Disco del mes (enero)

magnolia
El pasado 11 de enero el cantante de Mississippi Randy Houser sacaba su quinto disco, Magnolia, en el sello Stoney Creek, perteneciente a Broken Bow Records.
Este último trabajo ha roto en cierta medida con su trayectoria anterior, en la que se había visto obligado a plegarse a las exigencias del mercado y centrarse en el country-pop. En unas recientes declaraciones, Houser reconocía sentirse como una marioneta, por lo que decidió consagrarse a un country más puro. A propósito de su álbum anterior, el artista se sinceraba en estos términos: “Hice un álbum –Fired Up, repleto de sonidos country-pop– que a nadie importaba, y ¿sabes por qué? Porque era malo. Y lo era porque sonaba como suena todo lo demás. Grabé un montón de canciones con las que no tenía nada que ver y que no sentía. Odio decir esto pero es la verdad”.
Magnolia elude ese problema. Houser ha co-escrito todas las canciones y ha intentado en todo momento ser él mismo. La canción que abre el disco es No Stone Unturned, que escribió junto a Dallas Davidson.

A esta le sigue Our Hearts, escrita por Houser, Kyley Sackley y Rob Hatch. En la canción interviene la británica Lucie Silvas.

El único single que ha aparecido hasta la fecha es What Whiskey Does, un dúo de Houser con Hillary Lindsay.

No Good Place to Cry fue escrita por Houser y Gary Nicholson hace diez años, “en un tiempo mucho más triste que este”, pero, hasta ahora, no había aparecido en ningún disco suyo. Recuerda a Chris Stapleton, por el que siente gran admiración.

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Nobody’s Lonesome for Me. Hank Williams, 1950

nobody's lonesome
En ocasiones, Hank Williams se apoyaba en otros compositores para sus canciones. No así en la que vamos a escuchar hoy, escrita por él en solitario. En vida de Hank, el tema salió como single y, tras la demanda generada por recopilar sus canciones, en 1954 se incluyó en el disco Ramblin’ Man.
En la letra, el protagonista se queja de que nadie se preocupa por él. Hasta tal punto llega su desesperación, que dice: “Cuando llegue la hora de mi muerte, apuesto a que tendré que contratar a alguien para que llore por mí”.
Esta es la grabación original de Hank Williams.

George Jones la grabó en su disco Blue and Lonesome (1964).

The Golden Rocket. Hank Snow, 1950

the golden rocket
Vamos hoy con una animada canción que se mantuvo nada menos que 23 semanas en las listas de las más vendidas, en un puesto u otro.
1950 fue sin duda el año de Hank Snow, ya que, además de este, apareció otro gran éxito suyo, mayor si cabe que The Golden Rocket, I’m Moving On (ya escuchado aquí). Nuestra canción tiene por protagonista a un tren llamado Golden Rocket (Cohete dorado), en el que un hombre quiere abandonar su ciudad para dejar atrás a las mujeres que le han hecho daño allí. La canción fue incluida en la banda sonora de Nieve que quema (Who’ll Stop the Rain, 1978).
El éxito del single indujo a Hank Snow a incluirlo en su disco Country Classics (1955).

Johnny Horton la incorporó a su álbum de modesto título The Spectacular Johnny Horton (1959).

Los hermanos McReynolds, que formaron el grupo de bluegrass Jim and Jesse, la versionaron en We Like Trains (1970).

Jimmy Linegar, con la Newfoundland Bluegrass band, lo hizo en 1978.

Cowboy’s Back in Town. Trace Adkins, 2010

cowboys back
Tras su paso por Capitol Nashville, Trace Adkins firmó un contrato con Show Dog-Universal Music, un sello creado por otro artista country, Toby Keith. Este álbum fue el primero que grabó con ellos y Adkins siempre ha considerado que su experiencia fue como un nuevo comienzo, pues se sentía en un buen momento creativo. Cowboy’s Back in Town consta de 11 canciones que contribuyeron a afianzar la imagen de cowboy de bar con la que se asociaba a Adkins. En general, es un disco de country-rock y fue acogido favorablemente por la crítica, en especial por la voz de barítono de Adkins.
El disco produjo tres singles. El primero fue Ala-Freaking-Bama, de Jay Speight y Scott Lynch, que nos presenta a una chica orgullosa de ser de Alabama.

Unos meses más tarde, llegó el turno de This Ain’t No Love Song, escrita por Casey Beathard, Kenny Beard y Rivers Rutherford. La letra tira de ironía: habla del exceso de romanticismo de algunas canciones y asegura que esta no es una canción de amor. “No se me paró el corazón cuando te vi”, “no he dormido esta noche pero no estaba pensando en ti”, dice.

El último single fue Brown Chicken Brown Cow, obra de Tony Lane, Marcel Chagnon y David Lee. Aludiendo a la carga funk-rock de la canción, la crítica del portal musical AllMusic señala que “más parece un tema de los Red Hot Chili Peppers de Nashville”.

El contrapeso al disco es I Still Love You, escrita por Robert Arthur Bates y Kirk Roth, una balada que se distancian del country-rock que domina el resto del disco.

Escuchemos, por último, el tema que le da título, Cowboy’s Back in Town, co-escrita por Trace Adkins, Jeff Bates y Kenny Beard.

Jim Lauderdale, casi un hombre de Renacimiento

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James Russell Lauderdale nació en 1957 en Carolina del Norte. Sus padres, cantantes no profesionales, le inculcaron el amor por la música: aprendió a tocar la batería a los 11 años, la armónica a los 13 y el banjo a los 15.
Durante los años 80 intentó que su carrera despegara por todos los medios, pero se le resistían los contratos discográficos. Lejos de desanimarse, siguió componiendo canciones y esperando su momento. Este le llegó a principios de los 90 con sus dos primeros álbumes, Planet of Love (1991) y Pretty Close to the Truth (1994), que merecieron excelentes críticas. A partir de entonces, este prolífico compositor ha sacado una media de un álbum al año.
A lo largo de su trayectoria ha flirteado con todos los estilos del country: desde el más clásico al bluegrass –consiguió un Grammy por un álbum de este género, en colaboración con Ralph Stanley– y, últimamente, ha destacado en Americana. En 2013, se estrenó el documental sobre su figura Jim Lauderdale: King of Broken Hearts. Su último trabajo, aparecido en agosto de 2018, en realidad no es uno sino dos: Time Flies y un disco que grabó junto al mandolinista Roland White allá por 1979 y que ahora ha visto la luz tras considerarse perdido durante años.
Stay out of my arms fue el primer single de su carrera. Un hombre, consciente de que es un desastre para el amor, recomienda a una mujer que se aleje de sus brazos: “Paremos el dolor antes de que empiece, estoy seguro de que encontrarás a alguien que sabrá mantener sus promesas, yo solo te decepcionaría y te haría daño cuando no podamos encontrar los buenos recuerdos”. Pertenece al disco Point of No Return, que, aunque grabado en 1988, no fue publicado hasta varios años más tarde.

George Strait la interpretó en su álbum Easy Come Easy Go (1993).

Vamos ahora con el tema que da título a su disco Lost in the Lonesome Pines, premio Grammy en 2002. Es una canción de amor en la que el narrador se alegra de que nunca se sentirá “perdido entre los pinos solitarios” mientras esté con su amada.

Remember Me, I’m the One Who Loves You. Stuart Hamblen, 1950

remember me
Uno de los primeros cowboys cantantes fue Stuart Hamblen, quien, con poco más de 40 años, escribió este tema. Dentro de su discografía, representa casi una excepción, ya que es una de las pocas de carácter no religioso que escribió. Después de sus problemas con la bebida, Hamblen sufrió una conversión religiosa y decidió seguir los pasos de su padre, pastor metodista.
Volviendo al tema, este fue su primer single y gozó de muy buena acogida: fue una de las canciones más escuchadas de 1950. La letra es toda una declaración de intenciones: el protagonista promete estar al lado de su amada en todo tipo de situaciones.
Escuchad la versión original de Hamblen.

Ese mismo año (1950), la grabó Ernest Tubb.

Merle Haggard la incluyó en su álbum The Way I am (1980).

El disco con el que debutó Johnny Cash fue Johnny Cash with his hot and blue guitar (1957). A él pertenece su versión de Remember Me.

La interpretación más reciente que os traigo es la de Willie Nelson en su disco Remember Me Vol. 1 (2011).

Un escritor fantasma en el cielo

paul gilley
Hoy vamos a abordar un nombre bastante desconocido de la historia del country, pero que contribuyó, sin embargo, a definir las canciones de algunos de los grandes como Hank Williams, Ray Price o Carl Smith. A todos ellos les une que grabaron canciones escritas por el protagonista de hoy, Paul Gilley.
Paul fue un gran escritor de canciones –solo se ocupaba de la letra, dejaba la música a compositores como Carter Gibbs o Frank Kratz–, pero nunca apareció en los créditos de las mismas, ya que las vendía a artistas muy conocidos en la época. Y se ganaba la vida bastante bien, ya que, según algunas fuentes, le llegaban a pagar entre 50 y 400 dólares por canción, una cantidad nada desdeñable.
Paul Gilley nació en 1929 en una pequeña población de Kentucky. Fue al colegio en una localidad cercana y allí despuntó su faceta creativa. Lo que más le gustaba era escribir poesía y hasta se hizo socio de la Asociación de Poesía de América. A mediados de 1950, se cuenta que quedó con Hank Williams en la estación de autobús de Nashville, donde este le compró Cold, Cold Heart (aquí la podéis volver a escuchar). Hank conocía el gran talento de Gilley como letrista, pues ya había grabados dos temas suyos: They’ll Never Take Her Love from Me (1950) y I’m so Lonesome I Could Cry (1949), esta última ya escuchada aquí.
Un día de junio de 1957 Gilley murió ahogado en el estanque de una granja de un familiar suyo. En un arranque de desesperación, su madre quemó todos los manuscritos de su hijo, con los cuales se podría haber probado sin lugar a dudas que había sido el artífice de tantas y tantas canciones icónicas del country.
En 2012, el historiador musical W. Lynn Nichol escribió un libro sobre la figura de Paul Gilley que, parafraseando la canción Ghost Riders in the Sky, llevaba por título Paul Gilley: The Ghost Writer in the Sky, en el que recababa testimonios de varios coetáneos que avalaban la tesis de que su pluma estuvo detrás de alguna de las canciones más emblemáticas del género. Escuchemos ya algunas de las que se le atribuyen.
En 1950 Hank Williams grabó They’ll Never Take Her Love From Me.

Otro “hijo” suyo podría ser Crazy Arms, popularizado por Ray Price en 1956, aunque la canción fue escrita por Gilley en 1949.

El primero en grabar I Overlooked an Orchid fue Carl Smith en 1950. Años más tarde, sería un gran éxito para Mickey Gilley, sin ninguna relación con Paul. Esta es la grabación original.

Sigamos con Carl Smith, que, al año siguiente, grabó If Teardrops Were Pennies. El narrador se lamenta de las tristezas que le ha causado su pareja al abandonarle: “Si las lágrimas fueran peniques y los corazones rotos fueran oro, tendría todas los tesoros que mis bolsillos podrían albergar”.

Antes de dedicarse a la política, el senador Bobby E. Denton fue cantante de country y, en 1956, grabó A Fallen Star, en la que compara a su amada con “una estrella caída de la Vía Láctea”.

Slim Willet figura como creador de Don’t Let the Stars Get in your Eyes, que también le compró a Gilley. Grabada en multitud de estilos, el protagonista de esta animada canción le pide a su novia que le sea fiel durante su ausencia: “No dejes que las estrellas nublen tus ojos ni que la luna rompa tu corazón”. Os dejo con la versión de George Jones.

Aunque en los créditos de When it’s Springtime in Alaska aparezca Tillman Franks, se cree que su autor fue Paul Gilley. La letra nos presenta a un buscador de oro en Alaska que asegura que en primavera la temperatura allí es de 40 grados bajo cero. Escuchemos a Johnny Horton, que la grabó en 1958.

Un lustro de River of Country

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El 11 de enero de 2014, cuando comenzaba su andadura este blog, no me podía imaginar que cinco años después seguiría aquí con vosotros. Con más de 1.200 entradas a nuestras espaldas –200 el último año–, me atrevo a decir que River of Country goza de buena salud.
En general, este ha sido un buen año para el blog, y aquí revelaré algunos datos estadísticos que lo demuestran. El número de visitas ha roto todas las marcas y el año pasado superó las 75.000, con un incremento del ¡160%! respecto al año anterior. El éxito es todo vuestro, que día a día me demostráis vuestro interés por esto del country.
Acerca de la procedencia de las visitas, se han disparado las de Estados Unidos, que han quintuplicado las del segundo país en el ranking, España. México repite en el tercer puesto del año anterior y, después, encontramos una incorporación que no deja de llamarme la atención, Hong Kong. Tras los países latinoamericanos (Argentina, Chile, Perú), cierra la tabla de los 10 primeros Brasil, y sigue otra nueva incorporación, India.
Fijémonos ahora en las entradas más vistas de 2018. En primer lugar, Un español en Nashville, dedicada a la carrera de Álex Muñoz en la capital del country. En segundo puesto, el anuncio de la publicación del libro de José Miguel Gala sobre la vida y obra de Townes van Zandt, Canciones tristes que no quieres escuchar. Tras la entrada que dediqué al mismo Townes van Zandt, encontramos la de Gram Parsons, un notable representante del country-rock. Cierran la lista de las cinco primeras entradas dos muy dispares entre sí: una sobre la canción Where were you when the world stopped turning?, de Alan Jackson, sobre el 11-S; y otra sobre el vals, en la que desgranaba distintos valses grabados por personalidades del country.
El pasado año, como viene siendo habitual, River of Country también colaboró con el blog El Gramófono de Ángel Maíllo –sección El Rancho de Eduardo–, con una serie de cuatro entradas sobre el bluegrass.
Otra tradición, como sabéis, son las series temáticas, que han seguido teniendo protagonismo en el blog. Así, en marzo de 2018 inicié una titulada Como hermanos, que nos acompañó durante 25 entregas y en la que hablamos de parejas country de hermanos.
Los dos blogueros que mayor cantidad de comentarios han dejado este año han sido Raúl, de La Guitarra de las Musas, y Manuel Cerdà, de El blog de Manuel. Por último, también debo agradeceros que, a finales del año pasado, rebasamos la frontera de los 200 seguidores. Gracias a todos por tantas cosas.
La canción que he elegido para hoy es Look at Us, grabada por Vince Gill para Pocket Full of Gold (1991). Escrita por él mismo en colaboración con Max D. Barnes, habla sobre un amor que resiste el paso de los años y, en ella, destaca la pedal steel guitar de John Hughey.

Os dejo ahora con una versión más reciente, obra de John Prine y Morgane Stapleton para For Better, or Worse (2016), que fue seleccionada para celebrar el 50 aniversario de la Asociación de la música country en 2016.

Need You Now. Lady Antebellum, 2010

need you now
El segundo álbum del trío Lady Antebellum, compuesto por Hillary Scott, Dave Haywood y Charles Kelley, los situó definitivamente en la cima del country-pop de nuestros días.
Apareció en el sello Capitol Nashville y cosechó varios premios en su temporada: fue nominado al mejor álbum del año en los Grammy y se llevó el correspondiente al mejor álbum country. Mención aparte merece el tema que daba título al disco, que ya escuchamos aquí y que obtuvo sendos premios a la mejor canción del año y disco del año (una de las dos en toda la historia que se ha llevado simultáneamente ambos galardones). Por si fuera poco, constituyó un gran éxito internacional, y arrasó en Canadá, Nueva Zelanda, Noruega, Países Bajos o Irlanda.
El trabajo puede servir como ejemplo del arrastre de una sola canción, en este caso Need you now, sobre el resto de singles, que no tuvieron tanto tirón ni tanta calidad. Escuchémoslos:
A Need you now le siguió American Honey, de Cary Barlowe, Hillary Lindsey y Shane Stevens, en la que la narradora desea volver a los tiempos felices de su infancia.

Our Kind of Love fue compuesta por Hillary Scott, Charles Kelley, Dave Haywood y Busbee. Habla de una pareja satisfecha con su amor despreocupado. “Lo que tenemos es como conducir en una autopista abierta sin saber nunca lo que te vas a encontrar”.

El cuarto y último single fue Hello, World, obra de Tom Douglas, Tony Lane y David Lee. En ocasiones, sugiere su letra, llevamos una vida tan ajetreada, que se nos olvida apreciar los pequeños placeres de la vida.