemos una de sus canciones, muy conocida por todos los amantes del cine western. Me refiero a The Hanging Tree, que Robbins cantó en los títulos de crédito de la película El árbol del ahorcado (Delmer Daves, 1959).
Escrita por Mack David y Jerry Livingston, tuvo tanto éxito que el artista la incluyó en su disco Gunfighter Ballads and Trail Songs, y fue candidata al Oscar a la mejor canción original (se lo arrebató High Hopes).
La letra, que habla del triunfo del amor sobre las posesiones terrenales, trata de un buscador de oro que se enamora de una mujer pero no puede irse con ella porque tiene que vigilar sus riquezas. Unos hombres se apoderan del metal por la fuerza, y el protagonista es al fin libre para seguir a la mujer que ama.

El impacto de la música

platon

La música es una ley moral. Confiere alma al universo, da alas a la mente, deja volar la imaginación y otorga encanto y alegría a la vida y a todo.

Music is a moral law. It gives soul to the universe, wings to the mind, flight to the imagination, and charm and gaiety to life and to everything.

Platón