Los homenajes a Johnny Cash se suceden

forever words

Casi 15 años después de la muerte del Hombre de Negro, seguimos recibiendo perlas de Johnny Cash gracias al afán recopilatorio de su hijo, John Carter Cash, que esta vez ha contado con la colaboración del productor Steve Berkowitz.

Como continuación del libro de poemas inédito Forever Words: The Unknown Poems, que vio la luz en 2016 en Estados Unidos –y en España con el título Eternas Palabras: Los poemas inéditos (aquí podéis ver la correspondiente entrada)–, llega ahora un álbum que pone música a dichos poemas: Forever Words, de casi una hora de duración, y en el mercado desde el pasado 6 de abril.

Los responsables de poner música al proyecto han sido primeros espadas de la industria musical: Willie Nelson, Kris Kristofferson, Kacey Musgraves, Brad Paisley, Alison Krauss o Jamey Johnson, entre otros. A la iniciativa también se han sumado miembros de su familia como Rosanne Cash (hija de Johnny) o Carlene Carter (hija del primer matrimonio de la mujer de Johnny, June Carter). El disco no puede ser más variado: hay muestras de pop (Body on Body), de R&B (Going, Going, Gone) o de balada nostálgica (Gold All Over the Ground). Se trata de una oportunidad única para los fans de Johnny Cash de seguir conociendo su ingente legado.

Entre los músicos que han participado en la empresa, Chris Cornell merece una mención especial. Interpreta You Never Knew My Mind, y falleció poco después de grabar su tributo. En mayo de 2017, en efecto, fue encontrado sin vida en la habitación de un hotel, donde se había ahorcado tras un concierto en Detroit.

Escuchemos otro tema del disco, Gold All Over the Ground, por Brad Paisley. En esta canción de amor, el protagonista declara todo lo que está dispuesto a hacer por su amada.

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Still Doing Time. John Moffat y Michael P. Heeney, 1981

still doing time

Este tema fue grabado por primera vez por George Jones, quien conseguiría alcanzar lo más alto de las listas con su sentida interpretación. La canción casaba con la vida de Jones en aquel momento: estaba hundido por su adicción al alcohol y todo hacía presagiar un fatal desenlace. Pero, gracias a la que luego sería su mujer, Nancy Sepulvado, se recuperó, en una historia que recuerda a la de Johnny Cash y June Carter.

Pues bien, la canción habla de un hombre preso de la bebida en un bar. Intenta olvidar su pasado y compara su situación con el cumplimiento de una condena. La carrera artística de Jones no se resintió y los primeros años 80 fueron de lo más fructíferos.

La versión original del cantante se incluye en su álbum Still the Same Ole Me (1981).

Escuchemos el directo de Daryle Singletary, una de las voces más prometedoras del country actual.

 

Enjaulados (VII)

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En la segunda parte de esta serie sobre cantantes country “encarcelados”, comentaremos algunos álbumes que fueron grabados en prisión.

Antes de que Johnny Cash elevara a la categoría de arte estos trabajos, asistimos a un curioso precedente. Desde 1957 Charles Lee Guy III pagaba su deuda con la sociedad en una cárcel de California, la misma que acogía a Spade Cooley por la muerte de su mujer, de la que ya hemos hablado. Charles Lee Guy III estaba acusado de matar al amante de su madre y, para hacer más llevaderas las horas, aprendió a tocar la guitarra y se dedicó a componer canciones. Capitol Records se interesó por él y sellaron un contrato que daría lugar al único disco de Guy en toda su vida, The Prisoner’s Dream, que salió al mercado en 1963.

La mayoría eran versiones archipopulares de antiguos temas country. Escuchemos, por ejemplo, la de Buck Owens de Cigarettes, Whiskey and Wild, Wild Women, un tema de los años 40 que grabara en 1972 con Buddy Allan.

Sin duda, los discos de Johnny Cash son los más conocidos en su género. El primero de ellos, At Folsom Prison (1968), fue grabado en dicha prisión de California, y contó con la colaboración de Carl Perkins, June Carter y The Tennessee Three. Constituyó un gran negocio para Columbia Records, que invirtió relativamente poco en su producción y alcanzó unas ventas imprevistas, que hoy superan los tres millones de discos.

Por no repetir los temas que incluí en la entrada que dediqué al álbum el 14 de febrero de 2015, escuchemos este otro, 25 minutes to go, compuesto por Shel Silverstein y grabado por él mismo en Inside Folk Songs (1962). La canción, de corte humorístico, está narrada desde el punto de vista de un preso que espera su ejecución por ahorcamiento. Están disponiendo la horca y solo le quedan “25 minutos para irse”.

Daddy Sang Bass. Carl Perkins, 1968

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Uno de los padres del rockabilly, Carl Perkins, fue el autor de este tema popularizado por Johnny Cash. La canción incorpora partes del estribillo del himno gospel Will the Circle be Unbroken, escrito en 1907 por Ada Habershon (letra) y Charles Gabriel (música). El patriarca de la familia Carter, A.P., se inspiró también en él para Can the Circle Be Unbroken (1935), ya escuchada aquí.
Perkins pidió permiso a los supervivientes de los Carter para utilizar partes de la melodía. En la letra hay una alusión a la vida personal de Cash: cuando este tenía 12 años, su hermano mayor, Jack, falleció por un accidente con una sierra en el molino donde trabajaba (“Yo y mi hermano nos reuniremos allí” (en el cielo). La canción narra la vida de una familia de granjeros cuya única alegría es la música, que les ayuda a sobrellevar su dura existencia. “Papá cantaba con voz de bajo, mamá con voz de tenor, el canto parece ayudar a un alma atribulada”.
Cash fue el primero en grabarla para su álbum The Holy Land (1969) y el single, aparecido el año anterior, fue nominado por la Asociación de la música country al mejor del año. La grabación cuenta con las voces de June Carter y The Statler Brothers.

El propio autor, Carl Perkins, la grabó al año siguiente para su álbum Greatest Hits.

The Statler Brothers la incluyeron en Oh, Happy Day (1969).

Skeeter Davis la versionó en Mary Frances (1969).

Escuchemos a Mel Tillis en Who’s Julie (1969).

Ahora, Glen Campbell en Oh Happy Days (1970).

Connie Smith y Nat Stuckey la cantaron a dúo en Sunday Morning (1970).

El milagro del country: el agua y el vino

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Hoy os voy a hablar de dos clásicos del country que hacen referencia a los dos elementos del título. La relación entre ellos es el primer milagro que llevó a cabo Jesús según la Biblia. De acuerdo con el evangelio según San Juan, en una boda a la que había sido invitado Jesús se quedaron sin vino, y su madre le llamó la atención al respecto. Entonces, el Hijo de Dios transformó el agua de unas jarras en vino.
Esta historia sirvió de inspiración para los temas que escucharemos, encuadrados en el country-gospel. El primero, y el más antiguo, fue escrito por Johnny Cash en un viaje que hizo junto a June Carter a Israel, y salió como single con el título He turned the water into wine en 1958. Cuando visitaron Canaan –donde ocurrió el milagro– y, en concreto, la iglesia que se levantó supuestamente en ese lugar, Cash, ferviente cristiano, quedó tan impactado al oír los ecos del agua que salía de la fuente que en solo unos minutos escribió esta canción, en el coche que le llevaba de vuelta a Tiberíades.
En la letra también se hace referencia a otro de los milagros que registra la Biblia: cuando Jesús multiplicó los panes y los peces y al menos 5.000 personas pudieron ser alimentadas. Johnny Cash interpretó la canción en el concierto que ofreció en directo en la prisión de San Quentin. A ese momento pertenece este vídeo.

Escuchemos a Marty Stuart en directo en 2014.

Cuarenta años más tarde, T. Graham Brown compuso una canción cuya letra daba la vuelta a este milagro. Wine into Water (1998) se basaba en su lucha contra el alcohol. Un alcohólico pide desesperadamente la ayuda de Jesús para que, en lugar de transformar el agua en vino, convierta el vino en agua. “He intentado luchar esta batalla por mí mismo pero es una guerra que no puedo ganar sin tu ayuda. Esta noche he tocado fondo y no puedo caer mucho más. Hubo una vez en que transformaste en agua en vino. Ahora de rodillas te pido, ayúdame a transformar el vino en agua”. Brown se apoyó en Bruce Burch y Ted Hewitt para escribir este tema, que apareció en el álbum homónimo Wine into Water.

Johnny Bush la incluyó en Lost Highway Saloon (2000).

Guitars, Cadillacs, Etc., Etc. Dwight Yoakam, 1986

guitars cadillacs
Con el disco de hoy debutó uno de los grandes del country actual, Dwight Yoakam, de 59 años. Guitars, Cadillacs, Etc., Etc. fue grabado en Hollywood y editado por la discográfica Reprise, un sello fundado en los años 60 por Frank Sinatra. Coincidiendo con su vigésimo aniversario, en 2006 apareció su edición Deluxe.
El álbum, que nació como un EP de un sello local de California, contribuyó a revitalizar el sonido Bakersfield gracias al principal guitarrista de Dwight, Pete Anderson, quien además se encargó de producirlo. Fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores debuts de la historia del country.
Honky Tonk Man, la canción con la que se abre el disco, fue su primer single. Encuadrada dentro del rockabilly, fue popularizada por Johnny Horton en 1956, pero la versión de Yoakam tuvo más éxito si cabe, hasta el punto de que la original quedó eclipsada por ésta. La letra habla de una vida de sana adicción al honky-tonk y a las chicas, y el protagonista se pregunta qué hará cuando se quede sin dinero.

Guitars, Cadillacs dio título al disco y se convirtió en su segundo single. A diferencia de la anterior, esta sí fue escrita por el propio Yoakam y se ha convertido en una de sus canciones más reconocibles. El narrador se siente deprimido por su reciente ruptura –“Chica, me enseñaste que esta ciudad puede hacer pedazos los sueños”–, y se aferra a las guitarras, los Cadillacs y la música hillbilly.

El tercer y último single fue It Won’t Hurt, en el que el narrador se refugia en la bebida para apaciguar el dolor. Al estar lo suficientemente bebido, “no me dolerá cuando me caiga del taburete del bar, no me dolerá cuando tropiece por la calle, este whisky alivia el dolor que tú me causas”.

Escuchemos ahora la novedosa versión que hizo Yoakam del clásico Ring of Fire, escrita por June Carter y Merle Kilgore en 1963 y grabada por Johnny Cash.

Dwight escribió Bury Me, que cantó a dúo con Maria McKee. En mi opinión, uno de los mejores dúos country de los 80. En este canto de amor a su estado natal, Kentucky, pide que le entierren bajo su cielo.

La última canción

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Aunque ya hemos terminado la serie dedicada a la familia Carter, hoy os voy a hablar de otra generalmente asociada a ellos. Quiso la casualidad que la última canción que grabara Johnny Cash antes de su muerte, en septiembre de 2003, fuera Engine 143, de la familia Carter.
Basada en el accidente ferroviario del Fast Flying Virginian, que tuvo lugar en octubre de 1890 a su paso por Virginia, cuenta la historia de su maquinista, George Alley, que se proponía recuperar el tiempo perdido –llevaba unos 20 minutos de retraso–, cumpliendo instrucciones de los jefes de la compañía.
El maquinista recuerda las advertencias de su madre para que no corriera, ya que muchos habían perdido la vida de ese modo. Finalmente, el tren choca contra las rocas y Alley muere. No se conoce el nombre del autor de la canción, grabada por multitud de artistas, como la familia Carter en 1929. Según la leyenda, cuando A.P. y Sara se conocieron, Sara estaba cantando este tema en el porche de su casa.

Una joven de solo 20 años, Joan Baez, la grabó para su segundo álbum, Joan Baez Volume 2 (1961).

Flatts and Scruggs lo hicieron con el título George Alley’s FFV en su álbum Folk Songs of Our Land (1962).

Un grupo de folk, The Kossoy Sisters, formado por las hermanas Irene Saletan y Ellen Christenson, la incluyeron en Bowling Green (1997).

La primera vez que Johnny Cash la grabó fue en 1965, para su disco Orange Blossom Special. Tres años después, emparentaría con los Carter al casarse con June.

Por último, escuchemos la grabación de Johnny Cash tan solo dos semanas antes de su muerte. Apareció en su disco póstumo The Unbroken Circle- The Musical Heritage of the Carter Family (2004).

En Familia (IX)

carter family
Aunque la familia Carter sobrellevó mejor que otros el descenso de consumo propio de la Gran Depresión, sus discos no se libraron tampoco de la coyuntura económica. Por ello, vieron con muy buenos ojos la propuesta del empresario de la Consolidated Royal Chemical Corporation, John Romulus Brinkley, que, como parte de su imperio, había creado una cadena de radio para, fundamentalmente, promocionar sus productos médicos contra la impotencia.
El caso es que en Estados Unidos su proyecto hizo aguas, ya que las autoridades desconfiaban de su praxis (que consistía en injertar trozos de glande de cabra en los testículos de sus pacientes, a consecuencia de lo cual muchos de ellos lo demandaron) y le terminaron quitando la licencia. Pero Brinkley no se rindió y fijó la sede de su nueva radio al otro lado de la frontera, cerca de Texas, donde la legislación era más laxa.
Con potencia para cubrir toda la geografía estadounidense, ofreció un suculento trato a los Carter: un programa radiofónico diario por 75 dólares a la semana. La experiencia en las ondas no era nueva para ellos, pues en 1936 ya habían hecho una breve incursión en este medio para la Decca Records.
Aunque el trabajo conllevaba trasladarse a Texas –el programa se emitía desde San Antonio– y dejar su tierra natal, no dudaron en aceptar, ya que constituía una oportunidad para llegar a todos los rincones del país e incluso a algunos lugares de Canadá.
Así, en otoño de 1938 iniciaron una nueva vida en Texas, y fruto de su éxito Brinkley los fichó para una nueva temporada en la que, además, figuraron por primera vez las hijas de Maybelle, Helen, June (que se casaría con Johnny Cash) y Anita.
Como os dije en su momento, A.P. y Sara se habían separado en 1933, aunque siguieron trabajando juntos. La reconciliación no fue posible y en 1936 se divorciaron. Recordaréis que una de las causas de la ruptura fue que Sara se había enamorado del primo de A.P., Coy Bays, que a la sazón vivía en California. Sara no lo había olvidado, y en febrero de 1939 le dedicó una canción por la radio, I’m Thinking Tonight of My Blue Eyes (ya escuchada aquí). Cuando Coy la oyó, se fue a Texas, y allí se casaron a finales de ese mes.
I’m Working on a Building es un tema religioso de A.P. Carter cuya letra nos presenta a varias personas –un mentiroso, un bebedor y un predicador– que quieren trabajar en un edificio para el Señor. Escuchemos la grabación que hizo la familia Carter en junio de 1936 para el Associated Program Services.

Ahora, una interpretación de las hijas de Maybelle Carter, Helen (12 años), June (10) y Anita (6) del cásico del blues Corina Corina –escrito en 1928– en San Antonio en 1939.

The Cyclone of Rye Cove está basada en un hecho real. En mayo de 1929 el peor ciclón de su historia asoló Virginia y acabó con la vida de una docena de niños de una escuela. A.P. Carter se inspiró en este suceso –él mismo había colaborado en las tareas de rescate– para componer esta canción.

En Familia (I)

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Empiezo hoy una serie dedicada a los grandes éxitos del primer grupo conocido de la música country, la familia Carter. En 2008 la discográfica británica Not Now Music publicó un recopilatorio con dichos éxitos en un doble CD titulado The Carter Family: Wildwood Flower, no en vano uno de sus temas más populares. Echad un vistazo a la página web de esta compañía, http://www.notnowmusic.com. Encontraréis unos productos muy interesantes no solo de country, sino también de rhythm and blues, jazz, bandas sonoras de películas, soul, música clásica, orígenes del rock… pero todos con un nexo en común, que nos múisica de ahora como sugiere el nombre del sello.
Yo me hice con el CD en un reciente viaje a Bristol, Reino Unido, y no deja de ser curioso que la ciudad homónima de Tennessee guarde una relación tan profunda con la familia Carter. Fue en esa localidad donde se realizaron las primeras grabaciones country —en las que también participó la familia Carter—, de la mano del cazatalentos Ralph Peer (ver entrada dedicada a las grabaciones de Bristol).
No vamos a abundar más en la importancia de la familia Carter en la música country, os remito a la reseña biográfica que publiqué el 5 de abril de 2014. Vamos, pues, a la parte musical propiamente dicha.
Empezamos con la canción que abre y da título al disco, Wildwood Flower. El origen de este tema folk (recordemos que en los primeros tiempos los cantantes de country eran conocidos y se referían a sí mismos como cantantes de folk o de hillbilly music) habría que buscarlo en 1860, cuando se publicó por primera vez con música de Joseph Philbrick Webster (autor también de la canción de la Guerra de Secesión Lorenaentrada 24 de febrero de 2015— y del himno evangélico In the Sweet By and By) y letra de Maud Irving. Entonces se llamaba I’ll Twine ‘Mid the Ringlets. La primera grabación de la familia Carter tuvo lugar en Camden, Nueva Jersey, el 10 de mayo de 1928, y los catapultó a la fama. Maybelle Carter dijo de ella: “La primera vez que oí esta canción era una chiquilla. Mi madre la cantaba y la madre de mi madre también, lleva presente años y años. Es la canción más popular que hemos grabado nunca, y apenas hay un grupo de country que no la utilice”. Va de una chica inocente que se fía de las promesas de su amado y se entrega a él, pero este la abandona. “Quiero verle y lamentar la hora oscura en que se fue y abandonó a esta flor silvestre”, dice. Escuchemos ya a la familia Carter.

Reese Witherspoon la cantó en la película En la cuerda floja (2005), biografía sobre la figura de Johnny Cash en la que ella interpretaba a June Carter.

Country Urbano (XXXI)

minneapolis eye candy

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82. Minneapolis. Empezamos hoy nuestro viaje en la ciudad del agua de Minnesota –mni es un vocablo dakota que significa “agua”–. Lucinda Williams escribió esta canción para su álbum The World Without Tears (2003). Haciendo un paralelismo entre el intenso frío y la nieve que cubre Minneapolis en invierno, la narradora expresa la desolación que siente tras su ruptura.

83. Rapid City, South Dakota. A quien haya visto la serie Deadwood, le sonará Rapid City, a unos 65 km de la ciudad donde se desarrolla la trama de esta ficción. La canción, compuesta por Kinky Friedman, narra desde el punto de vista de un hombre el abandono de su mujer. Ella, insinúa la letra, se ha quedado embarazada y él no quiere ser padre. En 1999 Dwight Yoakam la incluyó en su álbum Pearls in the Snow.

84. Jackson. Vayamos ahora al sur. A Jackson, Tennessee, que toma su nombre de uno de los primeros presidentes de Estados Unidos, Andrew Jackson. La canción que vamos a escuchar fue escrita en 1963 por Billy Edd Wheeler y Jerry Leiber, y la versión country más conocida es la de Johnny Cash y June Carter de 1967, por la que ganaron un Grammy al año siguiente. Criadas y señoras (2011) y el biopic sobre Johnny Cash En la cuerda floja (2005), en la que Joaquin Phoenix encarnaba a la estrella, la han incluido en su banda sonora. Según declaró Cash, esta canción supuso un hito en su vida personal: durante un concierto en Ontario, Canadá, la estaba cantando junto a June Carter cuando la interrumpió, le propuso matrimonio y se negó a terminar hasta que ella no le diera una respuesta. Aceptó y pudieron terminar. Una semana después se casaron y su matrimonio duró hasta su muerte en 2003. La canción habla de una pareja que planea ir a Jackson para reavivar su relación.