Seguimos sumando (y van cuatro)

Awesome 4 year anniversary celebration golden star ribbon celebrating

Cada vez va quedando más lejos aquel 11 de enero de 2014, cuando nació este blog para dar a conocer y suscitar el interés por la música country en nuestro país. La semana pasada se cumplió por tanto el cuarto aniversario de River of Country y ha llegado el momento de rendir cuentas de lo que ha dado de sí el pasado curso.

En toda su historia, el blog ha tenido más de 82.000 visitas, de las cuales casi 30.000 fueron el año pasado (más de un 35% del total). La progresión sigue siendo positiva, pues año tras año conseguimos batir la marca respecto a la edición anterior. En concreto, en 2017 River of Country recibió casi un 20% más de visitas que el año precedente.

Como muchos de vosotros recordaréis, en diciembre llegamos a las 1000 entradas, un hito no demasiado frecuente en la blogosfera. Y no me olvido de que detrás de cada una de estas visitas estáis vosotros, y por ello os doy las gracias. A juzgar por los datos estadísticos, los lectores de River of Country están diseminados por todas partes del mundo: los 10 países que más visitas aportaron al blog en 2017 fueron, en orden descendente, España, Estados Unidos, México, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Brasil, Venezuela y Alemania (el primer representante europeo sin contar España).

Como curiosidad, las entradas más vistas el año pasado (y publicadas en 2017) fueron El himno nacional de la música Cajun, Gershwin en el recuerdo y, en una nota más periodística, Matanza en Las Vegas.

Mención aparte merece el espíritu colaborativo de este blog, que se ha mantenido un año más: así, en El Gramófono de Ángel Maíllo he publicado una serie de entradas sobre la música country en el cine con 10 películas representativas (el mes pasado apareció la última de ellas). Si estos fueran unos Juegos Olímpicos y hubiera que otorgar una medalla de oro al comentarista más prolífico, esa sería para Raúl, de La Guitarra de las Musas: sus casi 200 comentarios dan idea de su fidelidad al blog. En este aspecto también destaca Manuel Cerdà, de El blog de Manuel.

Por otra parte, y como viene siendo habitual, el año pasado también publiqué en River of Country otra serie temática. Fueron doce entradas con el título Enjaulados, sobre canciones country carcelarias o discos grabados en prisiones por diversos artistas de este estilo. ¡Y nada más! Confío en que con vuestra ayuda pueda seguir cumpliendo años…

Termino con una canción obra de una joven promesa, Margo Price, a la que algunos medios especializados han calificado como “la próxima estrella del country”. Four Years of Chances pertenece a su disco de debut Midwest Farmer’s Daughter (2016). Aunque sus ventas han sido bastante discretas –poco más de 50.000 unidades–, la crítica lo ha saludado como uno de los mejores trabajos de 2016. La canción que nos ocupa fue escrita por la propia Margo Price y está narrada desde el punto de vista de una mujer que recrimina a su pareja haberle dado cuatro años de oportunidades –1461 días– que él no ha sabido aprovechar, por lo que ella ha terminado buscándose a un amante.

 

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El Hank Williams cajun

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Hoy os voy a hablar de una de las principales figuras de la música cajun de Louisiana, que falleció hace escasos seis meses a los 85 años de edad.

Doris Leon Menard, conocido como D.L., nació en 1932 en una familia de granjeros. A los 16 años empezó a interesarse por el folk de su estado natal, la música cajun. Su admirado Hank Williams, a quien tuvo la fortuna de conocer en 1951, dos años antes de la muerte de este, ejerció una influencia inolvidable sobre su obra; y siempre se enorgulleció de que lo llamaran “el Hank Williams cajun“.

Se unió al grupo Elias Badeaux and his Louisiana Aces, que se acabaría desmantelando en 1967, cuando la carrera de Menard seguía en plena ebullición. Como “embajador” de la música cajun, tocó en lugares tan distantes como Sudamérica o Asia. Ricky Skaggs dijo de él: “D.L. no imita a Hank pero tiene su sinceridad desde el fondo del corazón y la gente tiende a recordar a Hank cuando canta D.L.”.

En 2009 entró en el Salón de la Fama de la música de Louisiana, y un año más tarde consiguió una nominación a los Grammy en la categoría de mejor álbum zydeco y música cajun por su trabajo Happy Go Lucky, el último antes de despedirse de los escenarios.

Su composición más famosa data de los años 60 y lleva por título La porte en arrière. Inspirada en Honky Tonk Blues, de Hank Williams, según el estudioso Barry Jean Ancelet llegó a vender medio millón de unidades con ella. Narra la historia de un perdedor que siempre entra en los sitios “por la puerta trasera”. D.L. recordaba así su génesis: “La historia me vino de pronto cuando estaba trabajando en una gasolinera y escribí la canción en unos pocos minutos. Creo que mucha gente podrá identificarse con ella”. Esta es la versión de Menard en una interpretación en directo de 2009.

Zachary Richard la incluyó en Mardi Gras (1977).

En 1993 D.L. fue nominado a los Grammy como mejor álbum folk por Le Trio Cadien, disco en el que intervinieron Ken Smith, Eddie LeJeune y él mismo. El instrumental Mamou Two Step pertenece a ese trabajo.

Doug Kershaw nos regalaría una versión llena de vitalidad del citado tema.

Diez singles de 2017 (y más)

fin 2017

El año que acabamos de terminar ha venido bien surtido de sencillos de música country, que tal vez ocupen algún día un lugar en la historia. Echemos la vista atrás y repasemos diez de estos singles.

El último trabajo del flamante nuevo miembro del Salón de la Fama, Alan Jackson, es The Older I Get, que apareció el pasado 13 noviembre. El autor reflexiona sobre su forma de afrontar la vida cuanto mayor se va haciendo.

Chris Stapleton, el hombre que ha devuelto la esperanza al country, es el artífice de Either Way, de su disco From a Room Vol. 1, que vio la luz el pasado mes de mayo.

Willie Nelson sigue, a sus 84 años, deslumbrándonos con un álbum tras otro. En abril salió al mercado God’s Problem Child y un mes antes ya pudimos disfrutar de su single It Gets Easier.

Bottle by my Bed, de Sunny Sweeney, salió al mercado el 9 febrero dentro de su disco Trophy. En esta canción, una mujer que no puede tener hijos habla con melancolía sobre el deseo de ser madre.

Ain’t it Just Like a Cowboy pertenece al álbum Whiskeytown Crier, de Erin Enderlin. Lo pudimos escuchar por vez primera el pasado mes de septiembre.

Aunque el disco California Sunrise, al que pertenece el siguiente single, apareció en 2016, en octubre se comercializó este She Ain’t in it, de la estrella en alza Jon Pardi.

Vamos ahora con un trabajo que recupera una composición popularizada por Brenda Lee en los años 60. Alison Krauss ha decidido incluirla en su disco Windy City. Escuchemos su interpretación de Losing You.

Tras unos años ausente de las novedades discográficas, Lee Ann Womack volvió con un nuevo disco en octubre, The Lonely, the Lonesome & the Gone, en el que se incluía este Hollywood.

Uno de los grandes activos de la música Americana actual es Jason Isbell. En junio apareció su disco The Nashville Sound, con este Last of My Kind.

El único artista que repite dentro de esta selección tan subjetiva es Chris Stapleton. Broken Halos apareció como single el 17 julio, extraído de su disco From a Room Vol. 1.

Los nuevos miembros del Salón de la Fama han sido Alan Jackson, Don Schlitz y Jerry Reed, este a título póstumo.

Los principales premios de la temporada han sido estos:

Grammy

Mejor álbum country: A Sailor’s Guide to Earth

Mejor canción country: Humble and Kind

Asociación de Música Country

Mejor álbum: From a Room Vol. 1

Mejor canción: Better Man

Academia de Música Country

Mejor álbum: The Weight of These Wings

Mejor canción: Die a Happy Man

Y, para finalizar este repaso a 2017, un homenaje a las personalidades del country que nos han dicho adiós: Glen Campbell en agosto, Don Williams en septiembre y Mel Tillis en noviembre.

¿Qué nos deparará este 2018? Te lo contará Riverofcountry.

 

Bienvenidos a 2018

new year fireworks

¡2017 ha tocado a su fin! Acojamos ya con ilusión este 2018 al que, como no podía ser de otra manera, daremos la bienvenida con la mejor música. Hoy os traigo cuatro ejemplos –dos de ellos bastante recientes, una muestra de country-blues y otra de blues– que confirman lo mucho que disfruta el mundo de la música en Año Nuevo, con todo lo que esa fecha conlleva: celebraciones, propósitos anuales que probablemente olvidaremos tras unas pocas semanas, la vuelta a la rutina de siempre…

Comenzamos el recorrido con una grabación de Sam Hopkins, más conocido por su nombre artístico de Lightning Hopkins, a quien la revista Rolling Stone consideró uno de los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos. Happy New Year salió como single en noviembre de 1953 de la mano del sello Decca Records y es un ejemplo de primera del country-blues de los 50.

Charles Brown grabó para King Records el tema Bringing in a Brand New Year (1961), toda una celebración ante la llegada del nuevo año.

El rey del blues B.B. King la versionó en su álbum A Christmas Celebration of Hope (2001).

En el capítulo dedicado al country más actual escuchemos, en primer lugar, New Year’s Day, de Charlie Robison y su álbum Good Time (2004). El narrador se prepara para iniciar una nueva vida, lo que le recuerda un poco a lo que siente en Año Nuevo.

Por último, os dejo con un ejemplo de rock sureño de la mano de Robert James Richie, conocido como Kid Rock. En 2012 aparecía su álbum Soul Rebel, en el que se incluye Happy New Year. Aquí, el protagonista enuncia una serie de propósitos para el nuevo año pero, antes de ponerlos en práctica, se dispone a celebrar el día por todo lo alto…

Nochevieja a ritmo de swing

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Un año más llega la última noche del año, y la gente se pregunta cómo llenarla. What are you doing New Year’s Eve?, compuesta hace 70 años por Frank Loesser, es el título de la canción con la que despedimos este 2017.

Loesser fue una figura muy conocida en el teatro musical de la época, con títulos como Guys and Dolls o How to Succeed in Business Without Really Trying. Concibió el tema que nos ocupa como una canción romántica en la que el narrador propone a su amada que pase la Nochevieja con él para que sus deseos se hagan así realidad.

La primera grabación se la apuntó en 1949 un grupo de doo-wop, The Orioles, que alcanzó con ella el noveno puesto en las listas de rhythm and blues.

Una de las reinas del swing, Ella Fitzgerald, versionó esta canción en 1960.

The Carpenters la grabaron en 1978, aunque el tema no apareció hasta 1984 dentro del álbum An Old Fashioned Christmas, un año después de la muerte de Karen.

Vamos ahora con tres cantantes de country que también se han fijado en esta canción. En primer lugar, Lee Ann Womack, que la incluyó en The Season for Romance (2002).

Os dejo con Mindy Smith en My Holiday (2007).

Por último, Kacey Musgraces la grabó para su álbum navideño A Very Kacey Christmas (2016).

 

Feliz Navidad y feliz rockabilly

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Si ayer escuchábamos un villancico tradicional francés fuera del country, hoy regresamos a nuestro terreno con un clásico de finales de los 50.

Una de las primeras variantes del rock and roll fue el rockabilly, que caló sobre todo en el Sur de Estados Unidos, donde ya había germinado el country –conocido entonces con hillbilly–. De la fusión de ambos nombres surgió precisamente el término rockabilly.

Vamos con un ejemplo de este estilo acorde con estas fechas. Rocking Around the Christmas Tree es un tema escrito por Johnny Marks en 1958. En octubre de ese mismo año, fue grabado por Brenda Lee, que a la sazón tenía 13 años, en uno de los primeros éxitos de su carrera. En la grabación, Floyd Cramer toca el piano y Grady Martin la guitarra. A día de hoy se estima que la canción ha tenido más de un millón de descargas digitales.

A raíz de ese trabajo, la canción se convirtió en un clásico instantáneo para este día, y numerosos cantantes country la han incorporado a su repertorio. Lynn Anderson la incluyó en su disco The Christmas Album (1970).

El grupo Alabama hizo lo propio en Christmas Vol. 2 (1999).

Lee Ann Rimes abrió su disco What a Wonderful World (2004) con una versión de este tema.

Y me despido por hoy con la grabación de Toby Keith en A Classic Christmas (2007). ¡Que terminéis de pasar un buen día de Navidad bailando alrededor del árbol!

 

Tocad, oboes, resonad, gaitas

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Un año más River of Country quiere celebrar con vosotros la Navidad. Para ello, he escogido un villancico típico francés que, aunque alejado del country, capta a la perfección el espíritu de estas fiestas.

Il est né le divin enfant podría considerarse la quintaesencia de los villancicos franceses. Su autor fue el organista de la catedral de Saint-Dié-des-Vosges, R. Grosjean, quien la publicó por primera vez en 1862 en Airs de Noël lorrain. Para la letra hubo que esperar unos años más, hasta que Dom G. Legeay la editó en 1875 en Noëls anciens. La melodía se basa en una antigua canción de caza llamada La Tête Bizarde y la letra, que habla del nacimiento de Jesús, nos invita a la alegría tras cumplirse el anuncio de los profetas.

Petula Clark hizo una versión de este villancico en varias ocasiones, la primera en 1968.

Tres años después de la muerte de Tino Rossi, el “corso más famoso después de Napoleón”, pudimos disfrutar de este canción en su disco póstumo La belle nuit de Noël (1986).

Annie Lennox la incluyó en A Christmas Cornucopia (2010).

Inspirándose en el grupo irlandés The Priests, formado por tres sacerdotes, unos eclesiásticos galos constituyeron a su vez Les Prêtres y, en su disco de debut, Spiritus Dei (2010), incorporaron este conocido villancico.

He aquí un vídeo tomado en la misa de la catedral de Notre Dame en París en el que un coro lo interpreta.

Escuchemos ahora la grabación del coro de la catedral de Guildford (Reino Unido) en 1972.

La joven promesa Lexi Walker lo cantó en 2015, a los 13 años de edad.

Y concluyo la jornada de hoy con el coro de niños de Viena.

 

River of Country cumple 1000 entradas

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Casi cuatro después de que este blog iniciara su andadura, ha llegado el día de soplar 1000 velas. Para celebrar este pequeño paso para el hombre, he preparado una selección de canciones –no todas country– que tienen en su título la palabra “mil”.

Comencemos con las canciones ajenas a nuestro género de cabecera. Ya sabéis que aquí toda la buena música es bienvenida, y que otras veces, y con infinito placer, he abordado el folk, el blues, el R&B, el bluegrass o, en menor medida, el jazz. Vamos con ellas.

Un grupo insignia de la música doo-wop, que medró en los años 50 y 60, fue The Heartbeats. De ellos escucharemos A thousand miles away, que salió al mercado en 1957. La canción, escrita por William Miller y James Shepard, sería recuperada para la banda sonora de American Graffiti (1973).

Seguimos con el doo-wop. Corría 1960 y Kathy Young tenía solo 15 años cuando grabó esta canción, A Thousand Stars, que la catapultó al éxito. Los coros son del grupo The innocents.

Como ejemplo del pop de los 60 figura, en un lugar preeminente, Bobby Vee. The night has a thousand eyes (1962) fue uno de sus mayores éxitos. Escrita por Benjamin Weisman, Dorothy Wayne y Marylin Garrett, en la letra el narrador advierte a su pareja de que no le sea infiel porque la noche tiene mil ojos y él se enterará.

Ahora vamos con un poco de rhythm and blues. Este tema alcanzó el número 1 de la lista de este género. Aunque Land of 1000 dances, compuesta por Chris Kenner, es de 1962, la versión más famosa se la debemos a Wilson Pickett, que la incluyó cuatro años más tarde en su álbum The exciting Wilson Pickett.

Entramos en el siglo XXI con A thousand miles, una canción pop que supuso el debut de Vanessa Carlton. Aparece en su disco Be Not Nobody (2002).

Y nos acomodamos ya en el fértil terreno country con Lefty Frizzell y I love you a thousand ways (1959), en la que el protagonista está dispuesto a probar su amor de mil maneras diferentes.

Años más tarde Willie Nelson nos regaló una versión de este tema.

Webb Pierce y Mel Tillis escribieron A Thousand Miles Ago en 1959 y ambos la grabaron de forma independiente en el curso de sus carreras. Mientras va en un tren de mercancías, un tipo se pregunta por qué su amada le dejó hace mil millas. Os dejo con las dos grabaciones; la de Webb Pierce es de 1959.

Mel Tillis la grabó en 1962.

En su álbum This Time (1993), Dwight Yoakam incluyó su propia composición, A Thousand Miles from Nowhere.

En el segundo álbum de Lee Brice, Hard 2 Love (2012), sonaba Seven Days a Thousand Times, obra del mismo Brice, Billy Montana y Jon Stone. El narrador rememora los siete días de felicidad que gozó con su novia unas vacaciones, y afirma haberlos revivido mil veces.

 

Centenario de Merle Travis

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Un 29 de noviembre de hace un siglo nacía en Kentucky Merle Travis, uno de los mejores guitarristas del siglo XX (ver aquí su biografía).

Cien años después de su nacimiento todavía podemos disfrutar de su habilidad con la guitarra, como muestra el siguiente ejemplo. Cannonball Rag fue compuesta por Kennedy Jones pero fueron las grabaciones de Merle las que la elevaron a la categoría de arte, y, así, el propio Travis suele aparecer en los créditos como autor de la misma. Esta versión pertenece a su disco instrumental Strictly Guitar (1968).

Una de sus composiciones más conocidas es Sixteen Tons, en la que cuenta la historia de un minero y su arduo trabajo –Travis nació en una comunidad minera, hecho que determinó muchas de sus canciones–. Aunque él también la grabó, en este caso la versión más conocida es la de Tennessee Ernie Ford de 1955.

Travis fue una figura muy influyente y en ciertos aspectos pionera en la historia de la música: él fue de los primeros que grabó un disco de larga duración, Folk Songs of the Hills (1947). De este álbum vamos a escuchar That’s All.

Los aficionados al cine recordarán Re-Enlistment Blues, un tema compuesto por James Jones, Fred Karger y Robert Wells que aparecía en la película De aquí a la eternidad (1953). Aquí Merle Travis toca la guitarra.

Otro grande de este instrumento, Chet Atkins, era un apasionado del trabajo de Merle Travis, con el que tuvo la dicha de trabajar. Os dejo con I´ll See You in my Dreams, escrita en 1924 por Isham Jones. Merle Travis la grabó en dos ocasiones, una en Strictly Guitar (1968) y otra en su álbum en colaboración con Atkins, The Atkins-Travis Show (1974). El enlace que sigue corresponde a este último.

Termino con uno de sus postreros trabajos antes de su muerte en 1983. Ese año pudimos gozar de su colaboración con Joe Maphis Country Guitar Thunder, del que, como botón de muestra, os traigo la animada pieza instrumental Alabama Jubilee.

 

25 años sin Roy Acuff

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La primera superestrella del Grand Ole Opry, Roy Acuff, moría tal día como hoy hace 25 años. Aunque ya hablé de él en su biografía –que podéis repasar aquí, donde además disfrutaréis de uno de sus temas más conocidos, The Great Speckled Bird–, con motivo de esta efeméride recordaré de nuevo su figura y la influencia que ha ejercido sobre la música country.

Sus inicios musicales fueron tardíos. En su juventud empendió una carrera deportiva en el campo del baseball y quiso jugar con los New York Yankees. La abandonó a principios de los años 30 y probó suerte en el Grand Ole Opry, donde fue rechazado hasta su inclusión definitiva en 1938.

En 1988 celebró su medio siglo en la institución. Todo ese tiempo dio para que se convirtiera en una de las grandes personalidades del country. Durante la guerra, los soldados estadounidenses desplazados en Alemania y Japón escuchaban sus discos en los ratos libres. En 1942 fundó su propio sello discográfico junto a Fred Rose, con Hank Williams entre sus filas. Este lo alabó en estos términos en una entrevista que concedió en 1952: “… Roy Acuff es el mejor ejemplo de lo que entiendo por sinceridad. Es el mejor cantante que haya conocido nunca la música. Si le contratas, no te tienes que preocupar de cuánto público asistirá. Para atraer el poder en el Sur, eran Roy Acuff y luego Dios”, sentenciaba. Acuff era su ídolo y Fred Rose su inspiración.

En 1962 Roy hizo historia al convertirse en el primer artista vivo que ingresaba en el Salón de la Fama de la música country (los primeros habían sido Hank Williams y Jimmie Rodgers, ambos a título póstumo). Su figura es tan esencial para la industria, que uno de los personajes de la película Nashville, de Robert Altman, se inspiró en él.

Las canciones sobre trenes siempre han tenido un lugar destacado en el country y las de Roy son un buen ejemplo de ello. En los balbuceos de este blog escuchamos ya Wabash Cannonball (aquí podéis ver la entrada). Cuando el Salón de la Fama del Rock and Roll elaboró una lista con las canciones más relevantes del género, esta grabación de 1936 figuraba en ella.

Os dejo ahora con otra canción de trenes, Night Train to Memphis, un éxito para Acuff en 1943.

¿Todavía queréis más? Pues escuchad primero Fireball Mail, un clásico del bluegrass sobre un tren correo que va como un bólido. Acuff lo grabó en 1942.

Ahora, Wreck of the Old 97, dedicado a un accidente ferroviario por exceso de velocidad que tuvo lugar en 1903, casualmente el año del nacimiento de nuestro protagonista.

En 1941 Roy Acuff grabó The Precious Jewel, cuya letra evoca la muerte de la novia del narrador cuando solo tenía 16 años y a la que se refiere como “una joya aquí en la tierra y una joya en el cielo”.

Termino con un tema gospel, Where the Soul Never Dies, donde el narrador confía en ir algún día a un lugar donde no haya tristes despedidas, donde todo sea amor y el alma nunca muera.